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Los Goonies cumplen 30 años, y nunca dicen "muerto"

Los Goonies cumplen 30 años. Recordamos la película que marcó tu infancia, si es que la tuviste.

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Los Goonies cumplen 30 años. Recordamos la película que marcó tu infancia, si es que la tuviste.
Los Goonies | Warner Bros

En la obra maestra de Pixar Inside Out, ahora mismo en cines, el sentimiento de la Tristeza -personificado en una entañable mujer gordita- no puede evitar tocar los recuerdos de su niña anfitriona, tiñendo esas memorias, esas imágenes del pasado, de una adecuada tonalidad azul. Para muchos de nosotros, y al margen de consideraciones cinematográficas, Los Goonies sería uno de esos recuerdos fundamentales, una cinta que más allá de su calidad ha marcado de alguna manera una concepción del cine. Y por extensión, una determinada manera de aprehender la vida.

Quienes no estuvieran ahí en el momento preciso dirán que la película de Richard Donner es sólo una cinta menor de aventuras juveniles. A lo mejor tienen razón, pero a la vez seguro que se equivocan. Para muchos, Los Goonies ha acabado convirtiéndose en un lienzo en blanco para representar la nostalgia por esos años perdidos, por la infancia que creíamos que iba a durar para siempre y que tratamos de retener inútilmente. Un feliz accidente, pero el cine (hecho del mismo material de los sueños, bla bla...) está lleno de ellos.



En resumen, Los Goonies es una obra de culto teñida de nostalgia, tanto por lo que ella misma es (en realidad, un retrato de la infancia más salado que verdaderamente melancólico) como, sobre todo, por el valor que nosotros le hemos acabado dando. Pero es que las cualidades de la película, y aquí entro directamente en ella, ayudan a ello. Los Goonies es una de las mejores representantes de todo aquello que ha convertido en fabulosa la aportación de Steven Spielberg al cine: excelencia técnica y un sentimiento que aúna búsqueda, descubrimiento, peligro y magia que parece casi extirpado de la producción actual. Emociones que parecen tristemente reservadas al punto de vista de un niño, pero que un adulto también puede sentir. Si, ya saben, por alguna razón le interesa hacerlo...



Al margen de consideraciones opinables lo mejor de Los Goonies, o al menos lo que la convierte en un fenómeno irrepetible y una película imposible de reproducir, es la química de su joven reparto. Si los Goonies parecen una pandilla es porque realmente eran una pandilla. Un mérito debido con toda seguridad al director Richard Donner, un tipo de carácter tan campechano como contundente, capaz de convertir un rodaje en un caos controlado dirigido a fomentar la improvisación de sus intérpretes, o mejor aún, que éstos se muestren tal y como son. Donner rodó la película en perfecto orden cronológico para ayudar a los jóvenes actores y creó una sensación de grupo que visualmente se refleja en un gran número de sus imágenes: ahí está el formato panorámico utilizado en todo su esplendor para encuadrar más de una docena de personajes, sin que exista sensación de ahogo.

Imagen de Los Goonies



Lejos de dejar todo al azar o al desinterés, la dirección de actores de Donner requiere de un formidable ojo a la hora de seleccionar el reparto, y sobre todo saber manejarlo, requiriendo de un temperamente adecuado en el set. Un proceder cuya eficacia practicó hasta el exceso en las secuelas de Arma Letal, dirigidas todas por él.
Unas películas en las que la personalidad de sus estrellas se filtraba en sus imágenes a medida que el guión disminuía en tamaño, y que también la aupó a los primeros puestos de la taquilla internacional.

Con eso y unos cuantos momentos icónicos uno puede construir una película. El tema de Cindy Lauper, "The Goonies 'R' Good Enough", se introduce en el cerebro y no te deja en paz. Los bonitos exteriores otoñales de Astoria, lluvioso pueblo costero de Oregón que parece el retiro ideal para algún aspirante a escritor, es un escenario perfecto. Y tenemos unos buenos villanos, los Fratelli encabezados por la memorable Anne Ramsey y el icono de la serie B Robert Davi.



Los Goonies es una película que ayuda a vencer miedos, una que convierte el tránsito entre el horror y la comedia en una aventura. Una que te dice que si vences tus miedos y descubres a la criatura que grita al final de un angosto pasillo, encuentras a Sloth, un buen amigo que grita porque está encerrado. Y que si luchas por lo tuyo, puedes conseguir un milagro, aunque quizá otro diferente al que esperabas. Los Goonies, pese a algún exceso infantil, alberga un mensaje de puro optimismo vital.

Donner, retirado ahora a sus 85 añazos, nos ha dejado un currículum excelso de obras comerciales. Director de Superman y parte de Superman II (hasta que los Salkind, incapaces de controlar su visión, le echaron por la puerta de atrás), la citada saga Arma Letal, Lady Halcón, La fuerza de la ilusión, Los fantasmas atacan al jefe... Es, según todos los que le han conocido, un hombre de temperamento explosivo, pero bromista y campechano. Y un genuino narrador americano.

Richard Donner | Cordon Press

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