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LENGUA Y CIENCIA

La escasa cultura científica en España impide la proyección internacional del idioma en este ámbito

La inexistencia de una cultura científica en España perjudica la proyección y potencialidad de la lengua española en el ámbito internacional, señaló el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, coeditor de las excavaciones de Atapuerca, con relación al tema "El español de la ciencia y de la técnica" durante el II Congreso Internacional de la Lengua que se celebra en Valladolid.

L. D. / EFE.- Arsuaga agregó que "el español es una lengua literaria, pero no filosófica y científica, áreas donde predominan el inglés y el francés".

El paleontólogo denunció en esta línea el "abismo" existente entre el trato institucional, social y educativo que recibe la cultura literaria frente a la científica, "donde aún nos encontramos en la fase divulgativa, primer peldaño hacia la reflexión, el pensamiento, que es lo que más esfuerzo cuesta".

Este paleontólogo, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997, restó importancia a la escasa presencia del español en las revistas especializadas y en el panorama científico internacional, "donde nos comunicamos mediante una jerga técnica especializada que ni siquiera es el inglés puro".

Añadió que "lo realmente preocupante y pernicioso es que los grandes libros, con las principales ideas y teorías están escritos en otras lenguas", sostuvo Arsuaga, quien puso como ejemplo la obra de Charles Darwin titulada "El origen de las especies" (1859).

Arsuaga, por último, expresó su percepción de que "en este tipo de foros", en alusión al II Congreso Internacional de la Lengua Española, "no se le da a este problema la importancia que realmente tiene", en cuya resolución involucró al sector educativo y a los medios de comunicación.

En la misma mesa compareció Carlos López Beltrán, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien apeló a la "escritura cuidada y sopesada en los espacios de comunicación" para procurar que los "reacomodos y especializaciones" que padecen las lenguas modernas desde hace al menos tres siglos por la actividad técnica y científica, "no obnubilen ni vuelvan feo" al español.

López Beltrán consideró que la "mejor manera de propiciar una interacción menos abrupta entre lo que pasa en los laboratorios y el espacio común de los sustantivos y adjetivos es el fomento de una actividad constante de pensamiento, escritura y circulación de nociones científicas por parte de autores capaces sobre la acción y el efecto de las palabras escogidas".
"Lo que pasa es que en español no tenemos, creo yo, suficientes escritores científicos que se ocupen de nutrir esta transición", matizó el catedrático.

La preponderancia del inglés en las ciencias es una realidad que constató Ángel Ruiz, director del Centro de Investigaciones Matemáticas de la Universidad de Costa Rica, lo que atribuyó no sólo a las "urgencias epistemológicas" de comunicación entre las comunidades científicas, "sino al papel de Estados Unidos en la construcción tecnológica y científica del escenario que vivimos".

Esta situación se refleja en el dominio "radical y creciente" del inglés en las publicaciones científicas, donde la presencia del español "es débil y decreciente" al igual que la del alemán, francés e italiano, según un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas publicado por el Instituto Cervantes en 1999.

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