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En el fondo de un abismo

A Carrère toda esta sabiduría no le ayudó cuando, por primera vez, tuvo que acudir a la consulta de un psiquiatra y no de un psicoanalista.

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A Carrère toda esta sabiduría no le ayudó cuando, por primera vez, tuvo que acudir a la consulta de un psiquiatra y no de un psicoanalista.
Emmanuel Carrère | Archivo

En lo que va de año se han publicado en España unas cuantas novedades francesas. Dos de ellas sobre la salud mental y el bienestar psíquico, de plena actualidad en estos tiempos del covid, aunque ambos fueron escritos antes de la aparición del virus: Yoga, de Emmanuel Carrère (Anagrama, 24 de febrero 2021) y El baile de las Locas, de Victoria Mas (Salamandra, 4 de febrero 2021). Hoy les presentaré el primero.

El título que he escogido para el artículo: En el fondo de un abismo, parece contradictorio con Yoga . Dos cosas que no parecen ir juntas. sin embargo van juntas. Escribir sobre "esa hermosa actividad a la vez física y meditativa, es decir espiritual" era el objetivo de Carrère cuando empezó el libro en 2015. Quería escribir un libro "sonriente" sobre el yoga pero la depresión lo derribó.

Ese es el núcleo del libro, su caída en una depresión profunda que le llevó, en 2017, a Sainte-Anne, un psiquiátrico de París donde fue diagnósticado bipolar tipo 2. En el que permaneció hospitalizado 4 meses. En una de la entrevistas con motivo de la publicación del libro en España, describe así lo que vivió: "En un momento de depresión profunda, es decir, lo que los psiquiatras llaman depresión meláncolica" —melancólico no significa estar un poco triste, significa estar en el fondo de un abismo— ni el psicoánalisis ni la meditación fueron un auxilio. "Lo que me ayudó a remontar fue la química". Aunque él hubiera preferido decir que mejoró gracias a un trabajo existencial filósofico y espiritual.

El libro, maravillosamente escrito, como es habitual en este escritor, puede resultar desconcertante para el lector, que, en una primera lectura, tiene la impresión de que hay un vacío, de que falta algo. Sobre todo para el lector inocente que no esté al tanto de la otra "historia" surgida en torno a él. Existe otra versión secreta que no es la publicada. Su mujer entre 2011 y 2020, "diez años que fueron lo mejor de mi vida", la periodista Hélène Devynck, durante el proceso de divorcio, le exigió que borrara todas las menciones a ella. Lo que obligó al escritor a rehacer el libro. Para algunos críticos no es su mejor libro sino varias historias unidas: un libro sobre el yoga y la meditación, los atentados de Charlie Hebdo, un reportaje sobre los inmigrantes en una isla griega, un amor y sus amigos desaparecidos. Otros críticos y lectores, entre los que me encuentro, recomendamos con entusiasmo este libro. Porque es interesante, porque es conmovedor, porque es una lección de vida. Porque el escritor es un narrador extraordinario, por su modo tan honesto de abordar la depresión, algo que en mayor o menor grado algunos hemos conocido. Por su cultura, por sus citas, de Simone Weil a Montaigne, o Jean-François Revel. Por la habitación del hotel Cornavin, por la Polonaise de Chopin...

El autor no abandona nunca su objetivo de escribir sobre el yoga. Al contrario, con sus definiciones, sus reflexiones sobre esta disciplina consigue la unidad de esas historias que algunos consideran como una sucesión de diferentes artículos. Catorce definiciones que desmadeja a lo largo del libro, de las que citaré algunas por el orden en el que las trata: "Llamamos meditación a observar la respiración. Respiración normal y respiración invertida, pequeña y grande circulación. La técnica se aprende en cinco minutos. Consiste en sentarse y permanecer un cierto tiempo inmóvil y en silencio. El interés de la meditación está en suscitar en la persona una especie de testigo que espía el torbellino de nuestros pensamientos sin dejarse llevar por ellos. Aspira a la construcción paciente de un estado de quietud y de deslumbramiento. La tarea consiste en tratar de salir de la rueda de cambios y sufrimientos a lo que llamamos la condición humana para acceder al nirvana que es la vida real. Examinar lo que es ese magma al que llamamos identidad. Asumir las contrariedades de la vida. Aprender a no juzgar. Prestar atención, agudizar la facultad de atención...".

La ley de la alternancia: todos los fenómenos de la vida van dos a dos y se engendran reciprocamente: el día y la noche, alegría y tristeza, vida y muerte... Completan el relato algunas de sus experiencias logradas con la práctica del yoga: el dojo de la Montaña de Sainte-Geneviève, el lobo, la luz ...

Toda esta sabiduría no le ayudó cuando se sumió en la depresión y por primera vez en su vida acudió a la consulta de un psiquiatra, no de un psicoanalista, como en otras ocasiones. Un hombre dulce y humano por el que siente gratitud. Hoy Emmanuel Carrère ha recuperado su salud y su amor a la vida. Así se despide del libro y de sus lectores: "Me gustaría desearnos buena suerte, a él, a mí, a tí lector. Pasada la última página que no está lejos, podríamos sentarnos un minuto juntos. Cerrar los ojos, callarnos, quedarnos un poco tranquilos. No os olvidéis de apagar la luz al salir".

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