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Juan Manuel González

Crítica: 'Smile', la película de terror en la que sonreír te mata

'Smile' es una película de terror estilo 'The Ring' que habla de las máscaras de felicidad que adoptamos.

'Smile' es una película de terror estilo 'The Ring' que habla de las máscaras de felicidad que adoptamos.
Smile | Paramount

Como convencional relato de terror en su variedad de maldiciones sobrenaturales más o menos ancladas en el folclore (como The Ring), la nueva Smile aporta una perspectiva psicológica que no por obvia resulta menos estimulante. La película de Parker Finn, que encaja como un guante en el estilo de horrores de limitado presupuesto del productor Jason Blum (solo que no lo es), pone sobre el tapete la enfermedad mental y otros estigmas silenciosos del siglo XXI a la hora de imitar el desarrollo de la famosa Ringu de Hideo Nakata, adaptada en aquel formidable remake de Gore Verbinski que la puesta en escena de Finn (y su soso reparto) no puede, sin embargo, alcanzar.

Si apartamos esa falta de carisma en su equipo actoral, meramente funcional (la película pide a gritos una Naomi Watts al frente del elenco) Smile hace varias cosas y las hace bastante bien. Por un lado, es un aceptable carrusel de sustos gratuitos que compatibiliza su faceta de terror descarado para el público joven con una interpretación bastante evidente, pero altamente simbólica, de cómo el trauma, el miedo y la ansiedad determinan las emociones (y, por tanto, la realidad) de una persona. La ambigüedad entre suspense psicológico y horror sobrenatural de la película no acaba de resolverse, pero propone una interesante aproximación en clave de película comercial a un tema tan tabú como el suicidio y cómo la señal, esta vez, no proviene de una cinta de vídeo maldita sino de la impresión imperecedera de la pura emoción negativa.

La película, a partir de ahí, imita en su desarrollo los mecanismos anticipatorios y pensamientos recurrentes de la propia ansiedad, convirtiendo al villano en cuestión en una suerte de demonio interior capaz de transmitirse (¿o contagiarse?) con la facilidad de un microbio. Todo ello el director Parker Finn lo consigue reflejar sin ahorrarse sustos fáciles y una fina pátina de humor negro en ciertos momentos culminantes que, sin embargo, no se atreve a vehicular en toda la película, que no está para nada mal. Smile es una película psicológicamente acertada sobre cómo se cae esa máscara de felicidad que una persona puede construir cuidadosamente a lo largo de toda una vida para tapar aquello de lo que no se puede huir. La equiparación de lo sobrenatural con la naturaleza del trauma no esquiva las necesidades del terror marrullero (hay un par de sustos o tres verdaderamente estupendos, y alguna imagen memorable: la de 'la criatura' llamando a Rose desde la oscuridad de la habitación contigua) pero lo que cuenta, como se suele decir, está en el interior.

Smile se estrena este viernes 30 de septiembre solo en cines.

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