L.D. / EFE.-
El libro trata de dar una visión de la historia de España diferente de la oficial, rescatando figuas y fuerzas que ha gobernado en algunos periodos, como los republicanos, o en fragmentos del territorio, como los carlistas.
En la presentación del libro, el historiador Pedro Voltes ha comentado que desde Carlos V hasta Carlos Hugo "cada pretendiente carlista fue distinto de los demás, al igual que en lo colectivo, la España convulsa de los siglos XIX y XX impuso que el carlismo fuera diferente en cada momento". Puga ha recordado que "en estos 150 años de carlismo han habido serias intentonas de unir las dos líneas monárquicas, la legalista y la legítima, desde 1846 cuando se intenta casar a Isabel II con Carlos Luís, conde Montemolín, que luego sería Carlos VI en la genealogía de reyes carlistas, aunque de su matrimonio con María Carolina de las Dos Sicilias no nacería ningún descendiente".
La historiadora ha indicado que "estas intentonas no eran meros comentarios entre padres, sino que entraba en juego toda la diplomacia de las cancillerías" y prueba de ello es que "durante catorce años todos pugnaron por emparentar con Isabel II: Inglaterra propuso un Coburgo, los franceses un Montpanssier y Portugal un Braganza, hasta que Isabel eligió a su primo hermano Francisco de Asís". Un segundo intento de unificar las dos ramas borbónicas se produjo, añade Puga, en 1868 cuando se trata de casar a Blanca, de 2 años, hija de Carlos VII, el cuarto rey carlista, con Alfonso XII, que en aquel momento cuenta 11 años".
Y en 1885 vuelve a haber una aproximación que tampoco cuajó con la tentativa de casar a la Princesa de Asturias María de las Mercedes, de 7 años, hija de Alfonso XII, con Jaime III, el quinto rey carlista, que murió soltero. En el siglo XX, rememora Puga, se produjeron otras dos aproximaciones, en 1960, cuando se trata de casar al actual rey Juan Carlos con una Parma, concretamente con alguna de las hermanas de Carlos Hugo, el noveno rey carlista, y tres años después cuando se baraja la posibilidad de un matrimonio entre el propio Carlos Hugo, que renunció al carlismo en 1980 tras un doble fracaso electoral, y la Infanta Pilar, hermana del rey Juan Carlos.
Para la elaboración del libro, la misma Puga hizo una búsqueda en archivos, bibliotecas, así como entrevistas en Navarra con algunos de los carlistas que aún quedan vivos.
En la presentación del libro, el historiador Pedro Voltes ha comentado que desde Carlos V hasta Carlos Hugo "cada pretendiente carlista fue distinto de los demás, al igual que en lo colectivo, la España convulsa de los siglos XIX y XX impuso que el carlismo fuera diferente en cada momento". Puga ha recordado que "en estos 150 años de carlismo han habido serias intentonas de unir las dos líneas monárquicas, la legalista y la legítima, desde 1846 cuando se intenta casar a Isabel II con Carlos Luís, conde Montemolín, que luego sería Carlos VI en la genealogía de reyes carlistas, aunque de su matrimonio con María Carolina de las Dos Sicilias no nacería ningún descendiente".
La historiadora ha indicado que "estas intentonas no eran meros comentarios entre padres, sino que entraba en juego toda la diplomacia de las cancillerías" y prueba de ello es que "durante catorce años todos pugnaron por emparentar con Isabel II: Inglaterra propuso un Coburgo, los franceses un Montpanssier y Portugal un Braganza, hasta que Isabel eligió a su primo hermano Francisco de Asís". Un segundo intento de unificar las dos ramas borbónicas se produjo, añade Puga, en 1868 cuando se trata de casar a Blanca, de 2 años, hija de Carlos VII, el cuarto rey carlista, con Alfonso XII, que en aquel momento cuenta 11 años".
Y en 1885 vuelve a haber una aproximación que tampoco cuajó con la tentativa de casar a la Princesa de Asturias María de las Mercedes, de 7 años, hija de Alfonso XII, con Jaime III, el quinto rey carlista, que murió soltero. En el siglo XX, rememora Puga, se produjeron otras dos aproximaciones, en 1960, cuando se trata de casar al actual rey Juan Carlos con una Parma, concretamente con alguna de las hermanas de Carlos Hugo, el noveno rey carlista, y tres años después cuando se baraja la posibilidad de un matrimonio entre el propio Carlos Hugo, que renunció al carlismo en 1980 tras un doble fracaso electoral, y la Infanta Pilar, hermana del rey Juan Carlos.
Para la elaboración del libro, la misma Puga hizo una búsqueda en archivos, bibliotecas, así como entrevistas en Navarra con algunos de los carlistas que aún quedan vivos.