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'Spenser Confidencial', ya en Netflix, funciona en lo cómico pero no en lo policiaco

Mark Wahlberg protagoniza una comedia de acción basada en las novelas que ya interpretó Robert Urich para la televisión.

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Mark Wahlberg protagoniza una comedia de acción basada en las novelas que ya interpretó Robert Urich para la televisión.
Spenser Confidencial | Netflix

No es que Peter Berg, director de películas tan variadas como Very Bad Things, Battleship o Día de Patriotas, fuera ajeno al medio televisivo. Más bien al contrario, tanto en su faceta de actor (la serie Chicago Hope) como productor (Friday Night Lights, basada en su propia película) o director (con múltiples capítulos de series como The Leftovers o Ballers, entre otras). Spenser Confidencial es, eso sí, su primera película para Netflix, una en la que hace más o menos lo mismo que hubiera hecho en una de sus habituales asociaciones con el actor Mark Wahlberg, con el que ha trabajado ya en cuatro películas previas para la pantalla grande: esa trilogía que se ha venido a llamar de "acción obrera" formada por Marea Negra, Día de Patriotas y la excelente El único superviviente, seguida de la última de ellas, Milla 22.

Spenser Confidencial es la primera de las adaptaciones de una de las múltiples aventuras del personaje literario creado por Robert B. Parker que dio, en su momento, lugar a la famosa serie de Robert Urich Spenser, detective privado, y que ahora ha retomado el periodista y escritor Ace Atkins en novelas como Wonderland, en la que se basa la que os ocupa. Y digo bien: primera, ya que el nuevo Spenser encarnado por Wahlberg con su gestualidad habitual amenaza con volver a asomar la cabeza.

Antes hemos mencionado la gestualidad habitual de Mark Wahlberg, intérprete que, a juicio de quien esto escribe, tiene un aún poco reconocido talento cómico que nace, precisamente, de su intensidad e inexpresividad. Perpetuamente enfadado, es precisamente ese factor humorístico, bien utilizado por el actor, lo que sostiene este modesto pero adecuado policial en el que el cantante conocido como Marky Mark se rodea de actores que responden y refuerzan ese aire de comedia de acción. Me refiero, por supuesto, a Alan Arkin y ese descubrimiento para el cine que es la cómica Iliza Schlesinger, que complementa a la perfección al protagonista… componiendo un personaje femenino que es exactamente igual que él. Desgraciadamente, tanto Winston Duke como Marc Maron tienen más bien poco que hacer en la película.

En relación a ese thriller obrero que, ya sea en clave de fantasía a lo Michael Bay o de semi-documental realista a lo Paul Greengrass, Berg ha aplicado a sus películas, narrando historias del género como las invasiones alienígenas, atentados terroristas o atracos pero desde el punto de vista de una clase media-baja más común, de la gente que realiza un "oficio" y que de repente pasa a ser de vital importancia. Spenser reincide en cierto modo en ello con la historia de un policía encarcelado por enzarzarse en una pelea con su capitán corrupto… y cómo después recompone su vida estudiando para camionero e investigando el asesinato de ese mismo policía. La moralidad, la honestidad que se desprende de ello, es lo mejor y más certeramente plasmado en una película convencional pero en la que el director no parece haber puesto toda la carne en el asador. O, dicho mejor y de otro modo, si consideramos que todo en la película nace de la iniciativa propia de los mismos, funcionan mejor los personajes que la trama de investigación, por mucho que en ella haya colaborado el prestigioso guionista Brian Helgeland (L.A. Confidencial).

Hay apuntes emotivos y divertidos, incluso absurdos, que sostienen una película sin suspense, aquejada de demasiadas casualidades de guión (las de la cafetería y lo que viene después) y en la que cualquier espectador puede adivinar quién es el villano mucho antes de que el propio Spenser lo descubra. Bien es cierto que tampoco lo necesita. Menos mal que todo lo refuerza bien la música de Steve Jablonsky, habitual tanto de Berg como de Michael Bay, muy bueno en los minimalistas pasajes emotivos; y la sólida ambientación bostoniana, que sin tener nada que ver con Dennis Lehane ayuda, con sus escenarios industriales y obreros, a dar carácter al rutinario argumento. Spenser Confidencial es una película de esas que representan el sueño de ser un tío duro de tíos más blandos; una actualización del mito del caballero andante de brillante armadura para tiempos más descreídos como los que nos ocupan. Fracasa a la hora de generar química entre esos dos hermanos adolescentes improvisados que son Wahlberg y Duke (aunque no con los brillantes secundarios) y a interesar con la investigación que sostiene el tinglado, pero todo en ella es ágil y entretenido gracias a la dosificación de sus episodios alegremente violentos. Entretenida, y a la espera de más (y más intensas) secuelas.

Spenser Confidencial, protagonizada por Mark Wahlberg y Winston Duke, ya está disponible en Netflix.

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