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Juan Manuel González

Crítica: 'Eternals', los nuevos superhéroes de Marvel con Angelina Jolie y Salma Hayek

Eternals es un filme que intenta cosas por primera vez en algún tiempo dentro de Marvel. Eso conlleva sus riesgos, errores.. y bonitos aciertos.

Eternals es un filme que intenta cosas por primera vez en algún tiempo dentro de Marvel. Eso conlleva sus riesgos, errores.. y bonitos aciertos.
Angelina Jolie en Eternals. | Walt Disney

Eternals es, por fin, la oportunidad de Marvel de hacer algo un poco distinto a su enorme saga concebida como universo MCU. Y es una oportunidad razonablemente bien aprovechada, a pesar de los pesares que tiene, y que son bastantes. A su voluntad de funcionar de una manera razonablemente autónoma del resto de películas de la factoría (nuevos personajes declaradamente al margen de los Vengadores y otros amigos) se añade también una serie de singularidades propias, desde el estilo no exactamente más grave, pero sí definitivamente más adusto que una ganadora del Oscar como Chloé Zhao (Nomadland) imprime al filme, hasta los temas más existenciales que determinan y recorren su larga espina dorsal de más de dos horas y media. Eternals es una película difícil de valorar en un tuit expresivo, contundente, de los que gustan ahora, porque alberga ella misma luces y sombras.

La historia de los Eternos, seres sobrenaturales que protegen a la humanidad desde tiempos inmemoriales pero reducidos ahora a meros espectadores convivientes, son producto de la afición del mítico Jack Kirby por la mitología. La película de Zhao toma este enorme arco como punto de partida y, siguiendo una estructura muy Watchmen (no será la única concomitancia con la obra de Zack Snyder), se hace un poco un lío consigo misma a base de flashbacks. Muchas motivaciones, muchos hilos de donde tirar, confunden a una directora con voluntad, no obstante, de armar una mitología paralela dentro de otra mitología establecida por el férreo productor Kevin Feige. En sus peores momentos, todos los ingredientes para un buen relato épico están ahí (aquí apenas está el cansino humor referencial que Waikiki y otros han traído a la factoría, o mejor dicho, simplemente está bien insertado), pero Zhao falla a la hora de interpelar al espectador y puntuar ciertos elementos dramáticos (sin ir más lejos, la muerte de uno de los Eternos, que motiva el resto del largometraje) además de alguna otra cursilería prescindible.

La película no se lleva a matar con el resto del MCU, pero le cuesta horrores definirse. A ello se añade que a Eternals le va a costar lo suyo encontrar un público dentro del ya acomodado espectador del MCU, por mucho que la película sea la sangre fresca que la enorme franquicia necesitaba. Duele pensar en la calificación en Rotten Tomatoes del filme, muy por debajo de otras mediocridades del estudio, o incluso de la indefinición que arrastra la proyección mediática del mismo (intuyo que el espectador potencial no va a averiguar que se trata de un producto Marvel, y en segundo lugar, dónde verlo, si en televisión, cine, o bien esperar a la reducidísima ventana de exhibición aplicada por el estudio).

Decimos que, en sus peores momentos, la trama se come a los personajes, pero una vez el esqueleto del filme alcanza una densidad suficiente éste comienza a caminar por sí mismo. El resultado, aunque molestará a algunos por cierto componente concienciado o intenso, roza lo glorioso en varias ocasiones y contiene verdaderas viñetas épicas típicas de la composición de Kirby. Esa pelea selvática a mitad de metraje remite a ciertos ardides de Iñárritu en El Renacido, y las posteriores disquisiciones entre lo divino y lo artificial, y en última instancia lo humano, orbitan y laten en el centro de una película melodramática que tampoco se olvida de la acción pura y que no se abotarga de estilo. Resulta emocionante comprobar cómo los Eternos se humanizan cada vez que la suerte o los villanos realizan su jugada, concepto éste que Zhao mantiene con pulso firme a lo largo del muy extenso metraje de una obra que parece más de la franquicia rival, DC, y el defenestrado Snyder que de los entretenimientos burlones de la Marvel.

Además, Angelina Jolie logra integrar sus mohínes en la acción por primera vez en algún tiempo, Richard Madden demuestra que podría ser un excelente 007 y la anodina protagonista Gemma Chan hasta resulta tolerable gracias a un buen ejército de secundarios. Lo dicho: algunos preferiremos la bella y ambiciosa imperfección de esta Eternals antes que la fluidez cómica, ya eternamente probada, de otros productos de la compañía.

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