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Así es Neil Patrick Harris, el presentador de la gala de los Oscar 2015

Repasamos la vida y obra de Neil Patrick Harris, que el domingo se encarga de conducir la gala de los Oscar.

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Repasamos la vida y obra de Neil Patrick Harris, que el domingo se encarga de conducir la gala de los Oscar.
Neil Patrick Harris, un médico precoz | Cordon Press

Neil Patrick Harris es un tipo inclasificable, y eso es bueno. De hecho, podríamos encajarle en varias categorías, pero él mismo se ha encargado de dinamitarlas todas a lo largo de su carrera. De modo que quizá sea mejor simplificar y decir que es simplemente un artista con talento.

Su ascenso a la popularidad fue prematuro, con la serie Un médico precoz (1989-1993). El papel de Dubby Hauser podría haberlo encasillado como uno de esos niño prodigio que acaban perdiéndose en nuestra memoria, en perfecta consonancia con el doctor infantil que interpretaba en la serie. La oleada de telefilmes, intervenciones televisivas y alguna incursión en el cine seguro que garantizaron su subsistencia, pero tampoco no daba pie a cambiar nuestra opinión sobre él. Aunque no nos apresuremos al juzgar: su debut en la pantalla de la mano de Robert Mulligan en El corazón de una mujer le reportó una nominación al Globo de Oro en 1988.

Pero estamos en 2014 y la trayectoria de Neil Patrick Harris, de 41 años, sólo puede calificarse de variada, brillante e inesperada, ante las cámaras y también sobre los escenarios, ya sean éstos teatrales o televisivos. Cuatro galas de los premios Tony (2009, 2011, 2012 y 2013) y de los Tony Awards, y dos de los Emmy (2009 y 2013) a sus espaldas. Harris es un actor, pero también un presentador profesional.



Su llegada a la gala de los Oscar no podía llegar en mejor momento. Tras la oleada de alabanzas por su trabajo en los premios Tony, su presencia podría ayudar a sostener los índices de audiencia en una edición que, con la sonada excepción de El Francotirador, se caracteriza por la ausencia de títulos de éxito entre el gran público. Una cuestión que a buen seguro preocupa a sus principales responsables, Graig Safan y Neil Zedon, que no obstante querían que Ellen DeGeneres repitiera su labor del año pasado. Pero la actriz lo rechazó, y Harris no tardó en salir a la palestra.

No es que insistir le sea ajeno. El actor tuvo que esperar a 2005 para que llegase su segundo gran éxito, la verdadera recompensa a años de dedicación. Barney Stinson, el más tarado de los protagonistas de la sitcom ¿Cómo conocí a vuestra madre?, le volvió a situar en un mapa que probablemente ya no abandone jamás. Su reciente trabajo en la gran pantalla con Perdida, de David Fincher, verifica que pese al finiquito de la serie, que acabó este mismo año, Harris está en la primera línea para quedarse.

Y no es que entre tanto hubiese estado desocupado. De hecho, una perla dentro de una carrera variada: Neil Patrick Harris incluso se ha interpretado a sí mismo en la saga cómica Harold & Kumar, conocida en España como Dos colgaos muy fumaos, un desafío que sólo pueden permitirse los más grandes.

Entretanto, ha tenido tiempo para desarrollar una excelente trayectoria teatral (ha ganado el Tony por su labor en Hedwig and the Angry Inch) y para, en lo personal, salir del armario. El actor que se hizo famoso por interpretar con gran sentido del humor a un macho alfa en ¿Cómo conocí a vuestra madre? se declaró homosexual en 2006, en una entrevista para People en la que aseguró que es "un hombre gay satisfecho y viviendo una vida plena". Padre de mellizos, ahora está casado con David Burtka y es uno de los miembros más conocidos y respetados de la comunidad gay en Hollywood.

Imagen familiar de Harris | Cordon Press



El gran desafío de Harris en la fiesta de los Oscar es cultivar esa faceta de humorista que Steve Martin, Billy Crystal y la propia DeGeneres tenían ya plenamente desarrollada cuando subieron por primera vez al Dolby Theatre. Tablas no le faltan, como hemos visto, y su ingenio como cantante, bailarín y actor está sobradamente demostrado.
También cierta moderada incorrección política, la suficiente para darle ese necesario toque imprevisible a la gala. Pero recordemos que los Oscar tiene más audiencia que cualquier otra entrega de premios. Harris confiesa estar algo nervioso, aunque muy pocos, y seguro que él tampoco, dudan de que vaya a estar a la altura del desafío.

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