La salud mental se ha consolidado como un tema de gran relevancia en la sociedad actual, tras haber superado afortunadamente la barrera del tabú. Hoy en día, es común que las personas hablen abiertamente sobre la importancia de asistir al psicólogo, un cambio cultural que se refleja de manera evidente en el ámbito del entretenimiento. Tanto en películas como en series de televisión, la ficción contemporánea ha comenzado a abordar de manera recurrente los trastornos psicológicos y emocionales.
Un claro ejemplo de esta corriente es Corredora, la película dirigida por Laura García Alonso que, tras su paso por el Festival de Cine de Málaga, finalmente llega a las salas de cine de toda España para ofrecer una mirada profunda sobre la salud mental en el deporte de elite.
La trama de Corredora nos presenta a Cris (Alba Sáez), una joven atleta de alto rendimiento que destaca como la mejor en su disciplina. La protagonista vive bajo una constante autoexigencia, buscando siempre superar sus propios límites para mantenerse en la cima del éxito deportivo. Sin embargo, esta implacable presión interna desencadena una grave inestabilidad mental que culmina en un brote psicótico.
Este alarmante episodio la lleva a sufrir un incidente severo —cuyos detalles el espectador deberá descubrir en la gran pantalla— que resulta en su hospitalización. Tras recibir el alta médica, la joven se ve obligada a iniciar un proceso de recuperación y descanso absoluto, refugiándose en el seno de su entorno familiar.
El aspecto más innovador y loable de esta ópera prima de Laura García Alonso es el enfoque narrativo utilizado para retratar la crisis de la protagonista. La directora opta por alejarse del melodrama convencional y de los clichés habituales de las tragedias cinematográficas. En Corredora, la joven no se enfrenta a un entorno hostil: su entrenador, aunque sumamente exigente debido al nivel de competición, no es un abusador, ni su familia ejerce una presión asfixiante sobre ella.
Al contrario, tanto su padre como su hermana, interpretados con gran acierto por Àlex Brandemühl y Marina Salas, anteponen el bienestar emocional de su familiar a cualquier medalla o reconocimiento, estando plenamente dispuestos a apoyarla si decide abandonar el deporte de alta competición.
Corredora se presenta como una propuesta cinematográfica necesaria y sumamente interesante para entender las complejidades de la psicología deportiva actual. Laura García Alonso debuta en la dirección con una obra que evita el sensacionalismo y prefiere ahondar en el retrato psicológico íntimo de su protagonista.
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