
El histórico pleito entre Blake Lively y Justin Baldoni ha terminado tras alcanzar un acuerdo secreto apenas unos días antes del juicio. Y según parece, todo indica que ha sido la actriz y esposa de Ryan Reynolds, a punto de testificar, la perdedora y gran dañada en el asunto.
La demanda de Lively, protagonista y productora del éxito de taquilla de 2024 Romper el círculo, amenazaba con acabar no solo con la carrera de Baldoni, actor y director del film en el que interpreta a un marido maltratado, sino en cambiar todo el horizonte judicial para los casos de abuso, difamación, conspiración, acoso y, en suma, relaciones públicas en Hollywood. También un nuevo forcejeo entre la cultura woke y la contrapartida tras diez años de acaparar titulares.
Lively demandó por comportamiento inapropiado durante el rodaje del film y por presuntamente llevar a cabo una campaña de desprestigio en represalia. Baldoni siempre negó las acusaciones.
Pero el juez encargado del caso, Lewis J. Liman, desestimó el pasado mes de abril la mayoría de acusaciones vertidas por Lively, entre ellas las de acoso, difamación y conspiración, aunque mantuvo las de incumplimiento de contrato, represalias y complicidad en represalias. Según el juez, Lively se basaba en una ley de acoso sexual de California cuando los hechos de los que acusaba a su compañero tuvieron lugar presuntamente en Nueva Jersey.
El caso de Lively y su marido Ryan Reynolds, ahora mismo los grandes conspiradores de la industria para los usuarios de redes sociales, se deshacía. El daño reputacional para ambos, y especialmente para Lively, que ya arrastraba fama de colaboradora difícil, podría ser fatal. Un combate de la productora para hacerse con las riendas de la producción y que decidió resolver mediante una acusación de abuso sexual, desplegando una inédita operación en cuanto a control y manipulación mediáticas se refiere, amplificando la parte de Lively mediante mensajes de su marido, la estrella Ryan Reynolds, sobre el acoso a su mujer.
The settlement between Blake Lively and the Wayfarer defendants is a HUGE win for Justin Baldoni and his side.
I know the agreed statement between the parties' lawyers will seem anodyne to people who don't know how the courts work, but anyone who has been involved in costly…
— Lady C (@LadyColinCampb) May 4, 2026
Sabedora de ello, la actriz ha querido dar un primer paso acudiendo -sin estar invitada, según las voces malintencionadas- a la Gala del Met de Nueva York enfundada en un espectacular Versace. Pero la reacción parece estar siendo la opuesta, con el público calificando la maniobra de Lively de puro fingimiento, un intento de representar que nada ha ocurrido tras dos años de lucha en el juzgado y, en definitiva, una nueva burla de la actriz a las verdaderas víctimas de abuso sexual. No faltan voces que auguran un futuro complejo a Lively en calidad de protagonista, pudiendo haber perdido su etiqueta de estrella de la taquilla tras el enorme daño reputacional.
She's smiling because she settled before she had to explain to a jury how she asked Sony to destroy evidence after swearing under oath that she didn't, along with all of her other lies. https://t.co/bsEPCC4VkP
— Kassidy with a K (@KassidyOC) May 5, 2026
Porque el pacto entre los abogados de Lively y Baldoni días antes de que la actriz tuviera que testificar inclina la balanza de la victoria hacia el segundo, ciertamente la parte más débil del conflicto al menos a la hora de sostener en el tiempo un costoso juicio. Y así se infiere del blanqueado comunicado conjunto en el que resaltan que "el resultado final" del filme -que gira en torno a la violencia de género- "es motivo de orgullo para todos los que trabajamos para hacerla realidad".
"Crear conciencia y tener un impacto significativo en la vida de las supervivientes de violencia de género es un objetivo que defendemos con firmeza", escribieron los letrados Bryan Freedman, Ellyn Garofalo, Michael Gottlieb y Esra Hudson y reproduce EFE, manifestando la intención de ambas partes de mirar hacia delante.
Lively se conforma asegurando que sus reclamaciones "merecían ser escuchadas", y según sus abogados, está comprometida "con la creación de entornos laborales libres de irregularidades y ambientes improductivos".
Pero en la trastienda, la sospecha de que muchas de las pruebas que Lively se disponía a presentar no existían, después de que la propia actriz -y productora- decidiera borrar los dailies o grabaciones del rodaje del film. Las alegaciones, al fin y al cabo, fueron ya desestimadas por un juez que prefirió destacar su falsedad.
Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual en la UCM de Madrid. Colaborador en esRadio. Crítico de cine y series en Libertad Digital. Una de las voces del podcast Par-Impar.


