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Sorprendente western en la posguerra española

Seminci se ha inaugurado con una gran gala conducida por Pablo Carbonell y la película Intemperie, un western en la posguerra española.

(Valladolid)
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Seminci se ha inaugurado con una gran gala conducida por Pablo Carbonell y la película Intemperie, un western en la posguerra española.
Luis Tosar en 'Intemperie'. | Contracorriente Films

La 64º edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) se inauguró el sábado por todo lo alto, a pesar de que siempre todos los que estamos presentes tememos la gala de apertura por lo aburrida que suele ser. En esta ocasión Eva Marciel y sobre todo Pablo Carbonell levantaron el espíritu de todos los presentes. Buen prólogo a la película inaugural que lleva la firma de Benito Zambrano, un director que no suele prodigarse porque siempre está a la espera del proyecto que le llene y eso ha pasado con Intemperie.

La película, basada en la novela homónima de Jesús Carraco, nos adentra en la historia de un niño que huye del cortijo de un terrateniente en la España pobre de la posguerra. En su huida se cruza con un cabrero, interpretado por un magnífico Luis Tosar, al que va a acompañar en una aventura cargada de violencia y sinrazón por unos paisajes desérticos que le dan un aire de western.

Los protagonistas no tienen nombre, quizás porque los pobres no tenían derecho a ello en la España de los años 40. Zambrano saca lo mejor de sí mismo y, de paso, de todo su elenco al que no se le puede poner ninguna pega, especialmente a destacar la interpretación del joven protagonista que es un auténtico portento, Jaime López.


A continuación pudimos ver la película de origen turco producida por Francia Arab Blues, la historia de una psicoanalista que regresa a Túnez tras varios años en el extranjero. En su consulta tiene que tratar a un grupo de pacientes nuevos y variopintos. La película es a veces divertida, otras dramática y en todo momento un tanto insólita. La verdad es que no nos presenta un Túnez muy amable.


Es difícil ver cine que llegue desde Georgia, país invitado este año en la Seminci, y ha sido muy agradable contemplar And then we danced por ser una experiencia tanto visual como dramática. Nos cuenta la historia de Merab, un bailarín del ballet nacional de Georgia que comparte ensayos y confidencias con su compañera Mary. En un ambiente familiar complejo, su mundo se va a dar la vuelta con la llegada de otro bailarín que se convierte en su rival más fuerte y también en su mayor deseo. Recordemos que Georgia es uno de los países donde la homosexualidad se castiga duramente. Película muy comercial y que ya tiene distribución en España.


Por último destacamos la película en coproducción entre Reino Unido y Bulgaria Un gato en la pared, que sitúa su acción en la localidad multicultural de Peckham, ubicada al suroeste de Londres donde una familia de búlgaros entra en conflicto con sus vecinos a causa de una gato abandonado. La película se basa en hechos reales y, como tal, vemos los conflictos y la forma de vivir de extranjeros que han visto cómo sus vidas cambiaron en el momento que tuvieron que emigrar. Dura y amable crítica a algo que sucede en el día a día.


Un fin de semana inaugural amable, en cuanto a cine, sin ninguna obra maestra y donde lo más destacado a mi juicio es la película de Benito Zambrano, Intemperie. Suponemos que se irá sin premio porque la Seminci no suele premiar películas españolas, pero estoy seguro que, al igual que ha pasado con el público de Valladolid, cuando se estrene en el resto de España obtendrá el favor del mismo.

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