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Juan Manuel González

Crítica: 'Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo', de Javier Fesser

Mortadelo y Filemón no sólo rinde honor a los personajes. También podría ser la mejor película española del año.

Juan Manuel González
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Mortadelo y Filemón no sólo rinde honor a los personajes. También podría ser la mejor película española del año.
Una imagen de Mortadelo y Filemón

Quienes forjaron su infancia (o su vida adulta) con tebeos de la Colección Olé están de enhorabuena: Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo no sólo es la mejor película de animación española estrenada en cines, sino que se erige como una traslación casi perfecta del espíritu de la viñeta de Ibáñez al largometraje. Javier Fesser, en su regreso a los personajes tras la primera entrega en imagen real de 2003, ya tenía cogida la medida a la T.I.A. tras aquella primera experiencia. Pero es ahora cuando ha logrado perpetrar la adaptación que Mortadelo y Filemón merecían, moldeando algo pocas veces visto en cines: la caricatura nacional en clave de cartoon cañí de etiqueta negra y factura visual impecable.

Gracias a la animación digital y deshecho por fin de referencias reales, Fesser se libra de limitaciones y cruza el umbral contra el que las anteriores (y esforzadas) adaptaciones chocaban por sistema, precisamente esa esencia última "real" que frenaba el desmelene. Ya como película de animación y metido en otro territorio distinto, Mortadelo y Filemón 3D coordina sin aparente esfuerzo la desbordante imaginación de ambos autores, por fin perfectamente conchabados, adaptando tanto el dibujo del autor como la narrativa episódica de un buen Mortadelo, uno en el que las subtramas se enlazan con fluidez pese a la locura general y la abundancia de tortazos. Y a la vez, pese al despliegue de barbaridades, lanzando un mensaje que como en las mejores películas de fantasía, resulta extrañamente cercano, real.

Y aquí digo que Mortadelo y Filemón 3D, tras su apología del tortazo, me parece una película sofisticada, una en la que Fesser demuestra haber hecho una buena digestión de su material hilando muy fino con las ideas y las referencias. El madrileño no se conforma con parodiar las películas de acción y espionaje, con guiñar el ojo al aficionado con mil referenias de los tebeos, y va incluso más allá de esa parodia nacional que se anuncia tras las siglas de la T.I.A. que habita tras la creación de Ibáñez.

Gracias a la larga secuencia inicial del sueño de Filemón, la única invasiva con el desarrollo del filme, Fesser logra insertar niveles narrativos que van más allá de los esperables paralelismos entre una parodia americana y una española, impregnando de ADN "español" una aventura por lo demás particularmente imaginativa. Pero incluso ese errático comienzo en el que el filme no avanza "hacia delante", Fesser nos da la clave para interpretar la película como lo que es, creando mundos dentro de mundos (pero que son reflejo de otros), demostrando que estamos ante una brillante fantasía en la que todo, extrañamente, va de la mano a la realidad.

Con la diferencia, respecto a las anteriores películas, de que esta vez el público de cero a cien años está invitado a la fiesta. La película es una aventura de acción chalada, dislocada y grotesca, cuyo ritmo incesante fluye y atrapa incluso al más ajeno a la mítica colección Olé. Gracias a su ojo fílmico y el trabajo de Illion Animation (Planet 51) Fesser logra, aunque sólo sea temporalmente, impulsar la cartelera del cine familiar hacia nuevos horizontes e influencias, actualizando un clásico español que tampoco necesita grandes cambios, pero sabiendo dar al público cinematográfico actual todo aquello que pide. Mortadelo y Filemón 3D es un buen espectáculo capaz de mirar a la cara a filmes de animación venidos de otro lado del charco. Y lo hace aportando un sentido del humor tan distinto como cercano, vivo, que remata una de las mejores películas españolas del año.

Redactor de Chic. Colaborador de Es la Mañana de Federico y Es la mañana de fin de semana.

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