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Monasterio de hermanas clarisas

Se necesitan vocaciones para salvar el histórico Pedralbes

Ya sólo quedan una decena de monjas, la mayoría ancianas.

Considerado uno de los mejores ejemplos del gótico catalán, el museo, convento y monasterio de Santa María de Pedralbes (Barcelona) podría perder su valioso patrimonio artístico e histórico si la comunidad de clarisas que lo habita desde el siglo XIV tiene que cerrar por falta de vocaciones.

Obras de arte como cuadros, esculturas, orfebrería y una extensa biblioteca que atesora documentos desde 1937 podría trasladarse a otro lugar si las monjas, que ahora son sólo una decena, la mayoría entradas ya en la senectud, tienen que echar la llave a este monumento de la ciudad.

Así lo ha advertido, en declaraciones a Efe la conservadora jefe del museo del monasterio de Pedralbes, Ana Castellano, quien teme que la importancia histórica y cultural del monasterio podría "truncarse" con el cierre del convento en el que habita la comunidad de clarisas con más años de permanencia ininterrumpidos en Cataluña.

"Si la comunidad religiosa decide cerrar el convento, perderemos un testimonio vivo desde el 1937", ha asegurado Castellano.

Según esta investigadora en culturas medievales, la comunidad religiosa que habita en el convento contiguo al monasterio de Pedralbes es actualmente la única formación de clarisas de toda Cataluña que ha permanecido durante más de 70 años y de forma ininterrumpida en un mismo lugar, en este caso en el monasterio Santa María de Pedralbes (Barcelona).

El monacato femenino que habita en Pedralbes está pasando por una "crisis de vocación", que, según ha alertado Castellano, que también es doctora en Historia Medieval por la Universidad Autónoma de Barcelona, aboca al conjunto histórico de Pedralbes a tener "una escasa comunidad religiosa femenina, de avanzada edad y dispuesta a desaparecer en cualquier momento".

"En este momento la comunidad está formada por 10 hermanas; las dos más jóvenes tienen alrededor de 55 años y el resto pasan de los 70, y algunas sobrepasan los 80 y largos", ha resumido Castellano.

La historiadora ha recordado que la comunidad actual no tiene nada que ver con la media de 70 monjas que habitaban el convento entre los siglos XIV y XIX, o la cincuentena que todavía había en los años sesenta del siglo XX.

Castellano ha denunciado que el monasterio de Pedralbes no está teniendo el apoyo de las jerarquías eclesiásticas para su conservación y permanencia en Barcelona.

"Quizás esto sea fruto de una falta de vocación religiosa, pero sobre todo es una falta de apoyo a la comunidad religiosa femenina de Barcelona, que ahora no forma parte de las prioridades religiosas", ha afirmado Anna Castellano.

"No sé si la propia Iglesia es consciente de esta pérdida de vocación, aunque creo que si habláramos de un convento masculino se haría mucho más por su conservación", ha apuntado.

Según Castellano, una posible solución a la pérdida de esta comunidad sería la de poder agregar a esta comunidad otras comunidades religiosas femeninas de Cataluña que también son escasas.

El monasterio de Pedralbes, joya del gótico catalán, figura como como un elemento significativo en la historia de Barcelona por sus numerosas obras de arte, objetos litúrgico y mobiliario que la comunidad de monjas clarisas ha ido reuniendo desde su fundación en el 1937 y hasta el año 1983, cuando se abrió el conjunto histórico al público.

"Las religiosas han acumulado pinturas, mobiliario y orfebrería que cedieron al conjunto histórico de Pedralbes y, con el tiempo, lo han convertido en un gran museo. Todo el patrimonio es de su propiedad, y en caso de cierre, tendrían el derecho de llevárselo todo", ha subrayado la directora del museo.

"Deberíamos sacudir la conciencia de los que pueden hacer algo, quizá la Iglesia, para conservar esta orden religiosa en el territorio y también su patrimonio", ha alertado Castellano.

"No es tanto el miedo a perder turistas -en el último año conseguimos 62.414 visitas de turistas en el museo-, sino que el miedo reside en que podríamos perder a una comunidad religiosa que desde el siglo XIV ha vivido de manera ininterrumpida en Barcelona, y que nos ha aportado un importante legado histórico", ha concluido la historiadora.

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