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Crítica de 'Humint', un thriller coreano que remite al buen cine de la Guerra Fría

Ryoo Seung-wan estrena en Netflix un relato de espionaje sobre la tensión entre Seúl y Pionyang con secuencias que evocan el estilo de John Woo.

Ryoo Seung-wan estrena en Netflix un relato de espionaje sobre la tensión entre Seúl y Pionyang con secuencias que evocan el estilo de John Woo.
Película 'Humint' | Netflix

Permítanme recurrir a la IA para definir un término tan digno de IA como Humint. Se trata de la contracción de Human Intelligence, o "la obtención de información estratégica o táctica a través de fuentes humanas" aplicable al "ámbito de seguridad y defensa como en inteligencia corporativa". Humint es también el título del filme surcoreano estrenado hace unos días en Netflix y dirigido por Ryoo Seung-wan (The Executioner, Por encima de la ley), realizador a quien definir como aventajado discípulo de McTiernan, Fuqua, Woo o incluso el neozelandés Martin Campbell sería sin duda un menosprecio: el discípulo de Park Chan-wook ya tiene una filmografía de casi dos decenas de títulos…

El filme, que relata el triángulo entre un espía surcoreano, uno norcoreano y la mujer que sirve de nexo entre ambos, es un compacto y efectista ejercicio de suspense y acción desde su primera y excelente secuencia. Posteriormente y durante la primera hora, Humint se descuelga como un ejercicio dinámico y vitalista de espionaje de la Guerra Fría… pero entre las dos Coreas, y en la segunda, como un filme de acción excesivo y poderoso.

Puede que el cine surcoreano haya entrado en una cierta decadencia artística, pero Ryoo Seung-wan da la impresión de estar a las riendas de la película en todo momento. Articula los crescendo de suspense en torno a largas secuencias de interrogatorio o persecución que liberan la tensión con estallidos de acción hasta concluir en una mascletá que remite a los tiempos en los que John Woo (Hervidero) y su famoso "heroic bloodshed" dominaba el cotarro.

Puede que esta vez ya no haya un Quentin Tarantino que reivindique, como en el caso de Woo o Tsui Hark, a Ryoo Seung-wan como excelente autor de cine de acción, pero Humint es un thriller que merece un vistazo antes de caer en el abismo infinito del fondo de catálogo de la plataforma Netflix. Los personajes estereotipados están al servicio de una trama que no se detiene y la excusa de la trata de blancas proporciona un saludable trasfondo de denuncia, pero no empaña el nostálgico y musculoso manual de puesta en escena del realizador.

La mirada de Ryoo Seung-wan tanto a las maldades de la Corea dictatorial como a la nada meliflua democracia de la del sur son descreídas pero bien ubicadas, y el surgimiento del enemigo ruso y la evocación soviética encaja muy bien en la dinámica de espionaje de las dos Coreas. Elegante cuando debe y tremendamente espectacular cuando decide vaciar el cargador, Humint es un revulsivo (leve, pero revulsivo) dentro del cine de acción contemporáneo.

Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual en la UCM de Madrid. Colaborador en esRadio. Crítico de cine y series en Libertad Digital. Una de las voces del podcast Par-Impar.

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