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Tina Fey, el azote de Sarah Palin, se da a conocer en España

Se estrenan directas a DVD dos películas de Tina Fey, una de las reinas de la comedia USA. 

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Se estrenan directas a DVD dos películas de Tina Fey, una de las reinas de la comedia USA. 
Tina Fey en Hermanísimas | Archivo

Aunque Tina Fey sigue siendo conocida por su imitación de Sarah Palin en Saturday Night Live, su trayectoria cinematográfica y televisiva (que también abarca guiones de títulos de culto como Chicas malas) es un tren en marcha desde hace tiempo, por mucho que en España, y al margen de la serie Rockefeller Plaza, su nombre esté lejos del reconocimiento masivo.

Por eso no deja de ser buena noticia la salida (directa) en DVD sus dos últimas películas estrenadas en Estados Unidos, porque, por mucho que nos pese a algunos, la comedia USA no suele arrojar buenos resultados comerciales en nuestro país. Podríamos rabiar y criticar tanto a público como distribuidoras, pero es así y, al menos en formato doméstico, aquí las tenemos para nosotros.

El tema es que Hermanísimas y Reporteras en guerra, los dos títulos a los que nos referimos, dan a conocer los distintos registros de Fey, desde el más payaso al contundente hasta otro más matizado que descubre su capacidad de actriz.

Francamente, no tengo ni idea de si Hermanísimas es una buena película. Creo que no lo es, aunque prefiero no ahondar en los ingredientes que componen esa fórmula, ya saben, los de una "buena película". La verdad es que el filme que reúne a Fey con su compañera en SNL , Amy Poehler, no logra compaginar vulgaridad y verdad al nivel de La boda de mi mejor amiga, una comedia que lograba retratar ansiedades modernas femeninas al tiempo que entregaba alocada diversión y que supone, creo, una de las cimas del género en la última década. Tampoco, al igual que aquella, goza de una puesta en escena particularmente refinada (al contrario, luce como una serie de televisión estándar pero en formato panorámico) ni un trabajo de puesta en escena relevante.

Lo que sí es cierto es que se trata de un vehículo perfecto para ambas actrices y, desde luego, un viaje cómico de una progresión e intensidad impecable: las bestialidades se suceden sin asomo de sentimentalismo (al menos, hasta sus últimos quince minutos); la verborrea de Fey y Poehler no cesa ni un segundo (lo que enervará a sus detractores, pero se trata de una decisión evidentemente deliberada por parte de ambas: atención a la frase "Siempre 21, de repente 42") y determinados temas (la madurez de las mujeres, la recesión económica, la añoranza por los viejos tiempos) quedan meridianamente claros.

El filme trata la crisis de dos hermanas (una responsable y la otra no; ambas igual de perdidas) una vez que sus padres (James Brolin y Dianne Wiest) deciden vender su casa. Ambas mujeres deciden, en venganza y porque creen que lo merecen, celebrar una fiesta masiva con sus compañeros de instituto, que naturalmente acabará en desastre (o en triunfo, según como se mire).

Una vez que Hermanísimas pisa el acelerador de la bestialidad, y lo hace incluso antes de que las hermanas decidan celebrar la fiesta, todo eso importa más bien poco. Fey y Poehler se entienden perfectamente, es obvio, y su química en pantalla brilla en secuencias tan imprescindibles/insoportables como la de la prueba de vestuario o aquella que comparten Poehler, Ike Barinholtz y un joyero con bailarina rusa… La última fiesta que esos cuarentones se merecían resulta hilarante y da lo que promete, diversión muy loca y un mensaje adecuadamente conciliador.

El caso de Reporteras en guerra es algo diferente. Su título original es Whiskey Tango Foxtrot, expresión que hace referencia al eufemismo del ejército americano WTF, es decir, What the Fuck (algo así como '¿pero qué coño?') y que pese a su terrible título español (y carátula), que la hace parecer una suerte de versión de Guerra de novias pero con reporteras, aborda el conflicto bélico y ciertas consideraciones geopolíticas con más fortuna que otros filmes recientes que podrían adoptar un perfil similar (¿verdad, Rock the Kashbah?)

Lejos de apoyarse en la rivalidad femenina entre los personajes de Fey y Margot Robbie, esta última una reportera australiana cubriendo el conflicto (y que apenas ocupa uno de los giros del largometraje), Reporteras en guerra es una comedia dramática que aborda una historia de descubrimiento personal en tierra de nadie, el de la reportera Kim Barker, al tiempo que trata de no desmentir o suavizar el conflicto bélico afgano.

Basada en el relato autobiográfico de la propia Barker, The Taliban Shuffle, la película de Glenn Ficarra y John Requa (firmantes de la excelente Philip Morris ¡te quiero!, y la más doméstica pero igualmente entretenida Crazy, Stupid Love) sigue un cauce convencional en sus acontecimientos, y en ocasiones cede demasiado terreno al dramedy formulario, pero aún así encontramos matices de tono que hacen que la experiencia merezca la pena.

Relato bélico en clave cómica de una guerra olvidada, como dicen en el propio filme, Reporteras en guerra (o Whiskey Tango Foxtrot) es una historia no tanto de superación o ética periodística como sobre encontrar la manera de ser útil, pero también del peligro que representa perseguir anhelos legítimos (profesionales, amorosos) sin tener en cuenta el entorno. Sin dejar de lado la comedia gamberra de Fey, el filme se beneficia de dos imprescindibles como Martin Freeman y Billy Bob Thornton. Y aunque en ocasiones la guerra parece menos peligrosa de lo que debería Ficarra y Requa saben matizar bien su discurso sin resultar discursiva o manipuladora en lo político, convirtiendo el conflicto en una eficaz sustancia expresiva, buceando en sus contrariedades: ese fugaz instante donde vemos fusil con la pegatina de un unicornio es más efectivo que cualquier discurso pacifista (o belicista).

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