
Navegar en la extensa carrera del retirado Clint Eastwood requiere trabajo y atención. Y recomendar Sin perdón (1993), la película que le reportó un Oscar, El bueno, el feo y el malo (1966) e incluso un enorme éxito popular relativamente reciente como Gran Torino (2008) está muy visto. De modo que buceamos en su filmografía para recuperar películas relativamente olvidadas del astro que bien merecen un vistazo. Recuerden que son estas, pero podrían ser otras.
El principiante (1990)
El género de las buddy movies o películas de colegas en su variedad policiaca acaparaba la taquilla con películas como Arma letal, y Eastwood no quería quedarse sin la suya propia. Saliéndose del carril de Harry el sucio, Eastwood dirigió y protagonizó junto a Charlie Sheen esta trama malhablada que seguía la estela de El sargento de hierro: una figura nada paternal que ahora sería tachada de políticamente incorrecta, pero cuyos métodos poco ortodoxos al final sacan el caso adelante. Raúl Julia y Sonia Braga (en una explosiva escena de violación con Eastwood) son los malos. La película funcionó algo menos bien de lo que se esperaba (pero "abróchense el cinturón").
Poder absoluto (1997)
En los 90, los thrillers ofrecían cierta garantía de éxito. Y este, en el que Eastwood interpreta a un ladrón que presencia cómo el presidente de EEUU (el imprescindible Gene Hackman) asesina a su amante, se apuntó un buen tanto de taquilla. Con guion de William Goldman, uno de los nombres más reconocidos del negocio, estamos ante una de esas películas genéricas donde Eastwood sabía moverse tan bien. El director se la lleva a su terreno y el actor imprime su melancolía a Luther Whitney, el ladrón con más moral que el político.
Cazador blanco, corazón negro (1990)
El mismo año en el que daba rienda suelta a sus impulsos con El principiante se descolgó con esta amarga historia, nominada a la Palma de Oro en Cannes, sobre la previa al rodaje de La reina de África de John Huston, cuyo único interés era cazar un elefante. Eastwood dirige y lo interpreta y mete en la película todo su conocimiento como artista en el retrato de una figura masculina llena de aristas que oscilan entre lo sensible y lo antipático. Hubo otros antes, pero es uno de esos films que cambiaron la percepción de su figura y allanaron el camino a lo que vendría después con Sin perdón.
El aventurero de medianoche (1982)
Hay films en la carrera de Eastwood que reflejan otra de sus múltiples facetas artísticas, la de músico. Y este, coprotagonizado por su hijo Kyle en su debut en el cine, es uno de ellos. El autor encarna a un músico de country que recorre los peores tugurios durante la Gran Depresión y permite asomar por casi primera vez esa faceta melancólica y humana tan alejada de Harry el sucio. El film sorprendió a propios y extraños con su retrato de un perdedor en la sombra, su conocimiento de un arte desaparecido, y antecede de manera imperfecta a todo lo que vendría después con la carrera de nuestro actor y director.
La jungla humana (1968)
Dirigido por su maestro Don Siegel, Eastwood dio el salto del western de época al contemporáneo con un thriller en el que un sheriff rural persigue hasta la ciudad de Nueva York a un peligroso delincuente. Entre aventuras bélicas y spaghetti western, Eastwood cocina aquí su particular golpe sobre la mesa para quedarse en el star-system de Hollywood. No tardarían en llegar Harry el sucio, con el propio Siegel, y sus secuelas, para trasladar todo ese descontento social de los años 70.
Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual en la UCM de Madrid. Colaborador en esRadio. Crítico de cine y series en Libertad Digital. Una de las voces del podcast Par-Impar.

