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Juan Manuel González

Crítica: 'The Interview', con Seth Rogen y James Franco

La película que Corea del Norte no quiere que veas, pero nosotros sí.

Juan Manuel González
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La película que Corea del Norte no quiere que veas, pero nosotros sí.
The Interview

Cualquiera que conozca a los directores y guionistas Evan Goldberg-Seth Rogen, o la pareja de actores Seth Rogen-James Franco, entenderá que la acidez de su comicidad no proviene de la sátira política, una faceta más o menos novedosa que aporta esta The Interview a su carrera y que le ha reportado su triste fama. Lo que funciona de películas como Supersalidos, Superfumados o la reciente Juerga hasta el fin (donde la pareja de actores se interpretaba a sí misma... haciendo una fiesta durante el fin del mundo) es más bien el retrato de una determinada angustia de lo que aquí llamaríamos generación ni-ni, la exacerbación y crisis de roles masculinos, una fuerte hibridación de géneros sin llegar a caer en la parodia así como las referencias a la cultura popular constantes, insertas tanto en diálogos como en situaciones. Pero hay también algo más en ellas, a nivel de puro lenguaje, que ha ido surgiendo poco a poco y aquí llega a un notable nivel, un jugueteo y preocupación con la naturaleza y la utilidad de la imagen que aquí -por su componente crítico contra el tirano Kim Jong-Un- se lleva a su máxima expresión y que ha acabado jugando al trío una malísima pasada pese a la coherencia en los resultados.

Nos referimos a la enorme polémica que se ha derivado de The Interview, al fin y al cabo una parodia del líder norcoreano que ha motivado, a modo de amenaza y venganza, un ataque informático sin precedentes a la multinacional que apadrina la película, dejando al descubierto desde películas aún inéditas hasta correos informáticos trascendentales y números de la seguridad social de empleados anónimos a lo largo y ancho del mundo. A partir de ahí y de la difusión del filme, de él se ha dicho de todo, generándose una discusión que va desde lo político hasta lo cinematográfico y que de postre ha incluido en el menú los nuevos modelos de distribución cinematográfica a los que Sony se ha visto obligada a recurrir para poder estrenar el largometraje.

Y ojo: también se ha dicho que no estamos ante una película política. No se lo crean, al menos en parte. A The Interview le preocupan otras cosas igual o más que la denuncia o la crítica, pero eso no quiere decir que resulte inoperante como retrato y sátira del régimen dictatorial de Corea del Norte. En todo caso, que esta faceta queda inserta y se realiza desde la fidelidad a la comedia cafre y felizmente ordinaria que cultivan sus hacedores, y a la que muchos no le guardan suficiente simpatía: The Interview es divertida de una manera que es a la vez lista y tonta, y además es realiza una crítica meridianamente clara a la dictadura de Corea del Norte. Dos de dos.

Una vez aclarado que no estamos ante una película de Costa Gavras, sino ante una comedia negra fundamentada en un grupo de personajes tarados, las situaciones absurdas que sufren y hasta la deformación de ciertos tópicos del cine de acción y espías, hay que aplaudir la depuración que Goldberg y Rogen han logrado de su arte. The Interview es la más movida, dinámica y entretenida de sus comedias, la mejor rodada y la que tiene un guión menos anárquico. La intensidad y el número de gags, sin embargo, no desciende pese a este aseado encaje de bolillos, uno en el que sus responsables tienen tiempo para exponer sin medias tintas la tragedia del pueblo coreano sin que el desarrollo se estanque.

Es más, llama a nuevas interpretaciones que, a medida que aumenta el currículo de sus autores, quizá hasta ahora se nos habían escapado. Sin en Juerga hasta el fin la gracia era ver a los actores interpretando a versiones levemente parecidas, levemente deformadas de sí mismos, aquí la máxima de su cine se eleva a nuevas cotas de una coherencia total: The Interview es una comedia sobre la importancia de la imagen, protagonizada por dos tipos que se ganan la vida desmontando mitos populares con efectismo (al principio el rapero Eminem se declara gay en su programa; el actor Rob Lowe desvela que lleva peluquín) y que se desarrolla en un país donde la creación de la imagen es fundamental. Kim Jong-un busca restaurar su proyección exterior a través de una entrevista con un periodista sensacionalista (¡!) y, en clave doméstica, pese a ser un tío muy majo en las distancias cortas, no duda infunde el terror a través de, también, la creación de una imagen amenazante.

"Nos odian porque no son nosotros" es la frase más repetida a lo largo de la película, y resulta aplicable tanto al contraste entre dos mundos, Oriente y Occidente, comunismo y capitalismo, del que bebe The Interview, como a los traumas de identidad que y paternofiliales que acechan a sus protagonistas, al fin y al cabo el motivo de ser de la toda la comedia americana de la era Apatow. De ahí proviene la divertida obsesión de Rogen y Goldberg por las humillaciones anales, todo en un contexto donde la amistad y la dignidad masculina son objeto de cuestión, pero a la vez el único asidero que se respeta. El "bromance" o amor amistoso de sus protagonistas, llevado a su máxima expresión, es lo único que queda en pie en un mundo bastante grotesco, pero por lo menos divertido. Tal y como dice Eminem en una de las primeras y tronchantes escenas, escribo de lo que temo, no de lo que odio.

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