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El 'Exodus' de Ridley Scott: "A Moisés le costaba asumir ciertas cosas"

Ridley Scott y Christian Bale presentaron Exodus en España junto a la actriz María Valverde y el compositor Alberto Iglesias.

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Ridley Scott y Christian Bale presentaron Exodus en España junto a la actriz María Valverde y el compositor Alberto Iglesias.
Christian Bale, María Valverde y Ridley Scott | Cordon Press

La trayectoria de Ridley Scott demuestra dos cosas, que del amor al odio hay un paso y que -probablemente- la palabra "clásico" sea la más sobada de la Historia. El autor de Alien y Blade Runner, dos películas que cambiaron el rostro del cine y el género de ciencia ficción, ahora es un hombre de 77 años que encadena superproducciones con la facilidad de quien se enciende un cigarrillo. O más bien, uno de los puros cubanos que el propio británico se encasqueta entre pecho y espalda. Por el camino, ha pasado de visionario a leyenda viva del cine, lo que sin duda le ha granjeado odios encendidos por los que mitificaron sus primeros títulos. Quizá por ello, y por su facilidad para pergeñar éxitos de taquilla, películas de culto y -en definitiva- hacer lo que le dé la gana con su dinero sin pedir disculpas por nada, la relación de Scott con la crítica es, como poco, extraña. No obstante, hay algo que el director todavía hace mejor que nadie, y son los blockbusters históricos como Éxodus. Dioses y Reyes, que de la mano de Fox desembarca en Blu-Ray, DVD y Digital HD de manera estratégica en plena Semana Santa.

Sus detractores le acusan de haber perdido genio en aras de lo meramente utilitario. Y Scott no parece interesado en desmentirlo, en tanto cierto pragmatismo parece imponerse en la concepción del oficio: "Una película es como un rompecabezas, tienes que unir todas las piezas y ser preciso y rápido para atenerte al presupuesto", dijo en su visita a Madrid. No obstante, el artista sigue viviendo ahí, y de hecho parece que es más espontáneo que nunca: "Mi plan es no tener plan, es más interesante que surja algo y si no lo hace, lo desarrollo". De ahí salió su nueva visión de Moisés, encarnado por Christian Bale como un héroe pero a veces como un loco, o al menos un tipo a quien "le cuesta asumir ciertas cosas".

"Recuerdo las clases para niños en la Iglesia, el bebé y las ideas tópicas, pero no sabía quién era esta figura", dice sobre la película. Unas clases de religión que parecen haber inspirado a Scott, pero en un sentido inesperado. "De pequeño me obligaban a ir a la iglesia por la mañana y por la tarde, y no lo disfruté". Y ahora, "cincuenta y cinco años después, lo que no quería es lo tópico, truenos y relámpagos, quería algo diferente", asegura. Quizá por eso existe cierta rebeldía en Exodus, sobre todo a la hora de representar a ese cruel Dios del Antiguo Testamento que sin duda incomodará a quienes esperen cierta solemnidad religiosa. Para Scott, director de cine, todo se reduce a un problema visual fundamental: "¿Cómo representar a Dios?", se pregunta en alto ante los periodistas. "Los niños son almas puras, son directos y francos. Pero este niño no es Dios, es un mensajero, un ángel, porque un ángel es un mensajero". Nada mejor que un artista de lo visual para solucionar los problemas de la historia, para reducirlos a imagen, y quizá por eso, cuando a Scott le preguntan sobre política o religión, pasa con brusquedad a la siguiente pregunta. Pero detrás de todo y de los fuegos artificiales digitales de la película, subyace siempre esa segunda conciencia rebelde que parece animar el cotarro de Exodus: "Se podría decir que soy un ateo que no está muy seguro de ello", zanja con una media sonrisa.

Ridley Scott dirigiendo a Christian Bale en Exodus | Cordon Press

Pero el debate de Exodus, al menos en España, es mucho más terrestre que divino. La película -rodada en Almería y Canarias- acaparó en nuestro país más titulares que en ninguna otra parte desde antes de rodarse, y abrió el debate de los incentivos y exenciones fiscales para producciones extranjeras. "Es la cuarta pelicula que hago en España -confiesa Scott- y creo que sin esa artesanía y saber hacer españolas no habría podido hacerlo. He trabajado en muchos países pero tengo predilección por los españoles", dice Scott. En Exodus se logró un acuerdo que otros no han logrado para sus películas, y para él todo fue sobre ruedas. "En Inglaterra ahora es imposible trabajar, está todo copado, no hay sitio ni platós. España nos ha dado unos incentivos fiscales maravillosos y por eso estuvimos poco tiempo en Reino Unido. El 80% de la película es Almería y Fuerteventura". Pero hay cosas que el británico todavía se pregunta sobre España: "Durante el rodaje en Alicante vi el mejor estudio del mundo [se refiere a los de Ciudad de la Luz] y me sorprendió que estaba vacío. Listo para que alguien llegue para trabajar allí. Es demencial. Si tienen problemas financieros, alquilen el estudio". De nuevo, pragmatismo británico.

Sentado a la derecha del todopoderoso, el mismísimo Christian Bale parece divertirse más que nadie. Seguro de estar en buenas manos, el galés ha pasado de salvador de Gotham City a héroe de Egipto sin despeinarse, y resumen perfectamente la Biblia de Scott en los rodajes. "Es maravilloso trabajar con Ridley porque tiene energía y no tienes que esperar durante horas para rodar la escena. Luego empiezas a darle vueltas a la cosa, pero con él es pura acción, es un artista en su presentación, como un pintor que cuadra todo perfectamente. Te lo explica con un palo en la arena o con una hoja de papel, y con los dibujos comprendemos lo que trata de transmitir. La hace en la mitad de tiempo sin sacrificar la calidad y tiene veinte veces mas energía que nadie". Para redondear su Moisés, simplemente se dejó "obsesionar por el hombre".

La aportación española a Exodus no fue sólo geográfica sino también humana. Y está liderada por la actriz María Valverde y el compositor Alberto Iglesias, firmante de una partitura inusualmente épica en su carrera, que remite a anteriores aventuras históricas de filmadas por Scott. "He aprendido cosas nuevas sobre el lenguaje y el poder del cine y la música, el poder de la narración", dice Iglesias, sin importar la escala de la escena, "porque tenía que relatar también lo más íntimo y verdadero". Ambos coinciden que estar con Ridley es como un curso acelerado de cinematografía. Valverde -que interpreta a la esposa de Moisés, Séfora, da en la diana de las cosas: "Cuando sea mayor, quiero ser tan apasionada como él".

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