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Arte español en peligro: expolios, incendios e inundaciones

Repasamos en Es la mañana de Federico algunos curiosas historias vividas por obras españolas.

Es la Mañana de Federico: Museo del Arte Salvado de Italia y expolio del arte español Es la Mañana de Federico

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Repasamos en Es la mañana de Federico algunos curiosas historias vividas por obras españolas.
Monasterio español de Sacramenia, en Miami. | Wikipedia

Hace unas semanas, Italia inauguró en Roma el Museo del Arte Salvado, que acoge objetos arqueológicos y obras de arte procedentes de excavaciones ilícitas o tráfico ilegal, así como halladas tras catástrofes. Si en España hiciésemos lo mismo, ¿qué se expondría aquí? Repasamos unos ejemplos de arte español que nos encantaría exponer en esta galería imaginaria.

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Monasterio de Sacramenia, en Miami.

Comenzamos repasando un curioso caso de expolio que une a un municipio segoviano con uno de los personajes más poderosos de la escena política y empresarial de Estados Unidos de principios del siglo XX. El magnate de los medios de comunicación William Randolph Hearst, que inspiró la película de Orson Welles Ciudadano Kane, era un gran coleccionista de arte, con pocos escrúpulos, que se encaprichó del claustro medieval del Monasterio de Sacramenia, en la provincia de Segovia. Se trataba de un edificio del siglo XII, una abadía que permaneció activa hasta que en 1835 se produjo la Desamortización de Mendizábal y pasó a ser propiedad privada. El nuevo dueño fijó su precio en 40 mil dólares y vendió a Hearst el claustro, la sala capitular y el refectorio de los monjes.

Se desmontó piedra a piedra, las cuales fueron metidas en hasta once mil cajas, numeradas y trasladadas a Estados Unidos. Al llegar, quedaron bloqueadas en la aduana por miedo a la fiebre aftosa – las cajas llevaban paja para proteger las piedras-. Este imprevisto complicó el sueño de Hearst que, con la llegada del crack del 29, se olvidó del monasterio. Las cajas estuvieron almacenadas en Nueva York hasta los años 50, cuando dos empresarios las compraron y las trasladaron a Miami. Como un puzle, la abadía se montó de nuevo. Hoy es una atracción turística que cuesta diez euros disfrutar y el edificio es considerado el más antiguo de EEUU. Es prácticamente imposible que vuelva a España.

En la historia de España, hay muchas obras de arte que salieron de forma cuestionable del territorio nacional. Las tropas napoleónicas se llevaron La venus del espejo de Velázquez y terminó en Inglaterra – hoy se expone en la National Gallery-. Otra obra de Velázquez, El Aguador de Sevilla, que estuvo en el palacio del Buen Retiro y en el Palacio Real, iba dentro del botín que José Bonaparte se intentó llevar a Francia. Le interceptó el Duque de Wellington en la batalla de Vitoria y el cuadro navegó hasta Inglaterra.

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'La venus del espejo' de Velázquez

Un mariscal napoleónico arrasó en Sevilla y, entre las decenas de cuadros que sustrajo, se encuentra El Nacimiento de la Virgen de Murillo, una importante obra que se hallaba en una capilla de la catedral sevillana. Hoy forma parte de la colección del Louvre.

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'El Nacimiento de la Virgen' de Murillo | Museo Louvre

San Martín y el Mendigo de El Greco estaba en una capilla de la catedral de Toledo y, a principios del siglo XX, tras una maniobra poco clara, acabó en Washington, donde hoy se exhibe. En la catedral de Toledo se colocó una copia.

Obras salvadas de incendios e inundaciones

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Isabel de Borbón con la perla Peregrina

Si nos referimos a graves incendios, es casi imposible no acordarse del que destruyó el Alcázar de Madrid en el siglo XVIII. Más de mil obras de arte y 500 lienzos desaparecieron en el siniestro, pero se pudieron salvar muchas obras que se exponen hoy en el Museo del Prado, como Las meninas de Velázquez. También se rescataron las joyas más emblemáticas de la Corona, como la perla Peregrina.

Se trata de una joya legendaria que ha estado en manos de una sucesión de mujeres muy importantes. La Peregrina es una perla que se encontró en el mar Caribe y fue entregada a Felipe II. Desde entonces se convirtió en una de las joyas principales de la monarquía hispánica. Pasó por herencia a varias reinas hasta que, después de la Guerra de la Independencia, se trasladó a Francia. Ya en el siglo XX, Richard Burton se la regaló en señal de amor a la actriz Elizabeth Taylor. Hoy en día, no se sabe quién tiene esta perla que ha sobrevivido a incendios, expolios e inundaciones. Carmen Posadas le dedicó una novela, que publicó en Espasa y que se titula La leyenda de la peregrina.

También encontramos obras salvadas, casi milagrosamente, de inundaciones. Un museo a punto de inaugurarse en Montargis, a 100 kilómetros de París, terminó en 2017 cubierto por el agua. El nivel del canal comenzó a subir de forma muy rápida y entró en los edificios. Se inundó la cámara en la que 2.800 obras de arte esperaban el momento de ser expuestas. Los trabajadores del museo tuvieron dos horas para poner a salvo los cuadros, tiempo insuficiente. Los bomberos los obligaron a salir del edificio dejando valiosas pinturas. Entre ellas, San Jerónimo Penitente, obra de Francisco de Zurbarán de 1650.

48 horas después de la inundación pudieron entrar al edificio. Montaron casi un hospital de campaña para tratar de salvar los retales de cuadros, esculturas y dibujos que iban encontrando. La obra de Zurbarán fue una de las que más se tardó en sacar. Hubo que cambiarle el bastidor, tuvo problemas de hongos y se deformó la pintura. Además, el agua estropeó el intenso rojo de la túnica que San Jerónimo. La pintura perdió vivacidad, aunque no desapareció en la catástrofe.

Hay un tesoro doblemente rescatado, de las aguas y del expolio. Nos referimos al famoso caso Odyssey. La poderosa multinacional se llevó consigo el tesoro que halló en la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, un buque español en el que viajaban 275 personas, que perteneció a la Armada Española y que fue hundido en 1804 por los ingleses frente a las costas del Algarve. En su interior se encontraron medio millón de monedas de plata y oro. Odyssey se negó a facilitar la localización exacta del tesoro y la nacionalidad del buque. Lo llamó operación Cisne negro.

El Ministerio de Cultura de España sospechó muy pronto de que se podía tratar de una embarcación española y alertó a la Guardia Civil, que abrió una investigación y presentó una exitosa demanda contra Odyssey. Hoy en día, el tesoro de Nuestra Señora de las Mercedes se expone en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena (Murcia). Los autores del expolio no fueron juzgados ya que las diligencias contra ellos prescribieron.

Hay más tesoros españoles bajo las aguas, como el del Galeón San José, hundido hace más de 300 años por un buque británico frente a las costas de Colombia y encontrado por el gobierno colombiano en 2015. Su cargamento se estima que podría tener un valor de 17 millones de dólares entre monedas, lingotes de oro, vajillas casi intactas, piedras preciosas, cañones y otros objetos.

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