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Por qué el gran Donald Sutherland nunca pudo jubilarse: "No tengo para vivir de las rentas"

El canadiense Donald Sutherland ha fallecido dejando tras de sí decenas de memorables papeles.

El canadiense Donald Sutherland ha fallecido dejando tras de sí decenas de memorables papeles.
Donald y Kiefer Sutherland | Cordon Press

Un comunicado de su hijo Kiefer, tan buen actor como su padre, nos hacía saber que Donald Sutherland, a punto de cumplir en julio ochenta y nueve años, fallecía este jueves 20 de junio en Miami, víctima de una larga enfermedad. Aunque hasta no hace mucho tiempo seguía trabajando, pues lo necesitaba para vivir y hacer frente a las necesidades de su familia. Se casó tres veces, tuvo cinco hijos, interpretó más de cien personajes en la pantalla, demostrando ser un actor versátil, como muy pocos. Uno de los grandes que nos deja para siempre con una actitud , ante la vida, honrada y responsable. No hemos encontrado al escribir este artículo ,hurgando en su ayer, pasajes que ensombrezcan su biografía. Su primogénito ya citado Kiefer, lo recordaba como "uno de los actores más importantes de la historia del cine, que nunca dudó de un papel en si era bueno, malo o feo. Tuvo una vida bien vivida".

Donald McNichol Sutherland vino al mundo en la localidad canadiense de Saint John el 17 de julio de 1935. Padeció poliomielitis en su infancia. Estudiante de ingeniería en la Universidad de Toronto, alternó los libros con la Escuela de Arte Dramático, y al graduarse decidió ser actor. No ambicionaba ser lo que finalmente consiguió en la gran pantalla, pues su horizonte era actuar en el teatro, sin grandes pretensiones. Con sus 1,95 metros de estatura, aire de grandullón, con una desmesurada mandíbula que dejaba al exterior su potente dentadura, una sardónica sonrisa y un espíritu burlón, se dio a conocer en todo el mundo gracias a su papel del doctor Hawkeye Pierce en M.A.S.H, donde destacaba en un sensacional reparto donde brilló asimismo su compañero Elliot Gould. Un filme lleno de ironía sobre la guerra y la milicia.

Aquel filme, que suele reponerse desde entonces, año 1970, en las televisiones, le abrió las puertas para ser protagonista, o en segundos importantes papeles también, de muchas otras películas destacadas, a saber: Los violentos de Kelly, junto a Clint Eastwood; Johnny cogió su fusil, Ha llegado el águila, Casanova, de Fellini, Novecento, donde Bertolucci dirigió toda una historia filmada del fascismo italiano. En Klute, Donald Sutherland formó una potente pareja cinematográfica junto a Jane Fonda, que interpretaba a una prostituta. Fuera del rodaje ambos tuvieron un tórrido romance.

Recordamos una escena tórrida de sexo con Julie Christie en la originalmente titulada Amenaza en la sombra. Tan atrevida, que la productora tuvo que eliminar algunas secuencias para evitar que el severo Consejo sobre la moral norteamericana en el cine la clasificara como película X, es decir, pornográfica.

A Sutherland no le importaba intervenir en pequeños papeles, si el argumento lo merecía, así es que no se negó al ofrecimiento de Oliver Stone en J.F.K, acerca del asesinato del Presidente de los Estados Unidos y el muy controvertido informe Warren.

Fue siempre un acreditado actor versátil por cuanto interpretó papeles muy diversos, en géneros que iban desde la comedia, el drama, la ciencia ficción, el terror, el humor negro… Su inmenso talento hacía creíbles esos personajes a los que daba vida. Emotivo, por ejemplo, el de un padre atormentado por la pérdida de su hijo, en Gente corriente, donde debutó con fortuna tras la cámara Robert Redford.

Se casó por vez primera con una compañera de Universidad, el año 1959, Lois Hardwick. Todavía Donald no era conocido y como en Canadá no encontró la posibilidad de mantener un hogar, pensó en irse a Londres, soñando que su suerte cambiara, aunque tampoco acertó, terminando por radicarse en Hollywood. Su matrimonio concluyó en 1966. Año en el que celebró su segunda boda con la actriz Shirley Douglas, a la que conoció en el rodaje de Castle of the living dead. Padres de dos hijos, Kiefer, que es un excelente actor, y Rachel, supervisora de postproducción. Aquella unión acabaría en 1970. Con Kiefer, Donald rodó, encantadísimo, tres películas. Excelente tándem. Sus terceras nupcias, las definitivas, acaecieron en 1972, con Francine Racette. Tendrían tres vástagos: Rachel, Angus y Roeg.

A los actores veteranos, muy a menudo los periodistas solemos preguntarles qué consejos darían a los jóvenes que acceden a tan inestable profesión. Sutherland dijo lo que sigue : "Primero, hay que ser sincero con uno mismo, leer mucho, aprender siempre de los mayores, tener buena memoria, disfrutar del arte, cultivar incluso la danza o ser algo así como artista de circo, haciendo malabarismos… Pero, sobre todo, observar cuanto se mueve a tu alrededor".

El año 2019 Donald Sutherland fue invitado al Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde presentó su entonces última película, Una obra maestra, recibiendo el protocolario premio Donostia. La rueda de prensa con el extraordinario actor resultó muy concurrida. De la que extractamos parte de cuanto dijo: "Yo pensaba sólo ser actor teatral en mis comienzos, década de los 50, y en la siguiente, pasé a la televisión hasta que me llegó el primer contrato en el cine y me lo pasé a partir de ahí maravillosamente. Pero a mí Hollywood no me dice nada ahora. Vivo alejado de su mundo en Miami, y por temporadas en Francia o en mi país, Canadá. Lo que pienso en general acerca de la vida es que los jóvenes lo tienen muy difícil. Y está, entre otros problemas, el de la inmigración. Mis abuelos fueron refugiados. Y esa situación desesperada es la que ahora sucede en muchos sitios; en Estados Unidos, increíble". Creyendo muchos de los presentes que, por su notoriedad, el actor "nadaba en oro", confesó: "No tengo dinero para vivir de las rentas; alimento muchas bocas. No me puedo jubilar porque mi vida es el trabajo".

No ganó nunca un Óscar a pesar de su densa filmografía con títulos para el recuerdo, como citábamos líneas atrás, pero le concedieron uno honorífico, a modo de compensación, en 2017. Él continuó, como confesó, trabajando, en la gran pantalla o en la pequeña. Ultimamente intervino en Los juegos del hambre, que contiene varias secuelas. Y todavía ha dejado alguna película y series de televisión para estrenar a partir de ahora, que ya no verá, desgraciadamente.

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