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Juan Manuel González

Crítica: 'Alcanzando tu sueño (Teen Spirit)', con Elle Fanning

Alcanzando tu sueño se beneficia de la increíble fotogenia de Elle Fanning y de una estética "arty" que no empalaga.

Juan Manuel González
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El esquema de Ha nacido una estrella (joven de clase baja afronta su oportunidad para el éxito) encuentra en Alcanzando tu sueño su variante juvenil, indie y británica. Debut como director del joven actor Max Minghella (El cuento de la criada, Ágora) realizado a mayor gloria de Elle Fanning, que canta ella misma las canciones, la película recorre uno a uno los convencionalismos del subgénero, con tímida-pero-vulnerable-joven-de-clase-baja sometida a los vaivenes del superficial y tramposo mundo del espectáculo. Lo hace explotando, eso sí, toda la inapelable fotogenia de su protagonista y, sobre todo, su química con el excelente actor croata Zlatko Buric, visto en la trilogía Pusher de Winding Refn y que aquí elabora una conmovedora composición como improvisado mánager y figura paterna.

En Alcanzando tu sueño, o Teen Spirit, atendiendo al reality show en el que participa la joven Violet, el hijo del célebre Anthony Minghella, fallecido y galardonado director de El Paciente Inglés, acierta proponiendo una película concebida como viaje íntimo. Nada de lo que sucede fuera importa demasiado y la cámara de Minghella opta por ignorarlo, creando una película modesta y recogida que huye de lo telefilmesco con una fotografía nocturna y de neones que le dan un tono de ensoñación surreal, extremo reforzado por los fugaces flashbacks que ilustran los temas que canta Violet.

Este curioso derivado cotidiano de Flashdance (el tema principal de aquella suena en la presente) y Nicolas Winding-Refn (no solo Buric aparece en sus películas, recordemos que Elle Fanning protagonizó la fascinante The Neon Demon) tiene, sin embargo, retazos de sinceridad gracias a los dos actores implicados, y tampoco es una película que se crea mejor de lo que es. El resultado es un filme modesto pero estilizado, concebido como extraña experiencia, que expresa de manera bastante pura el contraste entre el aislamiento psicológico y geográfico y el uso interesado de las clases marginales que hace la cultura del espectáculo, pero siempre como trayecto íntimo, sin que el marco o el comentario social coma terreno al punto de vista. El problema es que esto es un arma de doble filo, ya que el guión es correcto pero básico y las inclinaciones narrativas de Minghella son una y única: drama, drama y más drama. Esto, como le dice una de las jueces de Violet en el primer casting del filme, limita el rango de la película y también la experiencia de todos los implicados.

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