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Juan Manuel González

Crítica: 'Blonde' (Netflix), el biopic de Marilyn Monroe con Ana de Armas

Blonde decepciona con sus ínfulas de película experimental y biopic revisionista.

Blonde decepciona con sus ínfulas de película experimental y biopic revisionista.
Imagen de Blonde, con Ana de Armas. | Netflix

Con ambición de biopic revisionista, mitad homenaje a Marilyn Monroe y mitad retrato crítico de su época, preñada de constantes cambios de blanco y negro a color, elipsis audaces y distintos formatos cinematográficos, Blonde llega a Netflix para simplemente confundir al espectador con la desmedida ambición de mezclar, todo en una, las ínfulas gran relato americano y las de una película de arte y ensayo europea.

El resultado es intragable. Comandada por una voluntariosa pero no brillante actuación de Ana de Armas, la película de Andrew Dominik (Mátalos suavemente, El asesinato de Jesse James) es un pastiche sórdido y trágico que cae, precisamente, en aquello que quiere denunciar: la vandalización de una mujer, Norman Jeane, canibalizada por su propia imagen de estrella de cine.

Dominik acumula postales turbadoras de la biografía de la estrella para realizar un retrato crítico de su momento. Ningún inconveniente, pero el cúmulo de metáforas religiosas de manual e imágenes icónicas (algunas de inconmensurable belleza… si estuvieran al servicio de algo) configuran más una sátira vulgar que un drama conmovedor. Los famosos momentos sexualmente polémicos de Blonde son más hilarantes que polémicos, y uno se pregunta qué sentido tiene insertarlos en la obra al margen de desmitificar a sus protagonistas.

Resulta obvio que la intención de Blonde es retratar más la atmósfera y la realidad psicológica de Norma/Marilyn que, digamos, la materialidad del suceso, así como realizar una gran crítica norteamericana. El libro de Joyce Carol Oates en el que se basa ya es una biografía confesamente ficcionalizada de la vida de la actriz. Pero resulta imposible empatizar con ella, con Dominik dirigiendo a Ana de Armas como si de una versión sexualizada de Rain Man se tratase (ver cuando pide instrucciones para comerse un huevo).

El resultado abunda en planes audaces que reproducen sus imágenes icónicas y otros servidos por el propio Dominik (no faltan un par desde el interior de la vagina de la estrella…) y un aire lynchiano (en el surrealismo terrorífico de algunos episodios) que, efectivamente, alejan Blonde del academicismo de un biopic convencional, pero también la acercan a la categoría de desastres hinchados y pretenciosos.

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