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La Comic-Con regresa al pesimismo de finales de los 70, a una América dividida y en guerra cultural

Media docenas de "rebeldes" de la "Guerra de las Galaxias" salieron en manifestación al grito de "Putin es la verdadera amenaza de la galaxia".

Media docenas de "rebeldes" de la "Guerra de las Galaxias" salieron en manifestación al grito de "Putin es la verdadera amenaza de la galaxia".
Lo que no se ha visto de la Comic-Con 2022: Las imagenes y los disfraces 'fanáticos'

La primera frase completa que el presidente Joe Biden pronunció tras instalarse en la Casa Blanca fue "America is back" (América ha vuelto). La Convención Internacional del Cómic, Comic-Con International, abrió sus puertas el jueves pasado con un lema similar "The Comic-Con returns" (o la Comic-Con vuelve). Pero al igual que le sucede a América, que ya no es grande ni tampoco muy fiable, esta edición del 2022, tras dos años de hiato por las restricciones de la Covid, la tradicional convención de San Diego, sí, ha vuelto, pero menos.

Para empezar, el número de asistentes ha sido visiblemente menor. En 2019, fueron nada más ni nada menos que 140 mil los entusiastas de lo gráfico, la fantasía y la ciencia ficción los que se congregaron es esta preciosa ciudad del sur de California, hermanada, dicho sea de paso con Alcalá de Henares, de donde partió su descubridor. Este primer año post-covid, sólo ha asistido la mitad. Que no es poco. Muchas son las razones de la caída de asistentes, desde las incertidumbres por la evolución de la pandemia al temor a una gran crisis económica. Pero también, por desgracia, razones demográficas: este año 2022, las tribus del steam-punk han desaparecido por completo. Y en buena medida porque el covid se ha llevado a muchos de sus integrantes, generalmente los más talluditos de toda la convención. Tanto es así que se ha dedicado todo un panel a debatir el futuro de este movimiento tras el covid.

Una asistencia menor, no obstante, se agradece: las colas para asistir a las sesiones son más cortas; hay sitio en todas partes, con la excepción del afamado hall H, para el que un asiento seguía exigiendo una noche entera y buena parte del día de espera; y se circulaba por el espacio de exhibición sin grandes aglomeraciones. La única pega es que, bajo estricta supervisión del alcalde y el gobernador demócrata del estado, para entrar en el recinto de la convención había que mostrar certificado de vacunación o test negativo de antígenos. Y llevar mascarilla todo el tiempo. La falta previa de información, llevó a que el jueves por la mañana, la cola para cumplir este requisito fuese kilométrica. Los que tuvimos la suerte de estar para la preconvención, el día antes, el trámite nos llevó apenas unos minutos.

Normalmente el desorden internacional que acompaña a la difusión del poder, también conlleva confusión intelectual. Y el mundo del cómic y de las producciones televisivas no es ajeno a este fenómeno. Ausentes de grandes estrenos, series míticas del Comic-Con, como The Walking Dead ni siquiera han montado stand este año, limitándose a la presencia de Darryl para hablar de los últimos capítulos en la que, a día de hoy, es la temporada final. Tampoco se han paseado muchas estrellas este año. Keanu Reeves ha sido una excepción. Pero un clásico que tanto le debe a la convención (no en vano su película Paul arranca en ella), Simon Pegg sólo envió un mensaje enlatado para disculparse por no estar en la presentación de su nuevo y prometedor trabajo La mangosta habladora, en el que interpreta a una especie de Iker Jiménez británico de comienzos del siglo XX intentado explicar científicamente el fenómeno de aquel animalito parlanchín de la Isla de Man.

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Comic-Con 2022

La dispersión ha sido también la tónica en los disfraces. Salvo la reaparición de Indianas Jones en adelanto de la nueva entrega del académico aventurero al que ha dado vida Harrison Ford durante tantos años y que se espera para algún momento del 2023, poca novedad. Algún Thor; mucho Dragon Ball; y, sobre todo, un desfile de trajes variados de las series de Disney El Mandaloriano y Obi One Kenobi. Está claro que, a pesar de contar con su propia convención, Star Wars sigue dominando el imaginario de los aficionados a la ciencia ficción.

Un relativo fracaso la saga de Jurassic Park, a pesar del reciente estreno de Dominion, su última entrega: sólo un disfraz de T-Rex. Eso sí, el stand de Lego repleto de nuevos sets sacados de la película. Divertida la reproducción del WC donde el abogado de la sociedad que iba a explotar el parque, Donald Gennaro, es tragado de cuajo por el T-Rex recién escapado de su recinto. Pocos nos hemos resistido a posar con los pantalones bajados. Igualmente, uno de los pases más esperados, el episodio piloto de la nueva serie Salvage Marines, acabó en un fiasco donde los principales actores no pudieron borrar la sensación de que se trataba de un remake, malo, de Starship Troopers, la ácida película de Verhoeven.

Por otro lado, la parte científica de la ciencia-ficción estuvo bien representada. La NASA ha vuelto con su stand y sus ingenieros, esencialmente para hablar de su programa Artemisa y del regreso a la Luna. Y por primera vez, la Fuerza Espacial de los Estados Unidos ha participado en un panel donde se enfrentaron dos visiones diametralmente opuestas y que han definido la ciencias ficción desde sus orígenes: quienes creen que el peligro para la Humanidad son unos extraterrestres sedientos de nuestra sangre; y quienes, menos fantasiosos, opinan que el hombre sigue siendo el lobo para el hombre. La Fuerza Espacial, claramente se basa en esta segunda concepción y su fin no es liberarnos de monstruos venidos de otras galaxias o colonizar el espacio profundo (al menos de momento), sino garantizar que América pueda operar en el espacio exterior como total libertad. No obstante, el punto en común entre ambas visiones lo puso la defensa anti asteroides. Igualmente, y también por primera vez, empresas privadas aeroespaciales, han participado para mostrar sus programas. Muy interesante la presentación de Axiom sobre su proyecto para reemplazar a la Estación Espacial Internacional (ISS) a finales de esta década.

Me atrevería a decir que en esta edición de 2022, sin estar politizada, se podía sentir un regreso al pesimismo de finales de los 70 y comienzos de los 80, con una América asediada en Asia, el Golfo y Centroamérica, dividida en una guerra cultural y pesimista sobre sus fuerzas y capacidades. No es casual que una de las obras míticas que se haya recuperado este año, haya sido La Cosa de John Carpenter, donde un alien caído cerca de una estación de investigación en la Antártica, se apoderaba físicamente de un ser humano, y la amenaza para la supervivencia, por tanto, provenía, visual y aparentemente, de "uno de los nuestros". Algo así como luego haría Ridley Scott con la primera fase de la metamorfosis de su particular monstruo, en su obra maestra Alien. Debo confesar que este nuevo giro a la amenaza que nosotros somos para con nosotros mismos, me ha permitido hacerme con la figura edición especial de esta convención del protagonista de La Cosa, MacReady. El homenaje a los 40 años de Blade Runner, con replicantes humanoides, va también en esa lógica.

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Comic-Con 2022

Y, efectivamente, no es lo mismo imaginar el futuro desde un contexto de cooperación internacional, como el de la post-guerra Fría, a uno donde las grandes potencias rivalizan entre sí, con invasiónes flagrantes como la de Ucrania por Putin. Aunque tengo que decir, que salvo en un stand de un dibujante, ninguna bandera ucraniana. Eso sí, el última día, media docenas de "rebeldes" de la Guerra de las Galaxias, salieron en manifestación por el paseo marítimo de San Diego, al grito de "Putin es la verdadera amenaza de la galaxia". Activismo de otro mundo.

En cualquier caso, como siempre, los coleccionistas han hecho su agosto; se han vuelto a ver las caras de siempre; y, por encima de todo, se han disfrutado estos cuatro días y su pre-noche de la mejor de las maneras posibles. Y, una vez más, las calles tomadas por hordas de caminantes, vivos, muertos o provenientes de galaxias muy, muy lejanas. Sosteniéndose a base de Vaderburguers y Stranger drinks, como tiene que ser. La pena, que la ciudad, con la política demócrata radical de "defund the police" y de acogida masiva de "sin techo", se ha deteriorado visiblemente. Al menos el centro. Pero esa es otra historia.

Y no podía acabar la crónica de esta edición de 2022 sin mencionar la tan esperada apertura física del Museo de la Comic-con. Todavía con mucha obra y trabajo por delante pero que ha querido ofrecer a los asistentes una magnífica retrospectiva de Spider Man. Situado en el parque Balboa, justo al lado del museo aeroespacial de San Diego, otra joya de imprescindible visita.

En el 2022 la Comic-Con ha vuelto, aunque no del todo. Seguro que sí lo logra la próxima edición de 2023. Es cuestión de meter el hiperespacio. Y de evitar caer en la omnipresente tentación woke como este año, con un cartel anunciador de una Hulk femenina.

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