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John Hurt: la trágica muerte de su segunda esposa marcó su vida

No siendo ningún galán, ni poseedor de un físico excesivamente agraciado, resultó ser un hombre enamoradizo.

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No siendo ningún galán, ni poseedor de un físico excesivamente agraciado, resultó ser un hombre enamoradizo.
John Hurt | Cordon Press

Conocí a John Hurt el año 1981 en un viaje que hice a Hamburgo, invitado por la productora de Walt Disney, que promovía una singular película protagonizada por el gran actor británico que acaba de fallecer. Se trataba de "Fuga de noche". Su argumento partía de una historia real: dos matrimonios y sus cuatro hijos que se escaparon en un aerostato construido por ellos mismos desde la Alemania del Este a la Alemania libre. John Hurt daba vida al cabeza de familia de una de aquellas dos parejas. Los enviados especiales que nos desplazamos a Hamburgo junto a aquellos héroes llegamos hasta el puesto fronterizo más próximo a la Alemania comunista, en las afueras de Ratzeburgo.

Con nosotros venía también John Hurt. Apenas a doscientos metros éramos vigilados, al otro lado de las alambradas, por soldados del Este, que nos apuntaban con sus armas. Pasamos un mal rato hasta volver a Hamburgo. John Hurt estaba conmovido. Como quiera que había protagonizado tiempo atrás a varios personajes atormentados, me dijo: "La próxima película que haga procuraré sea una comedia". Tres años después volvimos a encontrarnos en Madrid, me recibió a solas en un hotel de la calle de la Princesa, recordándonos nuestro primer encuentro: "¡Qué mal lo pasamos aquel día…!", le dije nada más saludarlo. Y se sonrió, asintiendo. A nuestra capital vino para hablar de su último film, "Champions", que aquí se tituló "Reto al destino". Inspirada en la vida real de un jockey, Bob Champion, a quien diagnosticaron un cáncer casi al mismo tiempo que su caballo favorito sufría una caída que hizo temer por su vida. Pero con esfuerzo, Bob llegaría a ganar la carrera de obstáculos más importante de Gran Bretaña. John Hurt me contó que hubo de aprender a montar al estilo de un jinete de carreras, aunque supiera cabalgar de antemano.

Las circunstancias por las que atravesaba el propio Bob obligó al actor a raparse la cabeza, simulando claro está el tratamiento de quimioterapia. "No es la primera vez que he de quedarme calvo para un papel –me refirió- pues ya cuando rodé El hombre elefante hube de someterme a ello. Aunque en El hombre elefante hice tal vez el trabajo más duro de mi carrera: necesitaba ¡siete horas! para caracterizarme". Recordamos la horrible faz que mostraba en la pantalla. "Pero mereció la mena –añadió- ya que desde un primer momento supe que El hombre elefante iba a significar mucho para mí".

Una similitud con la tragedia de aquel Bob Champion tenía mucho que ver con el actor: "Antes de comenzar a rodar "Champion", mi mujer, Marie Lise Pierrot murió a consecuencia de un accidente hípico. Fue un gran golpe para mí. Mi esposa me animaba mucho para que rodara aquel filme. Íbamos dando un paseo a caballo cuando el que montaba Marie Lise se encabritó. También el mío. Yo tuve la fortuna de caer sobre unas matas pero ella… ella falleció una hora después. Aquello marcó mi vida durante mucho tiempo".

Cuando entrevistaba a John Hurt hacía una semana que se había casado de nuevo: con una actriz norteamericana, Donna Peacock. Había interrumpido su luna de miel para ese viaje a Madrid. Me confió en qué momento decidieron contraer matrimonio: "Estábamos en un concierto del grupo de rock Queen cuando mirándola a los ojos le propuse casarnos y ella me respondió que no debíamos perder más tiempo hasta hacerlo". Me contó muchas más cosas aquel grandísimo actor de aire un tanto melancólico, correctísimo en el trato, muy afable, comunicativo: "Pienso que mi mejor película es "1984", basada como es sabido en la célebre novela de George Orwell. Fue la última que rodó Richard Burton, mi compañero en ese rodaje. Precisamente fue él quien me propuso para ser el coprotagonista de la historia. Terminamos siendo grandes amigos. Tenía yo la idea, como mucha gente, de que Richard era un tipo brusco, intratable, pero supe que no como el público pudiera pensar, sino cauteloso, introvertido, hombre culto gracias a sus buenas lecturas. Tenía una de las voces más estupendas de todos los tiempos que yo haya escuchado, y eso para un actor es un instrumento necesario. Dominaba el teatro de Shakespeare. Y no tenía mucho que esforzarse para que se escuchara su voz. Lo hacía con naturalidad, sin elevar la voz, y podía oírsele en la última fila perfectamente. Ya no se encontraba bien de salud, y me hizo saber que ya no disponía de la fuerza de siempre después de la operación que le hicieron en la nuca. Lo que ni él ni yo podíamos sospechar es que su muerte, por derrame cerebral, estaba tan cerca. "1984" es la película de mi vida".

John Hurt trabajó asimismo en Yo, Claudio, en el papel de Calígula. Una de las series entonces de más éxito allá donde se emitió por televisión. Por supuesto que en España logró elevados índices de audiencia: "Allí me relacioné con gente estupenda –me siguió evocando el actor británico- empezando por Derek Jacobi, el protagonista. Era un folletín interesantísimo. Nos reíamos mucho Derek y yo antes de rodar algunas escenas. Sobre todo cuando yo, Calígula, le preguntaba a él, Claudio, que si estaba loco".

No siendo John Hurt ningún galán, ni poseedor de un físico excesivamente agraciado (su talento interpretativo por supuesto que era fuera de serie), resultó ser un hombre enamoradizo. Su primera esposa fue Anette Robertson, con quien estuvo casado entre 1962 y 1964. Luego apareció en su vida Marie Lise Pierrot, de cuya existencia ya hemos dado constancia, cuando murió al caer de su caballo. La tercera, queda dicho fue Donna Peacock, desde 1984 a 1990. Luego volvió a reincidir en otro casorio, con Jo Dalton, a partir de 1990, pareja que duró seis años, durante los cuales nacieron sus dos hijos. Y, finalmente, en 2005 contrajo su última unión con Ann Rees Meyers.

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