L. D. / EP.- A través de una nota de prensa hecha pública este viernes, los herederos del poeta señalan que han decidido abandonar la Fundación Cultural Valenciana Miguel Hernández, tras "cuatro años, los últimos, plagados de errores y faltos de cualquier rastro de actividad". En el comunicado, firmado por Lucía Izquierdo, nuera del escritor, denuncian además la "falta de interés institucional" en el proyecto de trabajo de la Fundación, elaborado por el actual director en funciones del centro.
Los herederos de Miguel Hernández se quejan del poco interés mostrado por las instituciones para, entre otras cosas, elegir un director para la Fundación en tres años o convocar a su Patronato: la Fundación lleva tres años con un director en funciones y “más de uno sin ni siquiera director", dice la nota, y los herederos llevan "más de doce meses a la espera" de que se convoque al Patronato "para aprobar una modificación de los estatutos, producto de la entrada en vigor de la Ley de Fundaciones".
Exculpan al Ayuntamiento de Elche
En representación de los herederos del poeta, Lucía Izquierdo señala que están "cansados de intentar llevar adelante un proyecto que no parece interesar más que al Ayuntamiento de Elche", que desde el primer momento "puso a su disposición personal y medios muy por encima de sus obligaciones estatuarias, lo que le agradecemos vivamente".
Sin embargo ponen de manifiesto el "silencio absoluto e hiriente durante doce meses sobre el anteproyecto de trabajo presentado por la persona que, a requerimiento de los representantes de la Generalidad Valenciana, hubo de buscar la familia para hacerse cargo de la dirección -su única condición fue que se aceptase un proyecto de trabajo-, tan sólo interrumpido por intromisiones oscuras".
Según los herederos, "es cierto que en Orihuela se está levantando una sede para la Fundación, la familia lo ha alabado y es lo único que nos preocupa al dar este paso, pero no es menos cierto que el Patronato no ha tenido oportunidad alguna de decir al arquitecto en qué consistía la Fundación, cuál era su futuro y, en consecuencia, qué necesidades arquitectónicas tenía".
Algo que, en opinión de la familia del autor alicantino, es un "claro exponente de esa falta de actividad y aún de menosprecio de sus órganos rectores".
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