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Kirk Douglas, el hijo del trapero que logró el sueño americano

El actor, hijo de humildes inmigrantes rusos, fue jardinero, bedel o luchador antes de consagrarse en el séptimo arte.

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El actor, hijo de humildes inmigrantes rusos, fue jardinero, bedel o luchador antes de consagrarse en el séptimo arte.
Kirk Douglas | Cordon Press

El guion más repetido de Hollywood es también la sinopsis de la biografía de Kirk Douglas. El protagonista de Espartaco o Senderos de gloria es la versión en carne y hueso del sueño americano: un chico humilde, hijo de inmigrantes, que se busca la vida desde niño para llevar dinero a casa mientras sueña con subirse a la tablas de un gran teatro. Ese pasado de sinsabores se antoja lejano ahora que cumple cien años convertido en una veterana estrella del celuloide. Con más de noventa películas a sus espaldas –92 para ser exactos–, es uno de los símbolos de la edad de oro de la industria estadounidense que aún queda con vida.

Issur Danielovitch Demsky nació en Ámsterdam, Nueva York, el 9 de diciembre de 1916. Sus padres eran inmigrantes rusos de origen judío que llegaron a Estados Unidos a principios del siglo XX. Douglas nunca ocultó estos orígenes: "Cualquier americano es una mezcla de razas y culturas, y ser hijo de judíos me llena de orgullo". En su biografía Hijo de un trapero (1989), que permaneció por más de 20 semanas entre los libros más vendidos en Estados Unidos, se definió como un "hijo de la ira". "Mis padres eran pobres y analfabetos. Al llegar a Estados Unidos creían que las calles americanas estaban construidas con adoquines de oro", aseguró en una de sus visitas a España para promocionar el libro. Contó que su padre, Herschel Danielovitch, se hizo trapero porque a los judíos les estaba prohibido trabajar en las fábricas. Con lo poco que sacaba, debía sacar adelante a sus siete hijos. Cuando Kirk tenía cinco años, les abandonó.

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Graduación (1939)

El actor repartía periódicos antes de entrar al colegio. También vendió refrescos y golosinas durante una temporada. Mientras, soñaba con ser actor. En el instituto ganó una medalla por recitar el poema Across the Border y se inscribió en el club de oratoria y debate. Para pagarse la matricula de la Universidad, comenzó a trabajar en unos almacenes como dependiente, pero el sueldo no le alcanzaba. Douglas le propuso al decano de la neoyorkina St. Lawrence University que lo admitiese a cambio de trabajar como jardinero en las instalaciones. Posteriormente, fue bedel del centro.

Pero no todo eran libros y aparejos de jardinería. Douglas sintió curiosidad por la lucha libre y resultó que esta disciplina se le daba bastante bien –se alzó incluso con el título universitario de St. Lawrence–. Aprovechó esta destreza para ganar algo de dinero en exhibiciones feriales y le abrió las puertas a su primera incursión en el teatro profesional: "Teníamos un número donde yo era un chico del público que salía al escenario para enfrentarse al campeón. A efectos interpretativos fue un gran aprendizaje".

Gracias a una beca cursó estudios en la Academia Norteamericana de Arte Dramático de Nueva York, donde impartió clases de interpretación a los niños del centro. Durante los veranos, salía de gira con compañías teatrales. Fue entonces cuando Issur Danielovitch Demsky decidió llamarse Kirk Douglas.

Llamada a filas

Broadway recibió al actor en 1941 con una obra llamada Spring Again y, un año más tarde, ejerció de regidor en Las tres hermanas de Katharine Cornell. Parecía que comenzaba a despegar, pero la llamada a filas interrumpió este ascenso. Douglas se incorporó a la Armada estadounidense como oficial de comunicaciones en la lucha antisubmarina.

Su primer papel en el cine le llegó con 30 años. Debutó con El extraño amor de Martha Ivers (1946) y despuntó como el villano de Retorno al pasado (1947) junto a Robert Mitchum y Jane Greer. Por fin era actor. Curiosamente, esto no le impidió seguir teniendo curiosas profesiones: fue trompetista, detective, periodista sin escrúpulos, el cowboy John W. Burns, Espartaco y hasta Van Gogh, pero claro, solo en la ficción.

Kirk Douglas siempre ha sido bastante inquieto y probó suerte en el mundo de las letras. Además de la citada biografía, publicó novelas Dance With the Devil (1990) y Tango pasado en Brooklyn (1994) y ensayos Climbing the Mountain: Mi búsqueda de sentido (2001), My Stroke of Luck (2003), y Yo soy ¡Espartaco! (2012). En 2014, publicó su primer libro de poesía, Life Could Be Verse.

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