
Los actores de primera fila suelen someterse a análisis médicos cuando firman un contrato cinematográfico. Las productoras se cubren así con las compañías de seguros en el caso de que, a mitad de un rodaje, el protagonista sufra un inesperado achaque que ponga en peligro la continuación del filme.
Penélope Cruz iba a comenzar la filmación de La bola negra, su penúltima película, que dirigieron Los Javis, presentada en la 79.ª edición del Festival de Cannes, en el pasado mayo. La atendió un facultativo a quien la actriz, llena de ansiedad, le preguntó si padecía un aneurisma cerebral. Tranquilizada por el médico, le dijo que todo era una falsa alarma. Los síntomas nada tenían que ver con un caso de esa naturaleza.
La actriz madrileña confesó recientemente a la revista Variety: "Pensé que me iba a morir. He tenido muchos sustos ya". Sus dolores de cabeza no eran consecuencia de eso que temía y que asalta a su mente de vez en cuando. ¿Quién no ha pasado por algo semejante, dando importancia a una leve indisposición? Hipocondríacos hay muchos y Penélope da la impresión de que pertenece a ese grupo.
No fuma, no bebe alcohol, se cuida. "La salud me importa mucho", remataba en esa entrevista con la publicación cinematográfica americana. Por no caer en alguno de aquellos vicios, asiste a pocos eventos sociales.
Mérito tiene, como también Javier Bardem, su marido, que sea la pareja española que ha triunfado en Hollywood, cada uno por su lado. Teniendo, primero, que aprender el idioma inglés a la perfección. Y después someterse a la técnica, al modo en que el cine sucede en Estados Unidos, donde la competencia entre las estrellas es feroz.
El patrimonio de Penélope Cruz, teniendo en cuenta que llevan bienes separados, se estima en setenta y cinco millones de euros, según hemos sabido por un informe de Celebrity Net Worth, portal que, como la acreditada revista Forbes, se ocupa de conocer la fortuna, en este caso, de populares figuras de la pantalla. Sus ingresos no son solo por sus películas, sino por sus constantes contratos publicitarios con firmas de lujo dedicadas a la moda, belleza y cosmética.
La pareja, puede que sí a medias, sean los propietarios de un chalé en el complejo residencial de Valdelagua, en las afueras de Madrid, un piso frente al parque del Retiro, un ático en el barrio de Chamberí y otras propiedades en la capital de España. En el extranjero, su casoplón de Los Ángeles y otro en las Bahamas. Se lo han ganado desde luego con su propio esfuerzo.
A ninguno de los dos les falta trabajo. Sus agentes artísticos les facilitan a menudo nuevos guiones. La última película de Penélope se titula La invitación, donde ha tenido como pareja a Edward Norton. Es una historia basada en la comedia de Cesc Gay Sentimental, o Los vecinos de arriba, donde se plantean conflictos matrimoniales. No es su caso particular. Sale de rubia. ¿Con peluca o de bote? Ya lo veremos...


