L. D. / Carlos del Amo (EFE).
- El 8 de noviembre es la fecha elegida para que el coliseo madrileño vuelva a abrir sus puertas al flamenco con un espectáculo de riguroso estreno, “De mis soledades vengo”, que aspira a convertirse en disco y a recorrer la red de teatros nacionales. Además de los cantaores Menese y Ortega, los guitarristas Enrique de Melchor y Jerónimo Maya, acompañados por una orquesta de cámara, adaptarán a los distintos palos del flamenco textos clásicos de la más diversa índole de los siglos XVI y XVII. “Cuando se hace bien —explicó Menese— el flamenco puede adaptarse a cualquier texto”. “El hecho de que el flamenco vuelva al Real es una prueba más de que, a pesar de que todavía existen muchas discriminaciones contra él, el flamenco está vivo y aunque nosotros no cantamos con las mismas técnicas que los del bel canto, lo hacemos con el corazón. El flamenco no es ni superior ni inferior que cualquier otro género”, comentó.
”De mis soledades vengo” contará también con la colaboración de Joan Albert Amargós, que se pondrá al frente de la orquesta de cámara, y Carmen Ledesma, que se encargará del baile. Calderón, Lope de Vega, Góngora, San Juan de la Cruz, Tirso de Molina, Quevedo, Cervantes o Santa Teresa ponen letra a martinetes, soleares, livianas, rondeñas o alegrías gracias a la adaptación musical y literaria realizada por José María Velázquez-Gaztelu. José María ha sido el encargado de adaptar maravillosamente los textos clásicos”, apunta Menese, quien ya había cantado a Alberti y a Francisco Moreno Galván, y que ahora abrirá el espectáculo con un texto de Luis de Góngora, “Amarrado al duro banco”, hecho por martinetes.
El programa está formado por las soleares “A mis soledades voy”, de Lope de Vega; las livianas “Con mi albarda y mi burro”, de Ruiz de Alarcón; las rondeñas “En Cártama me he criado”, de Lope; “Mi alma está desasida”, un texto de san Juan de la Cruz por malagueñas; las guajiras “Aquí la envidia y mentira”, basado en letras de Fray Luis de León, Lope de Vega y un Anónimo del siglo XVII, y las peteneras “Qué alegre y desvanecido”, de Calderón y Lope. Y se completa con el poema de Santa Teresa “Aquesta divina unión”, por tangos; “Ay, niño de mis ojos” una nana con texto de Quevedo, Rojas, Lope, Tirso y Calderón; “Hería el sol en las olas”, unas alegrías basadas en Pedro de Quirós y Lope, entre otros; “Si no me dejan hablar”, de Calderón, por soleares; la sevillanas “De Madrid a Getafe”, de Tirso de Molina, y “Blanca solía yo ser”, unas bulerías basadas en Lope y Guillén de Castro, para cerrar con unos tientos por tangos con letra de Cervantes y Juana Inés de la Cruz.
Menese, que forma parte de este proyecto desde que surgió la idea hace un año, no tiene muy clara cual va a ser la escenografía, sabe que tiene que ensayar durante tres días y “aprenderse la letra”. Las entradas ya están a la venta y sus precios oscilan entre las 1.000 y las 7.000 pesetas, aunque los jóvenes, hasta 25 años, podrán comprar localidades de la zona G (sin visibilidad) por 400 pesetas.
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”De mis soledades vengo” contará también con la colaboración de Joan Albert Amargós, que se pondrá al frente de la orquesta de cámara, y Carmen Ledesma, que se encargará del baile. Calderón, Lope de Vega, Góngora, San Juan de la Cruz, Tirso de Molina, Quevedo, Cervantes o Santa Teresa ponen letra a martinetes, soleares, livianas, rondeñas o alegrías gracias a la adaptación musical y literaria realizada por José María Velázquez-Gaztelu. José María ha sido el encargado de adaptar maravillosamente los textos clásicos”, apunta Menese, quien ya había cantado a Alberti y a Francisco Moreno Galván, y que ahora abrirá el espectáculo con un texto de Luis de Góngora, “Amarrado al duro banco”, hecho por martinetes.
El programa está formado por las soleares “A mis soledades voy”, de Lope de Vega; las livianas “Con mi albarda y mi burro”, de Ruiz de Alarcón; las rondeñas “En Cártama me he criado”, de Lope; “Mi alma está desasida”, un texto de san Juan de la Cruz por malagueñas; las guajiras “Aquí la envidia y mentira”, basado en letras de Fray Luis de León, Lope de Vega y un Anónimo del siglo XVII, y las peteneras “Qué alegre y desvanecido”, de Calderón y Lope. Y se completa con el poema de Santa Teresa “Aquesta divina unión”, por tangos; “Ay, niño de mis ojos” una nana con texto de Quevedo, Rojas, Lope, Tirso y Calderón; “Hería el sol en las olas”, unas alegrías basadas en Pedro de Quirós y Lope, entre otros; “Si no me dejan hablar”, de Calderón, por soleares; la sevillanas “De Madrid a Getafe”, de Tirso de Molina, y “Blanca solía yo ser”, unas bulerías basadas en Lope y Guillén de Castro, para cerrar con unos tientos por tangos con letra de Cervantes y Juana Inés de la Cruz.
Menese, que forma parte de este proyecto desde que surgió la idea hace un año, no tiene muy clara cual va a ser la escenografía, sabe que tiene que ensayar durante tres días y “aprenderse la letra”. Las entradas ya están a la venta y sus precios oscilan entre las 1.000 y las 7.000 pesetas, aunque los jóvenes, hasta 25 años, podrán comprar localidades de la zona G (sin visibilidad) por 400 pesetas.
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