Menú

Origen de algunas frases hechas: salvarse por los pelos, pico de oro

Es menester averiguar el origen de innumerables frases hechas para saber introducirlas con acierto en el lenguaje cotidiano.

Amando de Miguel
4

Son innúmeras las frases hechas cuyo origen no queda claro. Es menester averiguarlo para saber introducirlas con acierto en el lenguaje cotidiano. Sigo aportando algunas ilustraciones. Espero que los libertarios me planteen más propuestas.

-Salvarse por los pelos. Dícese de la persona que se salva de algún peligro o dificultad por un factor azaroso. Casi por milagro. La expresión procede de un tiempo en que se obligaba a los marineros a llevar el pelo largo. El argumento era que, llegado el caso de un naufragio o accidente, el marinero caído al agua pudiera ser agarrado por el cabello y ser subido al bote salvavidas. Aunque pueda parecer increíble, en el pasado casi nadie sabía nadar.

Cabe la interpretación más simple de que el pelo o los pelos indican una medida muy pequeña, cercana a la casualidad.

-Ser un pico de oro. Se considera así, con tan fina metonomia, a una persona que habla muy bien, un orador o predicador brillante. Durante siglos se aplicó a los "bolonios", los antiguos alumnos del Colegio Español de la Universidad de Bolonia, muy escogidos. Pero la expresión es mucho más antigua. En griego se decía Crisóstomo (= boca de oro) al orador famoso. La podríamos aplicar hoy a algunos presentadores de la radio o la tele.

Es una cualidad muy notable, pues se ha perdido la facilidad para hablar en público sin leer. Incluso en la tele, la artera "cue" representa un dispositivo para hacer ver que el presentador improvisa su discurso, cuando realmente lo está leyendo en la maquinita. Por cierto, no entiendo cómo es que esos textos del "cue" suelen escribirse con todas las letras mayúsculas, lo que hace más difícil su lectura.

-Tirar la casa por la ventana. La expresión parece tan irreal que literalmente mueve a risa. Desde luego, resulta intraducible a otros idiomas cercanos. Procede de la costumbre que tenían nuestros antepasados de arrojar algunos enseres viejos por la ventana cuando les tocaba algún buen pellizco en la lotería. El suceso era tan raro que se permitían la extravagancia que digo. Se aplica a cualquier gasto excesivo o simplemente extraordinario. Viene a ser lo opuesto a la conducta tradicional de austeridad o tacañería.

-A mal Cristo, mucha sangre. Se aplicaba a los malos pintores o imagineros de tema religioso. Si la obra no acababa de gustar, todo consistía en añadirle mucha sangre para que pareciera más realista y suscitara la devoción de los feligreses. El consejo se podría aplicar hoy a las malas películas.

En Cultura

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation
    España Baila Flamenco