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Películas machistas y negros falsos

El director de Cine de Barrio ha tenido que defender películas con contenido machista de los 50 tras la denuncia de una espectadora.

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Es peligroso casarse a los 60 | Archivo

Ay, madre. El director de Cine de Barrio ha tenido que defender la emisión de películas de contenido machista. Películas de los años 50, 60 y 70. Una espectadora se quejó al Defensor del Espectador, Oyente y Usuario de Medios Interactivos (¿y nadie se queja de este nombre tan ridículo?). Bueno, que a una espectadora no le gustó lo que vio en No somos ni Romeo ni Julieta (Alfonso Paso, 1969). Su contenido machista y violento. ¿Esta señora habrá visto Mad Men? Una serie fundamentalmente femenina, pero donde a las mujeres les pasa lo peor aunque sean las mejores.

Paco Quintanar, el director de Cine de barrio, dice que "lo que hay que hacer es educar en la tolerancia, en la libertad y en la igualdad para acabar de una vez con la lacra de la violencia de género". Esto también es palabrería. Lacra. Violencia de género. Tópicos lingüísticos. Claro, que tiene razón. ¿Vamos a prohibirlas? ¿No emitirlas? Y no porque salga con que son películas "producidas en medio de una dictadura, en un momento en que existía la intolerancia, la falta de libertad y que la sociedad era permisiva con este tipo de actitudes". Porque esas mismas cosas pasaban también en Estados Unidos o en Francia. Lo que antes era admisible ahora no. Y a veces son locuras. Caperucita Roja fue prohibida en dos distritos californianos porque uno de los regalos que la niña llevaba en la cesta para su abuelita era vino. Independientemente de la cuestión racial, Las aventuras de Tom Sawyer fue prohibido en algunas bibliotecas estadounidenses por lo cuestionable que era su protagonista desde el punto de vista moral. Tontos hay en todos sitios.

Paco Martínez Soria es uno de los asiduos de Cine de barrio. En Es peligroso casarse a los 60, su hija sobrevenida (Adriana Ozores en su primera película) se hace novia de un negro, cuyo padre es Antonio Ozores pintado. Un negro falso de los que Carmena no permite ya como Baltasar en la Cabalgata de Reyes. Cuando Paco Martínez Soria conoce al muchacho le dice: "Tanto negro… gusto".

El test de Bechdel es una memez que evalúa la brecha de género en películas y otros productos culturales. Que haya al menos dos mujeres en la película y que hablen entre ellas pero no de hombres es el requisito que hay que superar. No pasan el corte Iron Man o El señor de los anillos. Ni La guerra de las galaxias. Ni Los Vengadores. Ni Piratas del Caribe. Ni El Padrino. El Padrino II, por los pelos (gracias a la conversación entre Connie Corleone y su madre). Tampoco aprueban Los cazafantasmas, El gran Lebowski, Top Gun o Desayuno con diamantes.

O sea, pongámonos tiquismiquis. En el fondo, lo de ponerse digno con el machismo de una película de los 60 es lo mismo que querer quitar a Agustín de Foxá del nombre de una calle. Que sería falangista (Ley de Memoria Histórica), pero también literato, poeta y periodista. Foxá y Paco Martínez Soria con los mismos problemas.

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