L. D. / EFE.-
En una entrevista con Efe, García Montero asegura que "éste no fue el poeta del amor blando y sentimental, sino un hombre mucho más importante social y literariamente y fundamental para todos los poetas de fin de siglo, como así lo reconocieron Juan Ramón Jiménez, Machado, Alberti o Cernuda, que no dudaron en reconocer la poesía de Bécquer como algo mucho más fértil, capaz de dirigir los ritmos del lenguaje y la conciencia estética hasta un verdadero espacio de la modernidad".
Gustavo Adolfo Bécquer, que nació en Sevilla en 1836 y murió en Madrid en 1870, donde pasó sus último días, enfermo de sífilis, sólo y en la más absoluta pobreza, nunca supo el éxito social que tendrían sus famosas "Rimas y Leyendas". Un éxito, que en opinión de García Montero, no debe esconder la importancia que éste tuvo en la formación de la ideología poética española contemporánea. "Fue el primer poeta que introdujo la estética del mundo de la ciudad y el elemento de la velocidad, algo muy parecido a lo que hizo Baudelaire en Francia", precisa.
"Cómo periodista que era -trabajaba en el diario El Comercio- escribió la inauguración del ferrocarril Madrid-San Sebastián, donde ya explicaba cómo veía el mundo desde una ventana y hablaba de la velocidad, la fugacidad y el vértigo de la vida".
Trabajador, amante de la poesía que se genera a través del poso que deja la emoción, sabiendo mezclar a partes iguales embriaguez y cálculo, como decía Baudelaire, y con una frase siempre pegada a su obra y que para Montero es fundamental: "cuando siento no escribo", aparece este Bécquer que ahora presenta el autor de "Completamente viernes". Una imagen que quiere superponerse a la que se tiene del autor como poeta convencional, blando y sentimental.
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Gustavo Adolfo Bécquer, que nació en Sevilla en 1836 y murió en Madrid en 1870, donde pasó sus último días, enfermo de sífilis, sólo y en la más absoluta pobreza, nunca supo el éxito social que tendrían sus famosas "Rimas y Leyendas". Un éxito, que en opinión de García Montero, no debe esconder la importancia que éste tuvo en la formación de la ideología poética española contemporánea. "Fue el primer poeta que introdujo la estética del mundo de la ciudad y el elemento de la velocidad, algo muy parecido a lo que hizo Baudelaire en Francia", precisa.
"Cómo periodista que era -trabajaba en el diario El Comercio- escribió la inauguración del ferrocarril Madrid-San Sebastián, donde ya explicaba cómo veía el mundo desde una ventana y hablaba de la velocidad, la fugacidad y el vértigo de la vida".
Trabajador, amante de la poesía que se genera a través del poso que deja la emoción, sabiendo mezclar a partes iguales embriaguez y cálculo, como decía Baudelaire, y con una frase siempre pegada a su obra y que para Montero es fundamental: "cuando siento no escribo", aparece este Bécquer que ahora presenta el autor de "Completamente viernes". Una imagen que quiere superponerse a la que se tiene del autor como poeta convencional, blando y sentimental.
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