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'El Francotirador' de Clint Eastwood, el nuevo fenómeno social de EEUU

Chris Kyle, el francotirador más letal del Ejército de EEUU, es el motivo de la última película de Clint Eastwood.

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Chris Kyle, el francotirador más letal del Ejército de EEUU, es el motivo de la última película de Clint Eastwood.
Bradley Cooper y Clint Eastwood, durante el rodaje | Cordon Press

El exmilitar Chris Kyle lleva dos años muerto pero esta semana ha regresado a la actualidad. Su leyenda, que él mismo se encargó de cultivar, le precede. Kyle fue el francotirador más letal de la historia de EEUU, con más de 150 muertes acreditadas en la contienda de Irak (él se atribuyó muchas más) y una hoja de servicios intachable. Un héroe americano apodado "el diablo" por los terroristas islámicos que murió prematuramente, a los 38 años de edad, abatido por las balas de un arma de fuego. Sólo que no fue en la ciudad de Faluya sino un campo de tiro en Texas, en el año 2013.

La historia de Kyle se narra en El francotirador (American Sniper), la última película dirigida por la leyenda hollywoodiense Clint Eastwood, cuyo estreno en España está previsto para el 20 de febrero.

La película fue nominada la semana pasada a la nada despreciable cantidad de seis Oscars, desplazando en la carrera por el premio a otros títulos a priori igual o mejor situados. Pero el gran triunfo de la cinta protagonizada por Bradley Cooper, un proyecto rechazado por Spielberg hace dos años, todavía estaba por venir. Avalada por una buena recaudación en su estreno limitado, su salida masiva al mercado el pasado viernes se saldó de manera no solo triunfal, sino histórica.

En cuatro días, American Sniper ha batido todos los récords del mes de enero haciéndose con 105,3 millones de dólares, aniquilando a la competencia y superando sin dificultad la recaudación de títulos mucho más ambiciosos o cualquier franquicia de FX digitales. La prensa cinematográfica califica ya la película de fenómeno social, uno a la altura de La Pasión de Cristo o Avatar. La comparación con anteriores títulos de Eastwood, como por ejemplo Jersey Boys, ni siquiera existe.

Y como tal fenómeno, ha invocado los demonios de un país, EEUU, que periódicamente se debate entre la tenencia o no de armas y las consecuencias de la guerra de Irak.

La tormenta perfecta que ha resultado de la película de Eastwood ha generado también todo tipo de reacciones de la industria cinematográfica. Mientras el director de documentales Michael Moore, autor de Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11, cargó en Twitter contra los francotiradores como Kyle tachándolos de "cobardes" (su tío fue abatido por uno en la Segunda Guerra Mundial), y criticando en Facebook por su visión simple del enemigo iraquí, otros como el actor Seth Rogen (recién salido de otra polémica política por su comedia The Interview) señalaron los paralelismos con la falsa película de propaganda nazi que Daniel Brühl protagonizaba en Malditos Bastardos. Rogen se medio desdijo a continuación asegurando que había disfrutado con el filme.


Sea como fuere, El Francotirador parece haber llevado a las salas de cine a esa enorme cantidad de población norteamericana a la que que gusta denominarse como "América Profunda" o "cinturón de la Biblia" y que ocasionalmente eleva a los altares de la taquilla producciones como La Pasión de Cristo o la reciente El cielo es real. Como prueba de ello, todos los los magazines televisivos del lunes y el martes han incluido a American Sniper como motivo, ya sea para informar de su triunfo o para dar testimonio de éste o aquel aspecto, como el pobre aspecto del muñeco haciendo las veces de bebé que sostiene Cooper en una de las escenas.

Un instante de American Sniper | Youtube

Sólo que además la película de Eastwood parece haber dado en la diana que otras muchas películas bélicas fallaron, desde la ganadora del Oscar pero muy poco exitosa En tierra hostil (sobre la labor de los artificieros en la contienda) hasta películas alabadas y taquilleras como La noche más oscura, que relataba la operación que acabó con la vida de Osama Bin Laden. Ambas películas fueron dirigidas por Kathryn Bigelow.

Mientras el sector demócrata y parte de la crítica señalan la benevolencia de Eastwood con ciertos extremos del argumento, el veterano director de 84 años se ha defendido argumentando que la intención era realizar un "estudio de personaje", no un análisis político. Sus defensores ahondan en esa línea y alaban su mensaje antibelicista y la melancolía con que el director logra impregnar el relato. Pero en los altavoces mediáticos el combate continúa con opiniones de todo tipo. La última de ellas ha sido Sarah Palin, que ha salido al paso asegurando que quienes critican el filme "escupen en las tumbas de los luchadores por la libertad que le permiten hacer lo que haces".

Sea como fuere y mientras sigue recaudando, El Francotirador parece haber borrado de un plumazo la impresión de que todos los filmes que retrataban más o menos directamente el horror de la guerra iraquí estaban condenadas al fracaso en taquilla.

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