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¿Quieres ser como Clint Eastwood? Empieza ya

Clint Eastwood medita dos veces al día. Así lo ha hecho 40 años. Es capaz de mantener su mente quieta como un cazador al acecho.

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Clint Eastwood medita dos veces al día. Así lo ha hecho 40 años. Es capaz de mantener su mente quieta como un cazador al acecho.
Clint Eastwood | Cordon Press

Muchos hablan de lo que Clint Eastwood es, pero lo trascendente es que está. Clinton Eastwood no actúa, está presente. Y así consigue absorber la atención del espectador. Simplemente mira, escucha, replica, y vuelve a escuchar. Es lo único que tiene que hacer un actor, relajarse y prestar atención a lo que le rodea. Con eso llenará su interpretación. ¡Como si fuera fácil! Es verdad, no lo es. El trabajo mágico de crear verdad consiste en escuchar y reaccionar en unas circunstancias concretas y teniendo en cuenta la relación social y emocional con el resto de personajes. El teatro gira en torno a relaciones y no en torno a personajes. Un buen actor sabe que en una escena el importante no es él, que la concentración no debe estar en sí mismo, sino en su compañero, en el otro, y gracias a él serás, te manifestarás. La técnica requiere humildad, pero con esta actitud, resultado sorpresa: serás el foco de la escena.

Lo diría una y mil veces: Clint Eastwood no actúa, está presente. Y tiene que ser así, porque en un duelo en el Oeste necesitas estar presente, atento, fundirte con tu pistola, concentrarte en ese punto con sombrero que se ve al final de la calle o en todos los que te rodean en un Saloon, en sus dedos, en la fluctuación del peso de sus pies, en sus rodillas, en cualquier gesto imperceptible que te indique que abren fuego.

Fue Sergio Leone el que le definió como el actor de las dos expresiones, una con sombrero y otra sin él. Eastwood parece que no actúa, porque su técnica es vital, empieza antes de decir ¡acción!. ¿Cómo lo hace? Con discreción, así es él. No le ha hecho falta ir de gira con el Dalai Lama, ni vestirse de nada, ni comprarse un sitar. Pero lleva 40 años practicando la Meditación Transcendental dos veces al día, "lo hago religiosamente cuando estoy trabajando". Sin aspavientos ni folklore. Su profesión va por dentro. Es religioso y le funciona, "Si no, ¿por qué lo habría estado haciendo casi la mitad de mi vida?", te pregunta. Lo contó hace 45 años, en los años 70', en un programa de televisión y es uno de los activos principales de la Fundación mundial sobre el asunto que dirige David Lynch.

El jinete solitario afronta la meditación como "un asunto de autosuficiencia. Yo creo en la autoayuda.". "No se trataba de creer en alguien o algo, es sólo una herramienta con el fin de ayudarte a alcanzar una cierta tranquilidad". Reconoce que no es un experto, "pero sé que me ayuda a limpiar la mente, a dejarla en un estado de relajación, es la mejor herramienta contra el estrés". Eastwood lo comparaba con algo que nos resulta menos raro, "tal vez no sea muy diferente a dormir la siesta todos los días, como hacen en España". En 1963, cuando le pusieron delante el guión de Por un puñado de dólares, Eastwood reconoció "de inmediato una película de Kurosawa". No es casualidad.

Y lo que es bueno para él puede "beneficiar a cualquier persona". De hecho su enfoque es general "creo en ella y me parece una buena herramienta para sentirte bien en una sociedad tan caótica como la que vivimos. La meditación te hace sentir más vivo, más juntos, y capaces de seguir adelante y creciendo". El director va más allá, "si uno no desarrolla constantemente su inteligencia, la energía, la creatividad, la paz y la felicidad, entonces ha perdido el verdadero propósito de la vida. La apatía, la pereza, el sufrimiento, no pertenecen a la naturaleza esencial de la vida ".

Con la Fundación de David Lynch, Clint Eastwood promueve entre los militares veteranos de EE.UU "los poderes casi milagrosos de la meditación" para superar el estrés postraumático de la Guerra de Vietnam e Irak. Atienden a decenas de miles de soldados.

Probemos, pues

Si él lo hacía, merecía la pena intentarlo. Sólo la primera parte, la Meditación o Mindfulness. Y sí, hay beneficios con una técnica sencilla que hay detrás de nombre tan pomposo. La meditación es barata y eficaz.

Meditar no es otra cosa que parar la moviola de imágenes e ideas que giran y giran en nuestra cabeza. Ruido inútil y poco productivo. Telarañas mentales. Nuestra mente no para cuando se lo ordenamos. Se ha revelado contra nosotros (dicen los expertos que es el siguiente paso de la evolución humana) y aunque te estén hablando de los últimos resultados electorales, tu mente repasa la lista de la compra, recuerda que todavía tienes que recoger los zapatos del zapatero, se te presenta la mirada rara que hoy te ha dedicado ese compañero de trabajo, confirmas que tu pelo ya está demasiado largo e incluso ves la cara de Don Draper en la escena final de Mad Men. ¿Cuántas mañanas conduciendo de camino al trabajo, de repente reaccionas y te preguntas cómo es que ya estás en ese punto kilométrico? ¿Teletransporte?

¿Te has parado a pensar en cuántas cosas piensas o haces mientras te cepillas los dientes? Éste es el primer ejercicio que te proponen en un curso básico de meditación: intentar que tu mente se concentre sólo en el cepillado. Prueba. ¿Inútil, no? Bienvenido al club de los que su mente va por libre, (gracias a dios, no siempre). O en dirección al pasado o al futuro. Eastwood dijo en una reciente entrevista que no deja "que el viejo entre en casa". Ni el pasado ni el futuro cuentan. Sólo el presente, que este domingo le coloca cómodamente en la cinta transportadora hacia los 86 años.

Ser capaz de vivir el presente te tranquiliza, te agudiza, te focaliza, te relaja para el resto del día… Y eso es meditar. Los ejercicios son sencillos y con práctica se logra coger las riendas. Por ejemplo ponerte a desayunar y simplemente saborear las tostadas y el café.

Meditando unos minutos al día, empiezan a aparecer tus tics, esas esclavitudes absurdas, pero al tiempo que se hacen conscientes te abandonan. Empiezas a ser tú, esencialmente. Como Clint Eastwood. El cineasta ha vivido su presente con calma. Con 62 años ganó su primer Oscar por la película, Sin perdón.

Todas las religiones tienen su momento de meditación. Rezando el rosario, concentrado en las frases y el tacto de las bolitas, en el budismo con las piernas cruzadas y de rodillas o cara al suelo en la religión árabe, en posición de sumisión, que es lo que significa literalmente Islam.

Todas las técnicas de la interpretación dramática, de Stanislavski a la de improvisación del genial Keith Johnstone confluyen en la misma máxima: hazte presente, hay que estar de verdad, "el teatro es sobre todo el arte del momento y el actor debe recrear cada instante y vivirlo siempre por primera vez". ¿Cuál es el error de todo político? Perder el contacto con la realidad.

Clint Eastwood es el mejor ejemplo. Economía, eficacia, claridad, sin barroquismos. Mantener la mente quieta como un cazador que está al acecho en un bosque. En Occidente más de 16 millones de personas practican este insignificante parón mental, entre otros Sheryl Crow, el diseñador de moda Karan, el actor británico Russell Brand, Hugh Jackman, Clint Eastwood y Naomi Watts.

David Lynch cada vez que habla de meditación empieza diciendo que hay "un montón de malentendidos acerca de ella". Hay asuntos de los que hoy día todavía tienes que defenderte.

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