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'Hit Man. Asesino por casualidad', una criminal comedia amorosa con Glen Powell y Adria Arjona

Hit Man, que se estrena en cines el 7 de junio, es una original y divertida comedia romántica con dos actores en plena forma.

Hit Man, que se estrena en cines el 7 de junio, es una original y divertida comedia romántica con dos actores en plena forma.
Hit Man con Glen Powell y Adria Arjona | Diamond

Puede que Hit Man. Asesino por casualidad tenga título de película de acción, pero sus títulos de crédito iniciales remiten a una de Woody Allen. No es para nada casualidad en este divertimento perpetrado al alimón por el "indie" Richard Linklater y el actor Glen Powell, que utiliza el guion -basado en la vida real de Gary Johnson, un tímido profesor de universidad que se hizo pasar por criminal- como un vehículo de lucimiento personal y construcción de su propio estrellato. La historia, con ramificaciones de thriller y policiaco, potencia los componentes de comedia romántica con el punto analítico que le presumimos a un film de Linklater, y, en adelanto a todo lo demás, sí: demuestra que Glen Powell tiene todo lo que hay que tener para gustar al público.

Linklater, director de la trilogía Antes que anochezca, Boyhood o Bernie, convierte Hit Man en una lección de marketing contemporáneo alegremente irónica: la jovial voz en off de Powell va comentado la (limitada) acción y relatando su romance con la explosiva Madison (Adria Arjona) entre referencias al psicoanálisis de Freud y la filosofía de Nietzsche, reflexionando sobre en qué medida la "verdadera" personalidad de Gary es también un constructo como las que adopta para delatar criminales, pero todo con una agradable sensación de ligereza. El resultado es un cálido análisis de la identidad, las relaciones y cómo el Ego, el Yo y el Superyo se pelean entre sí por una vida sin consecuencias y cómo el cambio es en cierta medida un objetivo posible… si uno admite abiertamente que vivir es interpretar.

Eso mismo es lo que logra Hitman, Asesino por casualidad: ser una inteligente comedia romántica sin mayores consecuencias pero verdaderamente entretenida, en la que su dúo protagonista demuestra química y, en el caso particular de Powell, un verdadero merecimiento de convertirse en un nombre popular en el star-system. Pero si Hit Man es a su manera una reivindicación del ejercicio actoral, hay que decir la puesta en escena de Linklater, tan apegada a sus actores, a veces hace algo de mal a la película: si el ecléctico realizador hubiera al menos adoptado algún modismo interesante de thriller para decorar visualmente su película tampoco hubiera pasado nada, dado que el final, que apuesta abiertamente por la fantasía como declaración de amor pero hace un par de cabriolas por el camino, pedía sumergirse en esa misma mitología. Linklater está más interesado en rematar una reconfortantemente amoral fábula sobre al amor a cualquier precio, libre totalmente de frases de autoayuda, pese a que en algunas ocasiones la historia acumula circunstancias y casualidades en pocas escenas. Y eso es lo que consigue. Lo dicho: Hit Man no necesita convertirse en la mejor versión de sí misma para ser una muy agradable sorpresa.

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