L. D. / EFE.-
"Pude hacer ¡uff!, cuando vi de un tirón todo lo trabajado, cuando comprobé que es coherente, que no soy un incompetente total. Pero la angustia vivida ha sido tan fuerte que hasta ayer pensaba que una y no más", confesó este lunes, en un encuentro con periodistas, el actor y director de escena catalán.
Hace dos años, Flotats, que en esos momentos triunfaba en Madrid con la comedia "Arte", recibió una llamada de Juan Cambreleng, gerente del Teatro Real, para dirigir ópera por vez primera. No se lo pensó mucho, porque la oferta era para dirigir Mozart.
En un primer momento propuso "Don Giovanni" -"es un personaje que conozco muy bien"- pero más tarde eligió "Cosí fan tutte", por tratarse "de una ópera muy próxima al teatro, una historia magnífica con pocos personajes y poco coro. Me encontré un poco atrapado por el título", asegura.
Hace un año, cuando finalizaron las representaciones de "Arte" en Barcelona, decidió renunciar a otras ofertas y dedicarse en exclusiva a Mozart. "Me fui a París a preparar el trabajo y allí he estado hasta septiembre, cuando regresé para comenzar los preparativos de los ensayos".
En estos meses, Flotats, nervioso a pesar de la experiencia que dan tantos años de escenario, pensó en más de una ocasión coger el teléfono y decirle a Cambreleng: "majo, te quiero mucho, pero no lo voy a hacer". Llamada que finalmente no se produjo, confiesa quien asume este reto sin una pizca de divismo. "Sería además de torpe, insensato, tonto".
Un equipo artístico de altura arropa a Flotats en su debut, lo que a su juicio garantiza el resultado. De él sobresale Jesús López Cobos en la dirección musical, con quien la sintonía es total desde el primer momento.
"Me preocupaba estar en armonía con él, porque al fin y al cabo la partitura, la música, debe ser siempre lo que manda. Porque no es ésta una ópera de ji-ji, ja-ja, una ópera bufa, un divertimento. Lo es, pero es algo más profundo. López Cobos me confesó que él había llorado en más de una ocasión al dirigirla. Entonces me dije: estamos en sintonía. Porque a mi me ocurría lo mismo al escucharla", manifestó Flotats.
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Hace dos años, Flotats, que en esos momentos triunfaba en Madrid con la comedia "Arte", recibió una llamada de Juan Cambreleng, gerente del Teatro Real, para dirigir ópera por vez primera. No se lo pensó mucho, porque la oferta era para dirigir Mozart.
En un primer momento propuso "Don Giovanni" -"es un personaje que conozco muy bien"- pero más tarde eligió "Cosí fan tutte", por tratarse "de una ópera muy próxima al teatro, una historia magnífica con pocos personajes y poco coro. Me encontré un poco atrapado por el título", asegura.
Hace un año, cuando finalizaron las representaciones de "Arte" en Barcelona, decidió renunciar a otras ofertas y dedicarse en exclusiva a Mozart. "Me fui a París a preparar el trabajo y allí he estado hasta septiembre, cuando regresé para comenzar los preparativos de los ensayos".
En estos meses, Flotats, nervioso a pesar de la experiencia que dan tantos años de escenario, pensó en más de una ocasión coger el teléfono y decirle a Cambreleng: "majo, te quiero mucho, pero no lo voy a hacer". Llamada que finalmente no se produjo, confiesa quien asume este reto sin una pizca de divismo. "Sería además de torpe, insensato, tonto".
Un equipo artístico de altura arropa a Flotats en su debut, lo que a su juicio garantiza el resultado. De él sobresale Jesús López Cobos en la dirección musical, con quien la sintonía es total desde el primer momento.
"Me preocupaba estar en armonía con él, porque al fin y al cabo la partitura, la música, debe ser siempre lo que manda. Porque no es ésta una ópera de ji-ji, ja-ja, una ópera bufa, un divertimento. Lo es, pero es algo más profundo. López Cobos me confesó que él había llorado en más de una ocasión al dirigirla. Entonces me dije: estamos en sintonía. Porque a mi me ocurría lo mismo al escucharla", manifestó Flotats.
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