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El mayor arrepentimiento de Steven Spielberg en el cine: "Me equivoqué"

El genio de Hollywood admite que cedió ante la productora al modificar 'Encuentros en la tercera fase', eliminando el aura de misterio inicial.

El genio de Hollywood admite que cedió ante la productora al modificar 'Encuentros en la tercera fase', eliminando el aura de misterio inicial.
Steven Spielberg y Cate Capshaw. | Cordon Press

No quedan muchos genios vivientes del pasado cinematográfico, si exceptuamos a uno de ellos: Steven Spielberg. Dos, tres generaciones tal vez, conocen sus películas. Su actividad como guionista, director y productor no ha remitido aunque ya su edad, setenta y nueve años, pudiera ser un inconveniente para mantenerla. Y así, el pasado 6 de marzo, una cadena de televisión estadounidense, emitió una miniserie de cuatro capítulos que han causado sensación. ¿La veremos pronto aquí?

Se trata de Los Dinosaurios, producida por la multinacional Netflix, acaparadora del mercado televisivo, cuyo estreno se ha producido tres décadas después de Jurassic Park, donde Spielberg, técnica aparte, ha procurado que el guion se atenga al mayor rigor científico posible para que no sólo sirva para entretener, sino que contenga un mensaje divulgativo asimismo.

Los Dinosaurios ha contado con la voz de Morgan Freeman, el gran actor de color, narrando el origen de su presencia en la tierra hasta su extinción. El equipo responsable de su producción es el mismo de Planeta Tierra, como garante de su calidad.

Spielberg, citada Jurassic Park, de 1993, se sintió muy complacido al comprobar el éxito que tuvo en un montón de países, lo que motivó el rodaje de varias secuelas, del mismo modo que, ilusionado, produjo también Terra Nova, donde un grupo "viaja" al pasado de la Tierra para crear una nueva civilización hace ochenta y cinco millones de años.

Y si ha dedicado parte de su triunfal carrera cinematográfica y televisiva a la creación de historias relacionadas con esa temática, no ha abandonado su otra pasión por el mundo del espacio.

Desde muy joven, este norteamericano de Cincinnati, Ohio, ya estaba interesado por cuanto venía publicándose acerca de la posibilidad de que hubiera otros planetas con vida, que existieran seres que, en nuestra niñez, identificábamos como "marcianos". Fiel creyente de esas teorías que daban por válidas los primeros investigadores que se hicieron llamar ufólogos, declaraba entre divertido y contradictorio esto: "La mitad de mis amigos han visto ovnis o fenómenos aéreos no identificados. ¿Por qué yo no he visto ninguno?".

Si no ha encontrado todavía respuesta a esa confesión, tampoco ha dejado de imaginar sucesos espaciales, supuestamente veraces, pero desde luego nacidos, no digamos de su imaginación calenturienta: mejor califiquémoslos como fantasías, "posibles" argumentos como el utilizado en su inmediato estreno en los cines, el próximo verano, al menos en Estados Unidos: El Día de la Revelación. Por el momento, la productora, y él mismo, mantienen el misterio de qué va ese invento.

Encuentros en la Tercera Fase contribuyó a la fama adquirida por Steven Spielberg, de igual modo que E.T. el Extraterrestre, donde hasta los niños quedaban fascinados desde sus butacas por aquella aventura llena de poesía y fabulación. De la citada película en primer término, Spielberg tiene sentimientos encontrados. Si bien tuvo un sensacional éxito en las taquillas (costó diecinueve millones de dólares y se obtuvieron trescientos seis), él, como director, tuvo que recibir presiones de la productora, que se empeñaba en haber cambiado el final de la historia. Lo convencieron y lo alteró, añadiéndole siete minutos de metraje: "Me comprometí y mostré a Richard Dreyfuss caminando por el interior de la nave nodriza. No debería haberlo hecho, me equivoqué. Porque en el original figuró el misterio". El estreno había acaecido en 1975. Y en 1980 se produjo la exhibición de copias con ese cambio. Como quiera que aquel chantaje del estudio no complació a Spielberg, finalmente apareció en vídeo una edición para coleccionistas que también se exhibió en los cines con la primera versión. Todo ese embrollo no había gustado a su creador, que siempre, una vez "se cayó del guindo", defendió el argumento original, y no el que le impuso la productora después, como comentábamos.

Tuve ocasión hace años, cuando Spielberg vino a Granada para uno de sus rodajes, de intercambiar con él una breve conversación, tras asistir a una rueda de prensa en el hotel Alhambra Palace, camino de un restaurante casi aledaño. Fue cuando me corroboró que Ana Obregón le hizo un día en casa de él una paella. Me pareció un tipo sencillo, afable. En su vida sentimental se había casado con la actriz Amy Irving en 1985, de la que se divorció en 1989, para dos años más tarde celebrar unas segundas nupcias con otra actriz, Kate Capshaw. Ha sido padre de seis hijos.

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