Menú

'En tierra de santos y pecadores' es uno de los mejores thrillers de Liam Neeson

Liam Neeson protagoniza un nuevo thriller ya estrenado en cines, En tierra de santos y pecadores.

Liam Neeson protagoniza un nuevo thriller ya estrenado en cines, En tierra de santos y pecadores.
En tierra de santos y pecadores | Vertice

Tras el éxito de Taken, aka Venganza (2008), la epopeya vengativa que revivió en clave de eurothriller de serie B las epopeyas de Charles Bronson en los levantiscos años post 11-S, en la botica de su protagonista Liam Neeson ha cabido de todo. Reconvertido en protagonista de acción más que maduro, el irlandés se ha lanzado de cabeza a cultivar su imagen de apesadumbrada máquina letal en una serie de películas que oscilan entre lo bueno, lo regular y lo malo, por mucho que un suficiente número de ellas sí resulten altamente interesantes e infravaloradas (con las fenomenales Una noche para sobrevivir, Venganza bajo cero o La memoria de un asesino a la cabeza).

A este grupo privilegiado cabe añadir ahora esta En tierra de santos y pecadores, donde el antes guionista Robert Lorenz, vinculado a Clint Eastwood en Mystic River, El francotirador y Golpe de efecto, dirige una película que retiene parte del toque melancólico y puntualmente malicioso de aquel. Ambientada en la Irlanda rural de 1974, Neeson es un sicario que vive apartado del mundanal ruido hasta que unos terroristas del IRA se refugian en su pequeño pueblo. Lorenz potencia la ambientación y atmósfera irlandesa de esa limitada acción para 1) reforzar los tipos pintorescos y recios del lugar y 2) incluir muchos, muchos paisajes que, como en Almas en pena de Inisherin, ofrezcan al público algo interesante que mirar. Los dos aspectos, por cierto, funcionan, como también lo hace su reparto.

La gran virtud de En tierra de santos y pecadores es, sin embargo, que por muy convencional que sea el guion también resulta sensible en lo emocional y económico en lo narrativo, con un logrado equilibrio entre moralidad, levedad y sí, un indisimulado aire de western que Lorenz cultiva incluso antes de que Neeson desenvaine la escopeta. Los bandidos que vienen a perturbar la paz del pueblo no sirven a Lorenz para realizar una parábola nacional irlandesa en calidad de terroristas, tampoco la excusa para elaboradas escenas de acción (aunque el clímax en la cantina funciona muy bien) sino para reflexionar de manera sombría pero emotiva sobre la nobleza del sicario, las complicaciones de trazar ciertas líneas… y a la vez la incuestionable necesidad de hacerlo con ciertos especímenes humanos.

Neeson encara a una inteligente terrorista no como un héroe vengativo sino como un delincuente que afronta su propio crepúsculo con nobleza. Y en ese camino En tierra de santos y pecadores remite, en su bien compactada acción y referencias indisimuladas a Dostoievski, a películas y emociones más vivas y nobles de los que sus detractores podrían suponer a través de, principalmente, un sobrio guion que no da puntada sin hilo y que maneja emociones incluso por encima de la entretenida acción.

Temas

En Cultura

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro
    • Curso