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Gonzalo Tena: "Para mi el valor está en la propia obra"

Libertad Digital entrevista al pintor aragonés Gonzalo Tena, fundador del Grupo de Trama, pioneros en la España de los años 70. 

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El pintor Gonzalo Tena Brun, uno de los cinco mosqueteros del Grupo de Trama (1973-1978) acaba de recibir el Premio Aragón Goya 2017 en reconociendo a "la labor continuada o de especial notoriedad en el ámbito de las artes plásticas y visuales de artistas aragoneses". Los otro cuatro espadachines de este colectivo creativo, político-artístico-cultural, sin igual en España fueron José Manuel Broto, Xavier Grau, Federico Jiménez Losantos y Javier Rubio. Algunas de sus obras pueden verse en el Museo Reina Sofía de Madrid.

El Grupo de Trama, en uno de sus textos fundacionales, dice:

"Nuestro trabajo, aquí comenzado, se sitúa pues en la perspectiva de una lucha particularmente larga y dura en el frente ideológico y tiene como principal objetivo restituir a esta práctica, la pintura, su complejidad operatoria como objeto de conocimiento en el campo de las otras prácticas sociales."

Ellos sí que estuvieron en el meollo y ahora no les dejan estar. Cuenta en su artículo para este especial el coleccionista y experto en arte, de profesión psiquiatra, Javier Lacruz, "los Trama siguen ninguneados y censurados en Cataluña, desde el Macba hasta los salones de Ayuntamiento de Gerona".

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Gonzalo Tena (1950)

Nunca se llamaron nada, pero la revista Trama, publicación de pintura y portavoz de sus ideas, les identificó frente a los "guays" artistas conceptuales que se movían también en "la ciudad que fue", en Barcelona, en los años 70. Su movimiento, conocido como pintura-pintura, fue bandera de la nueva abstracción española.

Gonzalo Tena conoció a Federico Jiménez Losantos por el teatro y José Antonio Labordeta, que los dirigió en el Mercader de Venecia de Shakespeare. A partir de ahí, una "amistad de siempre" la define Tena en una entrevista con Javier Lacruz en 1995. Juntos se fueron haciendo autoestop al Festival de cine de San Sebastián y compartieron reuniones efervescentes y pisos en Barcelona, el último en la calle Hospital 72, donde subió a pie los cuatro tramos de escaleras el pintor Antoni Tàpies para conocer la obra de estos "jóvenes extravagantes".

Libertad Digital charla con uno de aquellos cosmonautas contestatarios, reivindicadores del pensamiento, Gonzalo Tena, que además es el mayor experto del mundo en el pintor flamenco Brueghel el Viejo. Su amabilidad, cercanía y humildad ilumina esta entrevista.

¿Cómo se recibe a estas alturas un premio, con sorpresa, alegría y agradecimiento?

Gonzalo Tena: Yo creo que más que nada reconocen mi veteranía, llevo muchos años ya trabajando y supongo que la veteranía es un grado. También creo que reconocen un trabajo un poco marginal que se ha desarrollado en la sombra y que les ha hecho gracia.

¿El arte abstracto cómo se valora, el criterio?

G.T.: Yo no distingo entre abstracción y realismo. Hay pintores realistas que a mi me gustan mucho. Para mi un buen cuadro es un buen cuadro, aunque sea impresionista, expresionista, abstracto, incluso me gustan las instalaciones, me gustan las performance, no veo distinción entre los géneros.

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Gonzalo Tena y Federico en Barcelona en 1971

Pero en general lo que tiene una lectura social, una crítica moral, muchas veces obvia, entra mejor en el público.

G.T.: Yo no pertenezco a ese grupo. Para mi el valor está en la propia obra y si esa propia obra tiene valor su repercusión es también social, es también reivindicativa, pero eso no tiene que hacerse demasiado patente, ¿no? Eso sería como el realismo comunista de la URSS o de Mao. La obra tiene su valor en sí y el artista hace su reivindicación de muy distintas maneras. Mi caso es reivindicar el pensamiento, que la gente que vea mis piezas tenga necesidad de pensar. Es lo que más me interesa.

¿Cómo valoras cuarenta años después el movimiento pìnura-pintura?

G.T.: El movimiento pintura-pintura fue para nosotros una iluminación, nunca reniego del Grupo de Trama ni de los franceses, ni de pintura-pintura. Nos enseñaron a pensar que la pintura podía ser más interesante que lo que se aprendía en las escuelas o en las galerías. Para mi fue fundamental. Precisamente ahora no están de moda los grupos pero antes, el nuestro fue de los últimos, la gente que quería hacer un trabajo enseguida formaba un grupo. Era la forma de reivindicarse, el grupo. Ahora es el individuo.

¿Cómo nació de Trama?

G.T.: El grupo de pintores no fue buscado. Había afinidad de lecturas y de forma de pintar. Los que eran un poco más intelectuales, Javier Rubio y Federico, pensaron en hacer una revista y dar un poco más de peso intelectual al grupo. Después vino el apoyo de Antoni Tàpies, fundamental para que empezaran a conocernos, y exponer en Madrid.

¿Las cosas se consiguen trabajando?

G.T.: Para nosotros los pintores el trabajo es un vicio. Si hay algún momento en que no podemos pintar lo pasamos mal y de momento a mi me sigue pasando. Para nosotros pintar no es ningún trabajo es una especie de vicio intelectual pero ineludible.

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Pintura nº 12, 1976

¿Cómo se concibe un cuadro abstracto?

G.T.: Mi trabajo ahora ya ni siquiera se pueda definir como abstracto. Pongo escritura, amontono las cartulinas una encima de otra y las expongo como si fueran una escultura. Algunas tienen volumen... Así que mi trabajo no es que sea una pintura abstracta, es un poco más complicado, se acerca a la escritura, a la escultura, se acerca a la instalación.

¿La inspiración?

G.T.: A día de hoy lo que me inspira son textos más complicados de Gertrude Stein, los místicos españoles, me inspira Góngora, normalmente me inspira un tipo de escritura compleja. He hecho un trabajo sobre los jeroglíficos egipcios, sobre los jeroglíficos maya, y sobre una escritura muy poco conocida de la Isla de Pascua que se llama el rongorongo. Busco cosas un poco raras para inspirarme siempre tengan que ver con la relación entre imagen y palabra o imagen y escritura.

Luego también, la gente conoce poco, tengo un trabajo muy interesante sobre Pieter Brueghel el Viejo. He descubierto en un pintor tan famoso y tan clásico, y del siglo XVI, a un pintor diferente que hasta ahora nadie había visto. Yo tengo una bibliografía exhaustiva sobre él y el ojo del pintor, claro es muy agudo para ver las cosas que hace otro pintor y sin embargo el crítico o el historiador no se fijan precisamente en lo que hace el pintor verdaderamente. Tengo un amigo que dice que el historiador de arte puede decirte cuántas cagadas de moscas hay en este cuadro y de ahí no sale... Bueno es un poco exagerado.

¿Sigue activa tu pasión por coleccionar comic, historieta?

G.T.: Antes coleccionaba casi todo lo que se publicaba y que se conoce ahora como del underground norteamericano, Robert Crumb, Spain..., y clásico el tebeo siempre me ha gustado muchísimo. Pero ahora he pedido un poco la afición a leerlos y por ejemplo la tendencia que hay ahora en cómics no me convence es demasiado realista, los superhéroes... Lo he dejado un poco, pero bueno sigo teniendo mi colección y de vez en cuando cojo alguno.

Gonzalo Tena (Teruel, 1950) estudió en las Escuelas Superiores de Bellas Artes de Valencia y Barcelona. Fue seleccionado para la Bienal de Venecia. Actualmente, es asesor en la titulación de Bellas Artes y en la Escuela de Arte de Teruel, donde vive y trabaja.

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