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ENTREGA PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS

George Steiner y Doris Lessing también centraron sus discursos en la situación internacional

El ensayista estadounidense George Steiner, Premio de Comunicación y Humanidades, consideró este viernes durante la entrega de los Premios Príncipe de Asturias que, a pesar de los últimos acontecimientos, "no queda más elección que seguir creyendo en la humanidad", y que centró su discurso en la necesidad de salvaguardar todas las lenguas existentes en el mundo.

L.D. / EFE.- Para Steiner, "cuando un idioma muere, se pierde con él un enfoque total de la vida, de la realidad y de la conciencia" y se produce "una disminución irreparable en el tejido de la creatividad humana, en las maneras de sentir el verbo esperar", y afirmó, por tanto, que "no hay ninguna lengua pequeña".

Asimismo, recordó que, en la violencia desatada en la segunda mitad del siglo XX, "los idiomas han jugado un papel decisivo y atávico", y añadió que la limpieza étnica, expresión que calificó de "espantosa", "a menudo es organizada y desencadenada a raíz de la limpieza lingüística".

Por su parte, la escritora británica Doris Lessing, galardonada con el premio de las Letras, advirtió de que el mundo se enfrenta a una guerra "larga" que "no puede tener un final fácil", aunque mostró su esperanza en que pueda repetirse la convivencia que se dio en España durante tres siglos entre cristianos, musulmanes y judíos.

Agregó que, cuando se siente pesimista por la situación internacional, piensa "en aquella época, aquí en España, a principios de la Edad Media, en Córdoba, en Granada, en Toledo, en otras ciudades del sur, donde cristianos, musulmanes y judíos convivían en armonía".

Añadió que esta "maravillosa cultura" en la que poetas, músicos, escritores y sabios se admiraban y ayudaban mutuamente duró tres siglos y, tras preguntarse si "se ha visto algo parecido en el mundo", afirmó que "lo que ha sido puede volver a ser".

Al margen de los acontecimientos derivados de los atentados del 11 de septiembre, Lessing centró su discurso en la desaparición de la educación humanista y en la necesidad de formar a las personas sobre una base mucho más amplia.