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Tonterías que se dicen cada vez que hay que cambiar de James Bond

¿Podría James Bond ser negro? ¿O una mujer? ¿O son todo inventos de quienes no gustan realmente de la saga del agente británico?

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¿Podría James Bond ser negro? ¿O una mujer? ¿O son todo inventos de quienes no gustan realmente de la saga del agente británico?
¿Quién será el nuevo James Bond?

Es un proceso cíclico. La llegada de Spectre, quizá el último Bond protagonizado por Daniel Craig, ha vuelto a abrir el melón sucesorio. Algo bastante razonable una vez vista la última entrega de la saga, que vuelve a dirigir Sam Mendes, y que proporciona cierta sensación de cierre para el Bond incorporado por Craig.

Aún no sabemos si el actor volverá a retomar el papel (nosotros apostamos por otra película más), pero la posibilidad de buscar un recambio para su 007 es cada vez más evidente. Y significa al menos tres cosas: para empezar, todo tipo de elucubraciones mediáticas (¿un James Bond de color? ¿una mujer?); teorías conspiratorias contra el mito de gente a la que -francamente- la saga les importa un bledo (es un asesino del Gobierno, y siempre lo ha sido); y por supuesto, opciones de casting más o menos erróneas o acertadas sobre quién sucederá al actor, y qué cambios se aplicarán a la franquicia para mantenerla viva.

Vamos a intentar resumirlo todo de manera breve, porque -de momento- nadie ha dicho esta boca es mía.

El caso Elba

Cuando el río suena, agua lleva, pero la masiva difusión de un rumor no equivale a una noticia. El origen de la campaña que sitúa al excelente Idris Elba como próximo 007 hay que buscarlo en los correos de la exdirectora de Sony, Amy Pascal, difundidos de manera ilegal -léase robados- hace un puñado de meses de manera previa al estreno de The Interview. En ellos, la entonces lideresa del estudio expresaba su deseo, o fantasía, de que el Stringer Bell de The Wire fuera el próximo agente secreto con licencia para matar.

El asunto cobró tanta fuerza que todavía se sigue hablando de ello, y más aún con el estreno de Spectre y las polémicas declaraciones de Daniel Craig distanciándose de la serie (o quizá, forzando a sus productores a añadir un cero más a su talón). El mismo Elba, sabedor de lo que implica un rumor así, se ha manifestado a favor de asumir el rol durante la promoción de Beasts of no nation. Pero a día de hoy, Idris Elba no es James Bond, y lo tiene dificil porque -en efecto- Idris Elba es negro. Lo que despierta otra clase de bestia, la del conflicto racial o -según a quién pregunten- la de la corrección política: ¿es racista decir que un rol como el presente sólo puede ser desempeñando por un blanco?

Espinosa cuestión, y más en el caso de Elba, un actor que a sus 43 años está a unos pocos años de resultar un tanto mayor para saltar de azoteas. Digámoslo claro: al actor de The Wire le sobra clase, atractivo y cualidades dramáticas para acometer el papel, eso está fuera de toda duda. Y en base a ello, sería legítimo y para nada extraño que Michael G. Wilson y Barbara Broccoli se hayan planteado seriamente cambiar la raza del agente sólo para incorporar a Elba al proyecto.

La cuestión es si hay que utilizar el mito de James Bond para hacer legítimas reivindicaciones raciales o de género. A James Bond llámenle retrógrado, violento, misógino y decadente si quieren. Justas o no, podríamos decir que ni al propio Bond le importarían estas acusaciones, están en su ADN. Pero asumiendo que sean verdaderas, quizá así es como deba seguir siendo...

¿Comprenden realmente las implicaciones de ese cambio aquellos que apuestan por un cambio de raza, de sexo? ¿Realmente les interesa los valores expresivos de las películas de James Bond (tanto como para querer cambiarlos)? Hay quien considera que convertir al espía británico en un epítome de la diversidad sería rebajar el nivel de esas cuestiones, por no hablar de los fans que ven un cambalache respecto al concepto original de Ian Fleming. Es algo similar a arremeter contra Gravity o Marte en base a su credibilidad científica, y si éstos criterios tienen derecho a sobreponerse a criterios artísticos.

¿Una mujer?

Lo mismo vale con la posibilidad de un James Bond femenino. En un año de grandes éxitos protagonizados por mujeres (o cómo Charlize Theron casi logró robar Mad Max: Furia en la Carretera a Tom Hardy) que 007 siga siendo un ser misógino y violento parece de otra época. Cualidades todas ellas discutibles, eso nadie lo niega, por mucho que la actualización de Craig haya variado su relación con las mujeres. Pero desactivar esas peculiaridades sería simplemente socavar su significado, volviendo inofensivas las implicaciones del mito, su valor polémiico. Y relativizando, de paso, la importancia y verdadero alcance de esas cuestiones sociales. Hablamos de limar sus asperezas, desproveerle de todas aquellas contradicciones que lo hacen interesante como material de trabajo a lo largo de décadas. ¿Acaso se empieza a construir una casa por el tejado?

De todas formas, si hay que jugar al juego, nosotros también sabemos. Y nuestra única opción ahora mismo sería Rebecca Ferguson, la excelente actriz sueca que Tom Cruise nos descubrió en la última entrega de Misión Imposible, su franquicia de espionaje alternativa a la saga Bond. ¿Qué tal como chica Bond?

Rebecca Ferguson | Cordon Press



Probablemente haya quien aproveche ese debate cinematográfico para dejar caer consideraciones racistas o de género. El pasado mes de septiembre, el ex Bond Pierce Brosnan fue al grano y, preguntado por el lío, dijo a Press Association que Bond debía ser un "hombre blanco". No obstante, matizó: "hay muchos actores negros maravillosos, y no hay ninguna razón por la que no podamos tener un James Bond negro. Pero no una mujer James Bond, creo que tiene que ser un hombre. Es un tío, y su nombre es James, James Bond". ¿Se refería a otra franquicia cinematográfica, otro personaje, otro agente 00 con Licencia para Matar?

Cambios, cambios...

James Bond se define precisamente por su actitud "womanizer", su impulso violento (dejemos por un momento lo legítimo o no de su causa) y maneras más o menos refinadas. Todas ellas características de alguna manera atribuidas al género masculino. Cambiar algo de lo esencial sería simplemente destruirlo, algo que han comprendido muy bien los productores de la saga, un negocio familiar convertido en franquicia blockbuster y fenómeno de masas a lo largo de décadas. Cambia para que todo pueda seguir igual.

Eso no significa que no se puedan operar cualquier cambio sobre él. Bond es lo que es, y él cambia (para empezar, muda de rostro cada X años), pero más bien es el mundo cambia también alrededor suyo. Tradición británica obliga. Concentrémonos en este aspecto en relación a la representación del arquetipo de la "chica Bond". Un proceso que ha sucedido a lo largo del tiempo y muy en particular en el bloque de películas protagonizado por Daniel Craig, donde el cambio ha sido notorio. Las chicas Bond han cambiado, pero más aún el tipo de relación de 007 con estas mujeres, quizá menos festiva y -siempre- más trágica y conflictiva.

Porque en el centro de todo está una mujer. Vesper Lynd (Eva Green) fue la chica que robó el corazón de Bond en Casino Royale, y su fantasma planea por las tres entregas posteriores protagonizadas por Daniel Craig. Jamás una mujer ha importado tanto en la saga 007, hasta el punto de motivar una misión personal que abarca cuatro películas. No puede ser casualidad. Bien es cierto que, también, gracias a la hipnótica labor de Green, encontramos un turbulento retrato de personaje con una complejidad psicológica hasta ahora ajenas a la figura de la chica Bond.

La tendencia, lejos de frenarse, ha ido en aumento. En Quantum of Solace, la hermana tonta del grupo debido a sus evidentes problemas de guión, el personaje de Olga Kurylenko se embarcaba en otra venganza personal, la suya propia, en un papel que se identificaba con Bond a un nivel no carnal: pese a su presencia en pantalla, la ucraniana nunca llegaba a acostarse con 007. Mientras, en el mismo filme una fugaz Gemma Arterton reincidía en el concepto de mujer como víctima: Bond es puro veneno para todas las mujeres que toca, y nada le atormenta más que eso. La mitad de ellas simplemente mueren tras, o por, pasar por sus manos. En Skyfall, la verdadera chica Bond era casi octogenaria: M (Judi Dench), una figura materna con algunos secretos mortales. Por su parte, la anecdótica Berenice Marlohe sufría una de las muertes más crueles y rápidas de toda la serie. ¿Y qué decir de Spectre? Monica Bellucci, 51 perfectos años, tiene pocos minutos a su disposición, pero se ha promocionado a sí misma como la primera "mujer Bond" -no chica-. El salto a un modelo mucho más maduro, un cambio de paradigma, poco a poco se materializa.

Sus detractores, claro está, dirán que poco importa. ¿Es sexista el concepto de "chica Bond"? Dejando de lado comportamientos pasados del personaje, muchas chicas Bond están contentas con la etiqueta. Diana Rigg, de la serie Los Vengadores y la única que consiguió que 007 pasase por el altar (en 007 al Servicio Secreto de su Majestad) comentó en la emisora Radio Times que hay que preservar el concepto de chica Bond. Pero que por eso mismo, "el nuevo Bond podría ser una chica lesbiana, así que, ¿por qué no?".

Al final quien se lleva la palma es Roger Moore, el 007 más bienhumorado de todos, que a sus 88 años se muestra tan activo en Twitter como cualquier gurú mediático. El británico negó a Elba la categoría de Bond por ser demasiado "callejero", y lejos de arreglar las cosas, después salió a comentar otros rumores como los que aquí tratamos. "He escuchado mucho a la gente decir que debería de haber una Bond mujer o un Bond gay, pero eso no se puede por el simple hecho de que eso no fue lo que Ian Fleming escribió. No es por ser homofóbico o racista – Se trata de respetar al personaje".

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