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'La chica del tren' también conocía a Agatha Christie

La novela de Paula Hawkins continúa récord de ventas en ficción.

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La novela de Paula Hawkins continúa récord de ventas en ficción.
Portada del libro | Editorial Planeta

14 ediciones lleva, y probablemente caigan una o dos más de aquí a Navidad. La novela La chica del tren, de Paula Hawkins, editada por Planeta, es el fenómeno literario del año, sin duda alguna. Yo me acerqué a este libro a fuerza de verlo constantemente en las manos de viajeros del metro, y en la famosa lista Nielsen de libros más vendidos.

Paula Hawkins viene además avalada por Stephen King, asegura el cintillo promocional, junto al calificativo de bestseller que arrasa en EE. UU. y Reino Unido. Sin embargo, ya comenzada la novela, me sorprende que no hayan querido compararla con la gran dama del género, que es Agatha Christie. ¿Estrategia de marketing?

Una historia ambientada en un vagón de tren, "escenario muy vinculado a los crímenes literarios desde siempre". En su caso, sale a las 8:04 horas, y tiene Londres como destino. En la obra de Agatha Christie, el suyo sale a las 4:50 desde Paddington. De no ser por eso, parecería que ambas van en el mismo tren.

Con la cabeza apoyada en la ventanilla del vagón, veo pasar estas casas como si se tratara del travelling de una película. Nadie más las ve así; seguramente, ni siquiera sus propietarios las ven desde esta perspectiva. Dos veces al día, sólo por un momento, tengo la posibilidad de echar un vistazo a otras vidas. Hay algo reconfortante en el hecho de ver a personas desconocidas en la seguridad de sus casas.

Y, asomadas a la ventanilla, ambas protagonistas ven algo que no tenían que haber visto: la clave de la novela. Aquí se bifurcan las novelas de Paula Hawkins y Agatha Christie. Mientras que en la historia de Miss Marple la protagonista ve cómo estrangulan a una mujer, en "La chica del tren" no presencia ningún asesinato, tan solo una anécdota que servirá para resolver un misterio.

Un clásico del género

La protagonista de La chica del tren, Rachel Watson, es una joven recientemente divorciada, que conserva el apellido de casada por comodidad. O eso se empeña en repetirse, porque realmente esta obsesionada con Tom, su exmarido, que tras separarse, se quedó con la casa y rehízo su vida con otra joven (Anna), con la que tuvo una hija. Nuestra protagonista acabó ahogando las penas en alcohol, hasta el punto de tener lagunas de memoria después de sus frecuentes borracheras. Se convierte, así, en una de las testigos menos fiables de un caso de desaparición.

Porque en este libro hay una desaparecida: Megan Hipwell, la vecina perfecta, que en realidad no es lo que parece. Y, sobre estos personajes principales, se crea un rompecabezas de secundarios que van rotando a lo largo de la trama, hasta encajar unos con otros, y resolver el enigma.

Personajes circulares

Contado a modo de diario, con referencias temporales (antes y después de la desaparición) las tres mujeres salpicadas por esta historia relatan sus impresiones, en círculos concéntricos. De este modo, en cada nueva pasada del lector por el mismo punto, se va obteniendo más y más información, hasta dar con la clave.

Paula Hawking, a bordo del cercanías de turno

Tiene todos los ingredientes para ser el bestseller que es: personajes atormentados, secretos sobrecogedores, una trama policíaca clásica, el excelente escenario que es el Londres de nuestros días y un regusto a la experta en la materia: Agatha Mary Clarissa Miller.

Paula Hawkins, La chica del tren, Editorial Planeta. 2015. 496 páginas.

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