L.D. / EFE.-
Pilar del Castillo recibió esta mañana en su despacho ministerial a Juan Cambreleng, quien le informó personalmente de las causas que le han llevado a tomar esa decisión. "La ministra -indicaron las mismas fuentes- comprende esas razones, pero finalmente ha aceptado la dimisión del gerente". Cambreleng estará en su despacho "hasta las Navidades", hasta que la ministra le encuentre un sustituto, "un candidato idóneo".
El pasado viernes Juan Cambreleng, que en febrero próximo hubiera cumplido cinco años en el cargo, confesaba a los periodistas que la actual organización del coliseo, tras la llegada de Emilio Sagi a la dirección artística, con plenos poderes y capacidad de tomar decisiones sin contar con la gerencia, estaba en el origen de su dimisión. "Quiero ser el capitán del barco", dijo.
En una nota oficial, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte destaca este martes que Cambreleng presentó su dimisión "a la vista de las novedades que el Patronato decidió introducir en la gestión del teatro. Estas novedades consisten -añade la nota- en descargar de la propia gerencia la dirección musical y la dirección artística, de forma que la gerencia quedase más centrada en sus tareas propias".
En un encuentro con periodistas el pasado viernes, tras conocerse públicamente su dimisión, Juan Cambreleng adujo motivos "personales y de comodidad" para explicar su decisión. "No me siento cómodo en la actual situación. No puedo ser el responsable de algo que no controlo. Si mandan dos en un barco, se va a pique", afirmó.
Juan Cambreleng envió su carta a la ministra Pilar del Castillo el 25 de octubre, un día antes de que Emilio Sagi firmara su contrato como nuevo responsable artístico del Teatro Real, un nombramiento realizado al margen de la gerencia, como las conversaciones que Cultura mantiene con el director de orquesta Jesús López Cobos para que acepte la dirección musical.
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El pasado viernes Juan Cambreleng, que en febrero próximo hubiera cumplido cinco años en el cargo, confesaba a los periodistas que la actual organización del coliseo, tras la llegada de Emilio Sagi a la dirección artística, con plenos poderes y capacidad de tomar decisiones sin contar con la gerencia, estaba en el origen de su dimisión. "Quiero ser el capitán del barco", dijo.
En una nota oficial, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte destaca este martes que Cambreleng presentó su dimisión "a la vista de las novedades que el Patronato decidió introducir en la gestión del teatro. Estas novedades consisten -añade la nota- en descargar de la propia gerencia la dirección musical y la dirección artística, de forma que la gerencia quedase más centrada en sus tareas propias".
En un encuentro con periodistas el pasado viernes, tras conocerse públicamente su dimisión, Juan Cambreleng adujo motivos "personales y de comodidad" para explicar su decisión. "No me siento cómodo en la actual situación. No puedo ser el responsable de algo que no controlo. Si mandan dos en un barco, se va a pique", afirmó.
Juan Cambreleng envió su carta a la ministra Pilar del Castillo el 25 de octubre, un día antes de que Emilio Sagi firmara su contrato como nuevo responsable artístico del Teatro Real, un nombramiento realizado al margen de la gerencia, como las conversaciones que Cultura mantiene con el director de orquesta Jesús López Cobos para que acepte la dirección musical.
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