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Crítica: 'Triple Frontera' con Ben Affleck y Oscar Isaac. La película de Netflix que molaría ver en cine

Triple Frontera es un thriller de acción de los que Hollywood debería producir más, y mejor, ya sea vía Netflix (como es el caso) o en cine.

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El estreno de Triple Frontera en Netflix dice mucho de lo que ha cambiado (y más que cambiará) el panorama cinematográfico a nivel mundial. Lo que hace no muchos años debería haber supuesto un seguro éxito de taquilla en cines, con un reparto de actores conocido, una premisa interesante y suficientes dosis de espectáculo, se estrena ahora directamente en televisión. Y digo bien: se estrena; no vamos a entonar este comentario en forma de lamento.

Probablemente la película de J.C. Chandor, que tomó el proyecto de manos de Kathryn Bigelow (que permanece como productora) se estrena con toda la promoción del mundo y una factura visual excelente: no estamos, pues, ante un título precisamente relegado o fallido sino ante una película comercial y adulta, como las que Hollywood hacía a decenas hasta hace no mucho, pero que ahora encuentra su vía de estreno a través de las plataformas de streaming. Que a algunos nos hubiera gustado disfrutar de ella en una pantalla de cine es otro cantar...

El filme, ambientado en Brasil, cuenta el robo del dinero de un narcotraficante a manos de un equipo de cinco exmilitares americanos. Chandor (Margin Call, El año más violento) pone en escena el asunto con aliento clásico, sin excesos visuales o sonoros "postmodernos" que acerquen la película al ámbito del cómic. Todo en Triple Frontera es serio (a veces, quizá demasiado) debido a la voluntad de sus responsables de exprimir el ángulo moral de la historia.

El verdadero impulso del relato no es, sin embargo, ese guión, que prefiere sostener cierto suspense y potenciar lo variado del paisaje natural a los arrebatos de acción, sino los actores. Ganan la partida clara superioridad del guatemalteco Oscar Isaac (atención a su español en versión original) y la tristeza que comunica en todo momento un Ben Affleck que, si bien no gana potencia actoral, si adquiere otras (buenas) cualidades con los años. Él es, en el fondo, el absoluto centro emocional de la película, y el actor sobrelleva el peso con una clase y elegancia que sus numerosos detractores le han negado hasta ahora. Garrett Hedlund, Pedro Pascal y Charlie Hunnam están después de ellos, pero hacen lo mismo: transmitir una dignidad para nada monolítica.

Relato sobre héroes caídos, sobre el precio de ser soldado en un mundo que se retroalimenta del mal y sobre todo, sobre el peso (real y metafórico) del dinero, Triple Frontera supera ciertos episodios rutinarios de su comienzo (y la poca gracia de la música de Disasterpeace) gracias a la nobleza de sus actores y la firmeza general de la dirección de Chandor. El guión de Boal añade unas notas importantes propias del autor de En tierra hostil o La noche más oscura, sus filmes en colaboración con Bigelow, entre ellas un amargo comentario sobre el verdadero trato a los veteranos americanos, del precio de la guerra en la psique del soldado y el papel de los contratistas privados frente al ejército convencional, pero sin que el discurso se sobreponga a una acción rodada con claridad y seguridad. Rápida y sobria, oscura y tristemente épica, Triple Frontera es un thriller de acción de los que Hollywood hacía a pares hasta hace no tanto, y que sin duda podría y debería producir más, ya sea vía Netflix como a través de Universal, Paramount o Sony o quienes a ustedes se les ocurra.

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