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Juan Manuel González

Crítica: 'El Escándalo (Bombshell)', con Charlize Theron y Nicole Kidman

'El Escándalo' narra la caída del magnate de comunicación Roger Ailes, de Fox, de la mano de un grupo de periodistas.

Juan Manuel González

En apenas un par de películas, El vicio del poder y La gran apuesta, el director Adam McKay recondujo su carrera sin dejar atrás la comedia deslenguada con la que dio sus primeros pasos. En aquellos filmes y en la mayúscula serie de televisión Succession, que patrocinó junto a su actor fetiche, el cómico Will Ferrell, retrató el mundo de los tiburones financieros y políticos con una sangrante veracidad y activismo, tanta que en ocasiones repercutía en la complejidad psicológica de los mismos.

Si McKay ha salido indemne de esas aventuras gracias a la enorme energía de aquellas obras, Bombshell (El Escándalo), quizá demostrando que la cabriola de género tampoco era para tanto (o quizá revelando de nuevo el menosprecio continuo al que se somete la comedia respecto al drama) se queda a medio camino de todo. Dirigida por Jay Roach, otro director de comedia pasado al lado oscuro de la vida, la película goza de un comienzo poderoso y ejemplar, en el que el director logra compaginar denuncia con garra cómica mientras su protagonista y productora, una Charlize Theron transmutada en la periodista Megyn Kelly, pasea por la redacción de Fox News mientras habla directamente al espectador sobre lo que se cuece tras las cámaras del informativo que ayudó al triunfo de Donald Trump.

Bombshell narra la denuncia colectiva por acoso sexual de un amplio grupo de periodistas contra Roger Ailes, artífice de Fox News y de un tercio de los beneficios recogidos por Murdoch en su emporio mediático. El filme, ambientado en su mayoría en 2016, resulta tan entretenido como falto de profundidad o verdadero suspense y va perdiendo su enorme fuelle inicial según transcurre. Tanto las heroínas de la función como el villano, interpretado por el siempre excelente John Lithgow, resultan más bien planos y poco interesantes aunque Roach, al menos, se vale de esta falta de incisión para elaborar una película que fluye ante nuestros ojos con la rapidez del flujo de información de Twitter. Trepidante y con garra, Bombshell sacrifica ese agudeza y humor iniciales una vez se mete en la grave cuestión. El resultado es una película más que aceptable, definitivamente entretenida, pero también una que hace real sin quererlo la reflexión final de la propia Kelly: todo se olvida, todo es desgraciadamente coyuntural.

Redactor de Chic. Colaborador de Es la Mañana de Federico y Es la mañana de fin de semana.

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