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Cristina Losada

La purga del viento

La célebre cinta es, ante todo, una película sobre mujeres, para mujeres y de mujeres.

Cristina Losada
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La célebre cinta es, ante todo, una película sobre mujeres, para mujeres y de mujeres.
Fotograma de 'Lo que el viento se llevó' | YouTube

Está la parte fácil. Inocua. La plataforma HBO puede retirar de su catálogo cualquier película por cualquier razón y sin ninguna razón, igual que sus abonados pueden retirarse de la plataforma en cualquier momento. Incurre, sí, en una inconsistencia estruendosa. De hacer caso a la batería de acusaciones contra Lo que el viento se llevó, estamos ante una obra imposible de salvar, ante una pieza culpable desde su minuto 1 hasta su minuto 238. Y, sin embargo, HBO se propone absolverla con una suerte de explicación que se adjuntará a la pieza, como una etiqueta de instrucciones de uso en un producto químico tóxico. Se pliega a una demanda, pero no renuncia a satisfacer otra. Hablamos, al fin y al cabo, de una de las películas más populares de la historia.

La parte menos inocua es la actitud. La mentalidad que lleva a exigencias como la que HBO acaba de aceptar o de hacer como que acepta. Es una actitud para la que encontramos pocos símiles en esta época, salvo en el espacio del fundamentalismo islámico, con censura y represión que se consideran medievales, cuando son absolutamente modernas. Hay réplicas fundamentalistas en los países más avanzados desde los años 70 del siglo XX, que no tienen que ver con el Islam, pero sí con creencias políticas que adoptan, en su praxis, rasgos asociados al fanatismo religioso. La purga de los textos y de toda producción cultural pasada y presente es uno de ellos. Con la asombrosa demanda de que las obras de ficción no sean de ficción, sino documentos debidamente aprobados –¿por quién?– que emitan los mensajes políticos e históricos adecuados a fin de reparar pecados originales de la humanidad.

La respuesta antigua a una demanda de ese tipo habría sido: si usted cree que una obra de ficción no presenta la esclavitud y el racismo tal como fueron, tiene otras que sí lo hacen, sin contar con que tampoco es tarea de la ficción ésa que usted le adjudica. Pero la respuesta moderna, la que procede de la pulsión victimizadora, que es pulsión identitaria, es terminante: retire esa película, elimine esa pintura, haga desaparecer aquella novela. No admite matices ni indefinición, no admite siquiera el curso del tiempo. Responde con la censura y la prohibición, porque sus términos son absolutos, los del Bien y el Mal con mayúsculas. La victimización tiene ese capital moral y en su mantenimiento, como en todo, es inflexible.

Cuestión interesante en esta condena de Lo que el viento se llevó es que muestra las contradicciones internas de la nueva trinidad ideológica: raza, sexo, etnicidad. Porque aquella película es, ante todo, una película sobre mujeres, para mujeres y de mujeres. Es la historia de una mujer de carácter dispuesta a desafiar las normas en las que ha sido educada y las metas para las que está destinada, como es visible desde que aparece en escena. Es un personaje, el de Escarlata O’Hara, que bajo el impacto de la destrucción de su mundo, con la guerra, la privación y la pérdida, toma las riendas de su propio destino y el de los suyos, se hace con el control y asume tareas que en el marco ficcionado correspondían a los hombres.

Llevado al lenguaje plano de hoy, diríamos que O’Hara ejerce el liderazgo y que lo ejerce también cuando toca caer y volver a levantarse. No está mal para una obra de 1939, basada en la novela de Margaret Mitchell de 1936. Y no es aventurado decir que ese personaje femenino, con su capacidad de desafiar a la adversidad y de imponerse a ella, es la clave del éxito de la obra. Cuántas mujeres de aquella época, de los años de guerra que llegaron inmediatamente después, vieron en aquel personaje un aliciente y un modelo en los tiempos difíciles que vivían, no lo podemos saber, pero lo podemos imaginar, porque su fuerza se sigue proyectando. La pulsión victimizadora es muy ciega, y como es ciega puede actuar contra sus intereses, puede acabar provocando el rescate de aquello que quiere suprimir. Este va a ser el caso. La retirada de Lo que el viento se llevó significa su vuelta.

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