
En una nueva entrega de Prohibido Contar Ovejas en esRadio, Felipe Couselo se reúne con Dani Palacios, Juanma González y Gonzalo Contreras para hablar de un recurso cinematográfico tan llamativo como efectivo: los anacronismos intencionados. No se trata de errores históricos por descuido, sino de decisiones creativas con las que los directores introducen elementos de otra época en la historia —sobre todo musicales y narrativos— para reforzar la emoción, el ritmo o la personalidad de sus películas y llamar la atención del público con ese contraste. Para empezar, el equipo pone sobre la mesa uno de los ejemplos más icónicos: Moulin Rouge!, de Baz Luhrmann.
Estamos en los 2000 y la película supuso un fenómeno en su estreno. Muchos aficionados se lanzaron a por sus ediciones especiales en DVD, cargadas de extras y contenidos ocultos, entonces considerados tecnológía punta. El estilo frenético y excesivo de Luhrmann es una marca de la casa que ya había mostrado en Romeo + Julieta y que después llevaría a títulos como El Gran Gatsby o Elvis. En Moulin Rouge!, esa puesta en escena encaja perfectamente con una banda sonora repleta de canciones modernas en pleno París de 1899. Temas de David Bowie, Queen o t.A.T.u. consiguen conectar de inmediato con el espectador, especialmente en la famosa escena del medley romántico del elefante, que para muchos es el momento en el que la película termina de conquistar al público.
La conversación continúa con Malditos Bastardos, la película de Quentin Tarantino ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Aquí el director con el tiempo y romper cualquier regla cuando la historia lo requiere. Un ejemplo perfecto es el uso de Cat People (Putting Out Fire), de David Bowie, una canción de los años ochenta que acompaña una de las secuencias más intensas del filme. También comentan la presencia de piezas de Ennio Morricone compuestas décadas después de la época representada y cómo incluso el montaje y el ritmo visual de la película resultan deliberadamente anacrónicos. Todo ello culmina en una de las mayores licencias históricas del cine reciente: la reinvención del final de la guerra en una sala de cine, una decisión que los tertulianos consideran parte fundamental de la genialidad de Tarantino.
Después llega el turno de Destino de Caballero, la cinta protagonizada por Heath Ledger que mezcla la Edad Media con la energía de las películas juveniles de principios de los 2000. Gracias a canciones de Queen, Eric Clapton o Robbie Williams, las justas medievales se transforman en auténticos eventos deportivos modernos, llenos de espectáculo y entusiasmo. Repasamos la carrera de Brian Helgeland, director de la película y también guionista de títulos tan destacados como L.A. Confidential. La combinación de aventura medieval y cultura pop fue precisamente lo que convirtió a Destino de Caballero en una película de culto para toda una generación.
Para cerrar el programa, el equipo se detiene en Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, la inolvidable comedia de los Monty Python dirigida por Terry Gilliam y Terry Jones. Aquí el anacronismo se convierte en una herramienta perfecta para la sátira, con campesinos medievales hablando de anarcosindicalismo o caballeros discutiendo cuestiones absurdamente científicas sobre las golondrinas. El desenlace, con la irrupción de la policía moderna en plena aventura artúrica, rompe por completo las reglas del relato y demuestra la capacidad del grupo para jugar con la cuarta pared como pocos han sabido hacerlo. La charla concluye reflexionando sobre cómo el humor irreverente de los Monty Python sigue generando debate décadas después, manteniendo intacta su capacidad para incomodar, provocar y hacer reír a partes iguales.
Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual en la UCM de Madrid. Colaborador en esRadio. Crítico de cine y series en Libertad Digital. Una de las voces del podcast Par-Impar.

