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Kandinsky en Madrid, o la sólida base teórica de lo incomprensible

La muestra, ubicada en el CentroCentro Cibeles, cuenta con alrededor de cien pinturas, dibujos y fotografías del artista ruso.

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La muestra, ubicada en el CentroCentro Cibeles, cuenta con alrededor de cien pinturas, dibujos y fotografías del artista ruso.
Kandinsky se instala en Madrid

El CentroCentro Cibeles ha presentado este lunes Kandinsky. Una retrospectiva, una exposición que cuenta con alrededor de cien pinturas, dibujos y fotografías del artista ruso (1866-1944) y que pretende, según la comisaria, Angela Lampe, "presentar su formidable trayectoria como pintor". La muestra estará abierta al público desde este martes al 28 de febrero de 2016.

En La ciudad no es para mí, el abuelo bonachón y gañán que interpreta Paco Martínez Soria retira un Picasso del salón de su hijo, el frío y diplomático doctor, y lo sustituye por un retrato de su difunta esposa. Durante la escena, Gracita Morales, que hace de criada, dice algo así como que agradece la sustitución porque, al ver el lienzo del pintor malagueño, "me dan mareos". De haberse tratado de un Kandinsky, el personaje encarnado por la popular actriz, quizá, hubiera sufrido un infarto letal.

La fundamentación teórica de la abstracción que fomenta el prestigioso pintor ruso radica en las ideas del historiador y teórico del arte Wilhelm Worringer, quien señalaba que la jerarquía de valores occidental, basada en las leyes del Renacimiento, no sirve para comprender el arte de otras culturas, ya que numerosos artistas crean desde la realidad, sí, pero con una génesis abstracta.

A este primer sustrato cabe añadir su interés por la teosofía –entendida como la verdad fundamental que subyace detrás de doctrinas y rituales en todas las religiones del mundo-, el simbolismo del color, nociones psicológicas, la interrelación con otras artes –en especial, la música- o su influencia bíblica –criado en un hogar ortodoxo, en las obras pintadas antes de la Primera Guerra Mundial, se inspira en relatos como el del arca de Noé, Jonás y la ballena o los cuatro jinetes del Apocalipsis.

"Libertad", "orden" y "espíritu" son conceptos clave en la pintura de alguien que afirmó que "la condición es hacerse entender", que teorizó, justificó y defendió sus sólidas ideas por escrito –en Punto y línea sobre el plano, El jinete azul y Sobre lo espiritual en el arte-, pero cuyos cuadros –ante todo, el autor de este artículo pide perdón por su más que presunto catetismo o falta de sensibilidad pictórica- se comprenden mejor con la explicación de Lampe –y con las audio guías, claro está.

Minutos antes de arrancar la rueda de prensa, conversa un organizador con un periodista:

–La exposición es espectacular.
–Yo lo siento por el Reina Sofía. Les habéis hecho la puñeta.

Ocurre que Kandinsky. Una retrospectiva llega a Madrid como una de las muestras más importantes que se han hecho, a nivel mundial, sobre el pintor ruso. Producida y organizada por CentroCentro, el Centro Pompidou de París y Arthemisia Group, la exposición se pudo ver en Milán, en Milwaukee y en Nashville (EEUU), y cuenta con algunas de las piezas fundamentales del artista, como Ciudad Vieja (1902), Canción (1906), Amarillo, Rojo y Azul (1925) o Cielo azul (1940).

Resalta la comisaria Lampe la "intimidad" de esta retrospectiva, cuenta que se desarrolla en orden cronológico –cuatro secciones, a lo largo de ocho salas- y destaca que Kandinsky "es el autor de lo espiritual en el arte" y que "busca siempre algo más, nunca se para". "Aquí podemos seguir la evolución de uno de los grandes artistas del siglo XX", añade.

División de la muestra

Las cuatro secciones de la exposición son las siguientes:

  • "Múnich, 1896-1914". Cuenta con pequeños paisajes tardo-impresionistas como Schwabing (1901), obras de brillantes colores o las primeras investigaciones sobre el arte abstracto, como Improvisación III (1909).
  • "Regreso a Rusia, 1914-1921". Al estallar la Primera Guerra Mundial, Kandinsky regresa a Moscú, donde incursa brevemente en el arte figurativo. Su producción es menor: se implicó en la Revolución de Octubre y ocupó varios cargos.
  • "Los años de la Bauhaus, 1921-1933". Kandinsky regresó a Alemania invitado por Walter Gropius para dar clases en la prestigiosa escuela de arquitectura y de arte conocida como Bauhaus. En esta sección encontramos piezas donde prima la relación entre colores y formas geométricas, así como las primeras formas orgánicas, que aparecieron en 1930.
  • "París, 1933-1944". Los nazis cierran la Bauhaus en 1933, tildan a Kandinsky como "artista degenerado" y este se muda a París. Fruto de este período encontramos una proliferación de formas biomórficas, amebas, insectos, criaturas de las profundidades. Destacan Composición IX (1936) o Conjunto colorido (1938).

"Salvo dos o tres", dice Lampe, las obras proceden de la histórica colección del Centro Pompidou. Madrid será la última ciudad donde se instale esta muestra.

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