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Mónica Nepote: "Somos sacos de metadatos y la data vende. La tecnología no es neutral"

Libertad Digital habla con Mónica Nepote, escritora y gestora cultural mexicana, protagonista del nuevo número de TELOS de Fundación Telefónica.

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Libertad Digital habla con Mónica Nepote, escritora y gestora cultural mexicana, protagonista del nuevo número de TELOS de Fundación Telefónica.

La Fundación Telefónica estrena nuevo número de su revista TELOS, nada menos que el 112, y lo ha centrado en un asunto harto complicado, pero que no puede estar más de actualidad, el encaje de las humanidades en un mundo STEM (siglas que responden a las palabras en inglés: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), es decir, en el mundo de la disrupción tecnológica.

Con motivo del lanzamiento de la revista, la Fundación Telefónica ha decidido traer a España a la protagonista de su portada, la escritora, editora y gestora cultural mexicana Mónica Nepote, con quien Libertad Digital ha tenido oportunidad de charlar.

Dices en "Telos" que "Humanidades, Ciencia y Tecnología no se deben vivir como una dicotomía", a qué te refieres:

En cuanto más visiones binarias del mundo tengamos, son visiones equivocadas e inexactas. En un artículo de este número se cuestiona la pertinencia de la filosofía y habla de que la ciencia continuamente se hace preguntas en relación a lo que estudia. La Filosofía en definitiva, está entretejida con todas las prácticas que tenemos.

Quizá lo más alejado de la filosofía es la forma en la que producimos, la forma en la que el capitalismo quiere producir y monetizar todo. No dudo de la profunda relación que tiene, como todo, el desarrollo tecnológico y científico con las cuestiones de las humanidades. Reflexionar para qué hacemos las cosas, a quién beneficios, o si buscamos la felicidad a partir de cierto rango de comodidad o de saber ciertos desarrollos relacionados con la salud. Lo que se busca es una idea de bienestar, prolongar la vida, etc. Pero si eso se monetiza es para prolongar ¿la vida de quién? No siempre ciertas tecnologías representan a toda la humanidad. Ahí entran factores que tienen que ver con la forma en la que se producen. Se habla de distintas cosas. Si se producen cosas a espaldas de buena parte de la sociedad o que sólo se diseñan para unos pocos, eso sí es lo que creo que son tecnologías deshumanizadas.

El gran desarrollo que ha tenido la tecnología, la digitalización, el mundo virtual, las redes sociales, ha sido tan grande por un éxito. Han venido a resolver problemas que tenía la sociedad y demandas de la sociedad. Y ese éxito ha traído espacios de diálogos, de discusión sobre hacia donde vamos, pero ¿no crees que ese mayor bienestar, ese éxito no está íntimamente relacionado con un sistema como el capitalista?

Bueno. Tendríamos que ir punto por punto. En relación con las redes sociales, yo no sé si estamos más felices o infelices en las redes sociales. Y en las redes sociales estamos produciendo y estamos enriqueciendo a los desarrolladores de las redes sociales. Como dice Geert Lovink (experto en medios de comunicación y director del Institute of Network Cultures), si no te cuesta tú eres el producto. Es decir, estamos produciendo un montón de información y contenidos en distintas partes y lo hacemos sin pensar. Si fuéramos capaces de producir nuestros propios espacios bajo nuestras propias condiciones, sería otra cosa. Pero tener una cuenta en redes sociales es sencillo y somos un saco de metadatos y la data vende. No sé. Creo que hay que verlo con ojo crítico. Tal vez tengamos acceso a muchas cosas, acceso a información, acceso a estar vinculados de alguna manera, podemos tener una forma de organización distinta, mucho más rápida, y eso nos funciona, pero estamos sobrevigilados, rastreados… etc. Y estamos consumiendo y comprando muchísimo. Lo que me parece más importante es que la tecnología no es neutral, sino que estamos produciendo y hay que preguntarnos, para quién y por quién. Y también tenemos que preguntarnos a quién estamos sirviendo.

En esa línea de pensamiento según la cual las redes sociales nos conciben como "sacos de metadatos" se enmarca la crítica a dispositivos llamados de "inteligencia artificial" que se dedican precisamente a extraer estos metadatos. Esto pone sobre la mesa el debate sobre la inteligencia artificial, que daría para otra entrevista. Pero sí me gustaría preguntarte, ¿Es artificial, la inteligencia artificial?

Hay un escritor y programador argentino que se llama Milton Laufer y él tiene varios ejercicios y máquinas que escriben por sí mismas. Y tiene un robot que le llevó a decir que la inteligencia artificial se parece más a una esquizofrenia artificial. En materia de inteligencia artificial creo que todavía estamos en fase de prueba, en desarrollo. Aunque hay cuestiones que hay que subrayar y que son importantes. El estudio reciente de una artista le llevó a descubrir que hay un laboratorio que estaba almacenando la capacidad de un cerebro, pero al coste de la vida misma del cerebro. Para preservar el cerebro había que matar el cerebro. Esto me parece un buen retrato de lo que hablamos cuando hablamos de inteligencia artificial.

La inteligencia artificial es la que reproduce las cosas que estamos esperando que se reproduzcan. Esa que nos busca y nos ofrece productos en primera línea que parecería que tienen que ver todo con nosotros. Por un lado es aterrador pero por otro lado si tienes dispositivos críticos a tu alcance y me refiero a un pensamiento que viene de parte de las humanidades, tendrías herramientas para desprogramar estas formas conductuales.

Los avances tecnológicos a lo largo de la historia han tenido sus críticos. Se dijo que el ferrocarril destrozaría el metavolismo del ser humano porque sufriría cambios al desplazarse a gran velocidad. En la revolución industrial se dijo que las máquinas destituirían al hombre, pese a que esa revolución ha diversificado, ha creado nuevas áreas de conocimiento y de desarrollo de negocio y de trabajo. Ahora estamos en una nueva revolución tecnológica y, de nuevo, aparecen los miedos a que perdamos humanidad. ¿Por qué da tanto miedo el desarrollo tecnológico?

Hay varias razones. Todo nuevo paradigma siempre genera conflicto. La idea de sustitución siempre nos atemoriza. No soy tecnoentusiasta, soy tecnocrítica. El asunto es que sí hay trabajo que es sustituido por máquinas, pero el asunto es el trabajo esclavizado. Estas jornadas laborales en las empresas a partir de un invento de telecomunicaciones. Todas estas máquinas humanas… el problema para mi es la maquinización de lo humano. Estas máquinas humanas que te están llamando constantemente para ofrecerte todo tipo de cosas y que reciben muy malos tratos, porque son trabajos mal pagados y su trabajo consiste en ser despreciados por las personas. Eso me da mucha pena. Siempre, cuando estamos hablando de revoluciones industriales, o de industrializaciones estamos hablando de la sobreproducción, o de la gran producción a niveles muy altos, y el otro lado es la gran tristeza que producen para quienes están detrás de las máquinas operándolas. Ahí hay que irse con cuidado.

¿El desarrollo tecnológico, científico, matemático, digital, estaría reñido con el mundo del arte?

Yo llegué por ese lado, vengo de una formación artística, empecé siendo escritora aunque siempre me han gustado las prácticas híbridas. Aunque para mi todo es escritura, que es defecto de formación. Desde hace un tiempo estoy dando clases y talleres con escritura digital, y es muy curioso, porque los primeros ingenieros y matemáticos relacionados con las computadores en los años 50 lo primero que hicieron fue probar la máquina como máquina de escritura. Hacer que esas computadoras, que estaban pensadas para desarrollo de precisión, empezaron a jugar con ellas y a aprender a que escribieran por si mismas. Ahí tenemos a Theo Lutz y los poemas estocásticos, que es un tipo de escritura generativa a partir de Kafka, o a Christopher Strachey, que hizo las "love letters", y programó la máquina para que hiciera cartas de amor. Me resulta entonces muy contradictorio porque los primeros usos de las computadores fue justo para una parte creativa, una investigación en relación al lenguaje. El término de humanidades digitales, que es lo que nos cita por la revista TELOS, empieza con una investigación que hace un jesuíta en relación a todo un universo Tomista y cómo sistematizar este mundo de Santo Tomás de Aquino, y cómo hacer esta enorme base de datos.

La inquietud de un artista es similar a la inquietud de un científico. Ahora tenemos nuevas herramientas y queremos saber cómo podemos hacer con ella. Yo te hablo desde el lenguaje otros te podrán hablar desde otro punto de vista.

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Mónica Nepote, durante su entrevista con Libertad Digital

¿Los desarrollos tecnológicos crees que pueden llegar a despertar emociones?

Bueno, quizá hay arte que busca emocionar, pero también hay arte profundamente intelectual y hecho a base de preguntas. Pensemos en el surrealismo y en la vanguardia, se buscaban respuesta respecto a la automatización del lenguaje, y se buscaba quitar esa capa de emocionalidad. Creo que el arte viene de esa negociación continua, de entre lo que es humano y lo que puede ser algo que apuntaría hacia algo no humano…

Muchas gracias!

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