Menú
Juan Manuel González

Crítica: 'Bros', la comedia romántica gay con Billy Eichner

Bros es una divertida comedia romántica probablemente perjudicada por la, en este caso, inevitable etiqueta LGTBI.

Bros es una divertida comedia romántica probablemente perjudicada por la, en este caso, inevitable etiqueta LGTBI.
Una imagen de Bros. | Universal

Bros, la primera comedia romántica de temática abiertamente gay en el cine de un gran estudio, se ha saldado con un notable fracaso en la taquilla USA. Amparada por nombres relevantes de la comedia como el director Nicholas Stoller (Paso de ti) y el productor Judd Apatow, la película de Universal sabe sin embargo reírse tanto de los clichés de uno de los géneros más sistematizados de la industria (hasta el punto de haber pasado de moda) como, también, de la espectacularización de los discursos y movimientos reivindicativos y otras corrientes mediáticas vividas en los últimos tiempos.

En Bros, en efecto, hay dos potenciales amantes muy diferentes entre sí, cada uno de los cuales esconde sus fragilidades bajo, en primer lugar, una patina reivindicativa, o bien una más casual y convencionalmente masculina. La comedia que protagoniza el comediante Billy Eichner se integra a la perfección en esa comedia neoyorquina y judía de Apatow, añadiendo el componente homosexual, y aporta él mismo una autoconsciencia a la fórmula "comedia romántica con gays" que está lejos de resultar discursiva o deprimente.


Bros se burla, siguiendo de pe a pa los clichés del género, de los estereotipos y traumas de la comunidad en cuestión, pero a la vez se permite licencias a la hora de jugar con las inseguridades de sus personajes. Por el camino, es capaz de quitar o reducir estigmas -y aquí está la gracia- sin tampoco abrumar al espectador con discursos pedagógicos de orgullo gay. Al contrario, el conflicto de la película pone en el tapete la imposibilidad de no incorporarlo y, a la vez, la contrariedad de que puede suponer hacer de ello una bandera y la propia cultura de la cancelación, y cómo tratar de vivir en semejante panorama. Un sistema complicado en el cual la película se mueve con humor sin replegar velas en cuanto a frases ingeniosas (memorable esa de "Dumbledore con esteroides") y llegando a conclusiones quizá convencionales, pero que en absoluto se asemejan a un enjuague ideológico.

Eichner está genial como tipo un tanto insoportable, y su compañero Luke McFarlane (de la serie Cinco hermanos) despliega química en una película divertida y autosuficiente tanto respecto al sobadísimo género en el que se inscribe (ahí radica parte de de su riesgo) como de los conflictos contemporáneos que podrían reducirla a un arma política.

Temas

En Cultura

    0
    comentarios