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Las últimas horas con vida de Chris Kyle, 'El Francotirador'

The Hollywood Reporter ha relatado cómo fueron las últimas horas de vida de Chris Kyle.

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The Hollywood Reporter ha relatado cómo fueron las últimas horas de vida de Chris Kyle.
Chris Kyle | Cordon Press

Un jurado popular de Texas condenó a cadena perpetua al exmarine Eddie Routh por los asesinatos de Chris Kyle, el francotirador cuya autobiografía inspiró la película American Sniper, y de su amigo Chad Littlefield, ocurridos el 2 de febrero de 2013.

Routh, que sirvió en Irak primero y después en Haití, escuchó impasible el veredicto leído por el juez estatal Jason Cashon al término de un proceso que ha durado dos semanas y en el que el exmarine se declaró no culpable al argumentar demencia.

La defensa intentó demostrar que el paso por el Cuerpo de Marines causó a Routh un daño psicológico evidente en forma de esquizofrenia y estrés postraumático que le provocaron delirios como los que supuestamente sufrió el día de los crímenes.

No fue suficiente. El jurado popular formado por diez mujeres y dos hombres del condado de Erath, en el corazón de Texas, tardó poco más de dos horas y media -tras nueve maratonianas jornadas de juicio por el que pasaron decenas de testigos- para declararlo culpable.
Routh fue así condenado automáticamente a cadena perpetua ya que la acusación había renunciado de inicio a pedir la pena de muerte.

Durante el juicio han salido a la luz los detalles de los hechos. Durante su último día de vida e incluso momentos antes de morir, Kyle presentía que algo marchaba mal. A primera hora de la tarde del 2 de febrero de 2013, aparcó su Ford frente a la casa de Eddie Ray Routh, el chico de 25 años alto y con barba que iba a matarle.

"Usted debe ser Eddie", dijo Kyle según publica The Hollywood Reporter en su versión en papel. Los dos hombres no se conocían pero la vida de Routh se parecía en muchos aspectos a la de Chris Kyle. Se graduó en el mismo instituto, se alistó a la Marina de los Estados Unidos y se convirtió en armero. En 2007 fue enviado a Irak, estuvo desplegado varios meses por Oriente Próximo y estuvo varios meses en Haiti en misiones de ayuda humanitaria.


Regresó habiendo vivido cosas aterradoras aseguró su padre: "Recogía del mar cientos de cuerpos de hombres, mujeres y niños que luego se tiraban en fosas comunes". Cuando Routh volvió a su vida cotidiana todo se estaba desmoronando. Le costaba mantener un trabajo y comenzó a comportarse de manera extraña. Pensó en suicidarse y su familia decidió retirar las armas de fuego de su hogar.

Fue ingresado en varios hospiales psiquiátricos de Dallas y se le diagnosticó estrés postraumático. Su novia Jenniger Weed recordó más tarde que a veces le contaba cosas sobre Irak y le aseguraba que ya había matado y que lo iba a volver a hacer. El 19 de enero de 2013, pocos días antes de disparar a Kyle, tuvo otro episodio psicótico en el que tomó como prisionero a su compañero de piso, recoge Europa Press según el relato de The Hollywood Reporter.

De nuevo lo llevaron al hospital y de nuevo lo volvieron a soltar, aunque la madre de Routh rogase que no lo hicieran. Sin saber qué hacer, la mujer pidió ayuda a Chris Kyle, que trabajaba en la escuela en la que estudiaban sus dos hijos pequeños. Kyle estaba ayudando a otros veteranos con trastornos postraumáticos y se comprometió a ayudar a su hijo. Jodi Routh aseguró después que Kyle nunca le dijo que irían a un campo de tiro.

En sus memorias, el famoso libro que ha inspirado la película de Eastwood, Kyle escribió que era muy relajante y terapéutico para los veteranos ir a cazar o a disparar a los campos de tiro. Así que Chris Kyle y su amigo Chad Littlefield llevaron a Routh al campo de tiro. Durante el camino Kyle le escribió a su amigo un mensaje de texto en el que le decía que creía que a Routh se le 'había ido la cabeza': "This dude is straight up nuts".

Una vez en el campo de tiro, Kyle y Littlefield no tuvieron oportunidad de defenderse. El asesino le dijo a los psicólogos que primero disparó a Littlefield y después a Kyle. El primero recibió siete disparos y el segundo seis. Ambos cayeron con sus armas de mano todavía enfundadas.

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